Asegura que la com­pañía se­guirá in­vir­tiendo en España pero pide “estabilidad” y “predictibilidad”

Galán modera el tono de su discurso ante la menor agresividad del Gobierno

El pre­si­dente de Iberdrola atri­buye la caída de be­ne­fi­cios a los altos pre­cios de la energía y a las me­didas re­gu­la­to­rias

Teresa Ribera e Ignacio Galán.
Teresa Ribera e Ignacio Galán.

El pre­si­dente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha mo­de­rado el tono y la agre­si­vidad que mos­traba tras la apro­ba­ción del Real Decreto del 14 de sep­tiem­bre, con un re­corte en los in­gresos para las eléc­tri­cas. El giro pro­du­cido por el Gobierno tras el anuncio de la vi­ce­pre­si­denta ter­cera y mi­nistra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha pro­vo­cado un cambio en el dis­curso ra­dical de Galán. No hay duda: ambas partes están con­de­nadas a en­ten­derse.

En la conferencia con analistas para presentar los resultados, ha señalado que se percibe una mejora del contexto regulatorio tras las nuevas medidas anunciadas por Ribera.

La ministra señaló tras el Consejo de Ministros que los contratos firmados por las eléctricas antes del 16 de septiembre no sufrirían un recorte en los ingresos así como los que apliquen ampliaciones de cobertura con precio fijo. En este mismo sentido, Ribera ha remarcado que el recorte a las eléctricas se producirá solo en caso de que una compañía o tecnología se haya beneficiado de la subida del precio del gas.

Aquellas energéticas que no lo hayan incorporado estarán exentas de esa minoración de ingresos. La parte de los contratos que estén indexados a los mercados sí se les aplicará tal recorte por acogerse a los beneficios vinculados a los precios del gas, siempre de forma proporcional.

Estos cambios anunciados por parte del Ejecutivo han sido la clave para que Galán haya rebajado su discurso en la presentación de los resultados y haya recordado precisamente que la eléctrica ha ganado menos este trimestre por las medidas regulatorias. El máximo ejecutivo de la utility ha llegado a asegurar ante los analistas que Iberdrola no ha cambiado la perspectiva de inversión en España, donde ha invertido 1.600 millones de euros en los nueve primeros meses de este año, un 20% más que en igual periodo de 2020.

Caída de un 10,2 % en los beneficios

Iberdrola registró unos beneficios de 2.408 millones de euros en los nueve primeros meses, lo que supone una caída de un 10,2% respecto a igual periodo de 2020. La eléctrica atribuye este descenso a los altos precios de la energía en España y Reino Unido, las nuevas medidas regulatorias y menos ingresos extraordinarios, cuando vendió el ejercicio pasado el 8% de Siemens Gamesa por 1.100 millones de euros, con unas plusvalías de cerca de 500 millones.

Entre enero y septiembre, la compañía alcanzó un beneficio bruto de explotación (Ebitda) de 8.165 millones de euros, un 10,7% más, impulsado por EEUU y Brasil. En este parámetro, destaca el impacto negativo que han tenido tanto el aumento de los precios de la energía en España y el Reino Unido como las nuevas medidas regulatorias impuestas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Efectos como los ajustes en la fiscalidad por impuestos y tasas en España y Reino Unido, junto con el impacto del Real Decreto 17/2021 que ha supuesto unos 114 millones de euros, y otros extraordinarios han situado el beneficio neto reportado en 2.408 millones, lo que supone un descenso de un 10,2%.

La utility ha anunciado que, como consecuencia del mantenimiento de los precios a sus clientes con contrato fijo, estos consumidores se han ahorrado más de 2.000 millones de euros, frente a los altos costes que les hubieran provocado los altos precios del pool. Según la compañía, “esta acción comercial de protección a sus clientes ha supuesto que el negocio liberalizado en España -con unos ingresos de 9.142 millones de euros- reduzca su ebitda en 711 millones y alcance un beneficio de 76,3 millones, lo que supone menos del 1% de sus ventas”.

Pese a la actual situación, la compañía que preside Ignacio Sánchez Galán ha destacado el esfuerzo inversor que ha realizado en los nueve primeros meses, con un total de 7.036 millones de euros, un 6% más. El 77% de esas inversiones se destinaron a los mercados internacionales. Las inversiones en España ascienden a 1.593 millones de euros, un 21% más que en 2020.

Enterrar el hacha de guerra

Galán ha dejado por ahora de lado las amenazas de bajar el ritmo de inversión en España y ha enterrado el hacha de guerra que mantenía contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez por el famoso Real Decreto aprobado por el Gobierno. En las últimas semanas, las relaciones entre Iberdrola y el Ejecutivo habían dejado de ser tan cordiales como lo eran antes. Junto con Endesa, la eléctrica no acudió a la segunda subasta de renovables y Galán y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, se han lanzado más de una puya en las últimas declaraciones que ambas partes han realizado.

La compañía ha justificado no haber ido a la subasta de renovables por la incertidumbre regulatoria, “que nos ha hecho replantearnos nuestras inversiones en renovables en el país”. Con esta negativa, Galán había comenzado a cumplir sus amenazas de que Iberdrola se estaba replanteando las inversiones en renovables en el país. Algo que no había sentado nada bien a Teresa Ribera y al propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Respecto al por qué la eléctrica no había acudido a la última subasta de 3.300 MW, Galán ha señalado ahora ante los analistas que, en España se toman decisiones “en función de lo que uno espera”, y que la energética participa en las subastas “más atractivas”.

Estabilidad y predictibilidad

Galán ha dado la vuelta a la tortilla a su discurso y ha subrayado que “sólo pedimos estabilidad y predictibilidad”, a la vez que ha vuelto a recordar que la estrategia de la compañía se basa siempre en los países que ofrecen mejores oportunidades. Ha remarcado que en España tienen muchos megavatios en construcción y que en el futuro “seguirán en la misma línea”.

Iberdrola es precisamente la utility que más invierte en renovables. Según su nuevo plan estratégico, las inversiones alcanzarán los 75.000 millones de euros hasta 2025. El 90% de las mismas -unos 68.000 millones-, serán inversiones orgánicas. Y más de la mitad de este crecimiento orgánico (51%) irá a renovable y el 40% a redes.

Iberdrola se ha comprometido a instalar y poner en operación en el periodo 2020-2025 un total de 27.600 MW, con el objetivo de lograr los 60.000 MW de potencia renovable. A septiembre de 2021, unos 22.686 MW se encuentran en construcción. En España, la eléctrica anunció cuando presentó el plan que incrementará sus inversiones un 60% hasta alcanzar casi 14.300 millones de euros.

El presidente de Iberdrola ha reafirmado las previsiones de cerrar 2021 con un beneficio neto de entre 3.700 millones y 3.800 millones de euros y alcanzar los 4.000 o los 4.200 millones en 2022. El dividendo para ambos años será de 0,44v euros.

Por otro lado, la eléctrica ha anunciado el nombramiento de Armando Martínez nuevo director general de Negocios en sustitución de Francisco Martínez Córcoles. El consejo ha nombrado a Elena León Muñoz nueva directora del negocio de Redes, en sustitución de Armando Martínez. El consejero Anthony L. Gardner pasa a ser vicepresidente segundo del consejo de administración y Juan Manuel González Serna, vicepresidente primero.

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