Los ges­tores a largo plazo dejan paso a los ope­ra­dores a corto, dueños ahora del Ibex

El intervencionismo convierte a la bolsa española en el gran bazar de Europa

Eléctricas, in­mo­bi­lia­rias y en­ti­dades fi­nan­cie­ras, las más afec­tadas por los ban­dazos del Gobierno

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. amigos para siempre.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. amigos para siempre.

Sin vo­la­ti­li­dad, sin cisnes ne­gros y blan­cos, los mer­cados fi­nan­cieros no son nada. Las bolsas ne­ce­sitan la sal de lo ines­pe­rado y la pi­mienta de lo inau­dito. Puede ser un virus capaz de parar el mundo como el Covid-19, un fallo sis­té­mico como el ge­ne­rado la quiebra de Lehman Brothers o un aten­tado de im­pacto mun­dial como el de las Torres Gemelas del que se acaban de cum­plir 20 años. Acontecimientos, hi­tos, que forman parte del juego.

Pero si hay algo que desespera a los grandes inversores es que sean los Gobiernos los que cambien las reglas de juego con decisiones casi siempre discutibles. Y, en ese terreno, España se lleva la palma. En cuestión de menos de un mes, el Gobierno ha dado un hachazo de 2.600 millones de euros a las eléctricas, ha lanzado las líneas maestras de una Ley de Vivienda que penalizará a promotoras y socimis y ha anunciado cambios sustanciales en los fondos de pensiones.

La sensación es la de que todos estos movimientos que han puesto al Ibex a la cola de Europa están cogidos con alfileres. La ministra de Transición Ecológica ha llamado a los grandes jefes del sector eléctrico español y todo parece indicar que habrá cambios en el Real Decreto que tendría que este jueves 14 de octubre debería convalidarse en el Congreso. El Gobierno tiene claro que el coste judicial y político de su impuestazo de 2.600 millones puede ser de grandes proporciones. Y parece dispuesto a frenar.

"El problema es que es imposible hacer una foto que refleje más o menos bien lo que está pasando. Las cosas cambian de una semana para otra, y resulta imposible dar explicaciones convincentes sobre lo que pasa en España. Cuando nos ponemos al telefóno para la reunión diario de estrategia en Europa sólo podemos decir que cualquier cosa es posible. En esas condiciones es imposible tomar decisiones de inversión", señalan en una gran gestora internacional.

De bazar. Así califican al mercado español 'off the record' algunas de las gestoras y firmas de bolsa más reconocidas de Europa con presencia en nuestro país. "Somos inversores a largo plazo y no podemos entender como Iberdrola, el segundo mayor valor de la bolsa española, -60.000 millones de euros de capitalización- puede bajar un 6% en una sola sesión el 15 de septiembre y subir casi un 7% el 7 de octubre. Esa volatilidad ahuyenta al inversor estable", señalan en una gestora francesa.

Con estas cartas sobre la mesa, son los inversores más especulativos los que mandan en el mercado. Para estos especialistas en sacar todo el rédito a los movimientos bruscos en las cotizaciones, la bolsa española es un paraíso. "En estos momentos es el gran mercado más especulativo de Europa. Se puede hacer 'trading' muy rentable en eléctricas, bancos y constructoras e inmobiliarias en estos momentos", señalan en una de estas firmas.

Efectivamente, hay un problema de percepción sobre España y su Gobierno. Los grandes fondos internacionales consideran que Pedro Sánchez ha claudicado ante su socio de gobierno en asuntos tales como la Ley de Vivienda. Y explican que tampoco es posible trazar una estrategia en el sector inmobiliario porque las comunidades gobernadas por el Partido Popular ya han anticipado que no aplicarán las medidas allí donde llevan la vara de mando.

"Es un auténtico galimatías. Hay medidas como la reducción a 1.500 euros de las aportaciones a los planes de pensiones que dejan la sensación de que el Gobierno no deja de improvisar para contentar a su socio. Son medidas que afectan al negocio de gestión colectiva de la banca y que tienen poco sentido. El problema es que crece la sensación de que en cualquier momento se puede sacar otro conejo de la chistera", señalan fuentes bursátiles.

Lo cierto es que no hay nada peor en los mercados que la intervención -casi siempre a destiempo- de los gobiernos. Ahuyenta a los inversores estables y relega al país en las carteras en un momento decisivo en el que los bancos centrales están rediseñando sus políticas monetarias. El Ibex corre el riesgo de seguir durante más tiempo en el furgón de cola de las preferencias de las grandes carteras internacionales.

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