Monitor del Seguro

El Gobierno vuelve a re­ducir la apor­ta­ción má­xima a de­ducir en el IRPF

El golpe decisivo al ahorro en pensiones individuales

Las apor­ta­ciones caen en el primer se­mestre en el sis­tema in­di­vi­dual y de em­pleo

Sistema de pensiones
Sistema de pensiones

A fi­nales de ju­nio, el vo­lumen de ac­tivos en planes de pen­siones as­cendía a 124.061 mi­llones de eu­ros. De esa can­ti­dad, 86.240 mi­llones co­rres­ponden al sis­tema in­di­vi­dual y algo menos de 37.000 mi­llones al de em­pleo. El pri­mero tiene 7,4 mi­llones de par­tí­ci­pes, y el se­gundo no llega a los dos mi­llo­nes. Está claro que algo fa­lla. El se­gundo pilar del aho­rro, el que se acu­mula en el ám­bito de la em­presa, no acaba de des­pe­gar. Y las con­se­cuen­cias son im­por­tan­tes.

El hecho de que ese segundo pilar sea minoritario supone que hay un grupo de trabajadores, los menos, que podrá disfrutar en el momento de su jubilación de un ahorro complementario a la pensión pública. Y otro grupo, la mayoría, que no contará con ese extra en un contexto, además, en el que esa pensión pública es cada vez más exigua. Conclusión: las diferencias salariales se extenderán más allá de la vida laboral. Habrá pensionistas de primera y de segunda.

¿La solución? Que cada uno por su cuenta ahorre lo que pueda y mientras pueda (primer pilar del ahorro); que se desarrolle de una vez el pilar del ahorro en el ámbito de la empresa; o una combinación de ambos. El Gobierno de Pedro Sánchez parece que se ha decidido por la segunda opción.

Los Presupuestos Generales del Estado (PGS) para el próximo año, en su redacción actual, contemplan una reducción en la aportación máxima a los planes de pensiones individuales con derecho a deducción en el IRPF desde los 2.000 euros hasta los 1.500 euros (en 2021 ya se redujo desde los 8.000 hasta los 2.000). El objetivo es desincentivar la contratación de los planes individuales para impulsar los planes de empleo para lo que la aportación máxima a desgravar se espera que se amplíe en 500 euros hasta los 8.500. De este modo, el máximo global de las aportaciones conjuntas se mantiene en 10.000 euros.

Fomentar el ahorro

En principio, impulsar los planes de pensiones del sistema de empleo parece un objetivo loable y necesario. Dicho esto, lo que no está tan claro es que sea adecuado intentar dar un empujón a estos productos a costa de desincentivar el ahorro del sistema individual. Al fin y al cabo todo suma.

El sector asegurador, una industria que siempre ha llevado por bandera la defensa del ahorro finalista, ya criticó en su momento la primera reducción del límite que se ha aplicado este año a los planes individuales. En el momento en que se escriben estas líneas Unespa no había realizado todavía declaraciones públicas al respecto, pero a buen seguro que irán en el mismo sentido que en la anterior ocasión. Sí que se ha manifestado el Consejo General de Mediadores, asociación que representa y defiende a los agentes y corredores de seguros.

Según esta institución la medida propuesta por el Gobierno es “otro torpedo al ahorro y al complemento de las futuras pensiones de autónomos y empleados de pymes. La propuesta favorece a los trabajadores de grandes empresas y castiga especialmente al medio rural cuya configuración empresarial está basada en pequeños negocios y autónomos”. A su juicio, “el sistema individual es insustituible para todos los autónomos y trabajadores de pymes que no pueden acceder al sistema de empleo por no estar las reformas desarrolladas”.

“El ahorro individual para la jubilación es imprescindible en España dada la estructura del mercado laboral donde más de tres millones de personas están incluidas en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Habría que sumar varios millones más de empleados contratados por pymes, un tipo de empresa que queda fuera de la previsión social empresarial y que con esta medida queda en franca inferioridad”, explican. Y tienen razón, al menos de momento. De hecho, España es un país de pymes, pequeñas y medianas compañías en las que el peso de la previsión social empresarial es muy, muy escaso: el 98% de los trabajadores no tiene plan de pensiones en el ámbito laboral, según algunos cálculos.

De momento, la reducción del límite que se pueden desgravar los partícipes de los planes de pensiones individuales no parece que haya tenido el efecto deseado. Las aportaciones brutas realizadas por los partícipes se han reducido respecto a lo aportado en el primer semestre de 2020 en el caso del sistema individual; y también en el de empleo.

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