MONITOR DE LATINOAMÉRICA

La re­gión, re­tra­sada en un ca­pí­tulo clave para la re­cu­pe­ra­ción tras la pan­demia

Las economías de Latam no logran despegar en innovación

Chile, México, Costa Rica y Brasil ex­hiben los me­jores re­sul­ta­dos, según la OMPU

Latinoamerica
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En una eco­nomía pos­t-­Covid en el que la in­no­va­ción será no sólo factor clave para dejar atrás la crisis de 2020, sino ca­pí­tulo clave para apoyar la ge­ne­ra­ción de un cre­ci­miento sos­te­nido y sos­te­ni­ble, Latinoamérica man­tiene un no­table re­zago. Ningún país de la re­gión se sitúa entre los 50 pri­meros del lis­tado ela­bo­rado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

En Latam, las economías más innovadoras son Chile (puesto 53 a nivel mundial), México (55), Costa Rica (56) y Brasil (57). El resto, salvo Uruguay (65), se ubica por debajo del promedio internacional.

Según las conclusiones del último ‘Índice Mundial de Innovación’ de la OMPI, Norteamérica y Europa siguen siendo las regiones que lideran, a distancia, el panorama mundial de la innovación. Y tan sólo Asia Sudoriental, Asia Oriental y Oceanía han sido capaces de mostrar resultados pujantes en el último decenio y acortar terreno respecto a las grandes potencias.

En esta edición, el índice presenta un especial seguimiento a la incidencia de la pandemia en la innovación y la I+D. Y destaca que, a nivel global, gobiernos y empresas aumentaron sus inversiones en innovación en medio de las enormes pérdidas económicas y de vidas humanas provocadas por el Covid en 2020, lo que refleja que cada vez hay más conciencia de la importancia que tienen las nuevas ideas para superar la pandemia y garantizar el crecimiento económico.

Las asignaciones presupuestarias de los gobiernos de los países que más gastan en Investigación y Desarrollo (I+D) muestran un crecimiento continuado en 2020. Las empresas que más invierten en I+D en todo el mundo incrementaron su gasto en I+D en torno al 10% en 2020 y un 60% de las empresas que hacen un uso intensivo de la I+D registraron incrementos. Cabe recordar que la inversión en innovación alcanzó un máximo histórico antes de la pandemia, con un avance excepcional del 8,5% en 2019.

Las inversiones aguantan

Según el documento, la producción científica, el gasto en I+D, la presentación de solicitudes de derechos de propiedad intelectual y las operaciones de capital riesgo siguieron creciendo en 2020 sobre la base de los buenos resultados anteriores a la crisis. En particular, los gastos en I+D mostraron más resiliencia en la recesión económica derivada del Covid que en depresiones anteriores.

Sin embargo, los efectos de la crisis han sido muy desiguales entre los distintos sectores. Las empresas entre cuyos productos se encuentran el software, las tecnologías de Internet y las comunicaciones; los sectores de hardware y equipos eléctricos y los productos farmacéuticos y la biotecnología aumentaron sus inversiones en innovación e incrementaron sus gestiones en materia de I+D. Por el contrario, se produjo una reducción de los desembolsos efectuados por las empresas de los sectores más afectados por las medidas de contención de la pandemia y con modelos de negocio basados en actividades presenciales, como transporte y viajes.

En Latam, y tras Chile, México, Costa Rica, Brasil y Uruguay se ubican Colombia (puesto 67), Perú (70) y Argentina (73). El resto transita en la parte baja de una lista para cuya elaboración la OMPI evalúa a 132 países teniendo en cuenta factores como la institucionalidad, el capital humano e investigación, infraestructura, desarrollo empresarial y de los mercados y la producción creativa de conocimientos. Panamá ocupa el puesto 83; Paraguay, el 88; Ecuador el 91; República Dominica, el 93 y El Salvador el 96. Por debajo de la línea de los 100 primeros se hallan Guatemala (101); Bolivia (104) y Honduras (108), en una lista en la que no figuran Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Asignatura pendiente

A excepción de México, pocos países de la región han conseguido ascender sistemáticamente en la clasificación de innovación en los últimos diez años. No obstante, once economías de Latam ascienden con fuerza en la clasificación del índice 2001, notablemente Argentina, Paraguay y Ecuador. Brasil mejora cinco posiciones y consigue su mejor clasificación desde 2012, además de acoger el único polo de ciencia y tecnología de la región, que se encuentra entre los 100 más importantes del mundo (Sao Paulo, en la posición 66).

Chile tiene el sistema de innovación más equilibrado y está bien clasificado en indicadores como gasto en programas informáticos, matriculación en educación terciaria y nuevas empresas. Brasil obtiene buenos resultados en pagos de propiedad intelectual y participación electrónica. Perú es el líder en préstamos brutos de microfinanciación y Costa Rica lo es en exportación de servicios culturales y creativos.

El ránking global de las economías más innovadoras del mundo está encabezado por Suiza, seguida de Suecia, EEUU, Reino Unido y una República de Corea que entra por primera vez entre los cinco primeros. Les siguen Países Bajos, Finlandia, Singapur, Dinamarca y Alemania. La lista de los 15 más innovadores la completan Francia, China, Japón, Hong Kong (China) e Israel. España ocupa el puesto 30, por debajo de Italia (29).

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