ANÁLISIS

Un es­crito al juez apunta al CNI y a un "tercero" como in­vo­lu­crados

Corrochano, el John Dean del caso Villarejo, entre contradicciones y verdades

El ex jefe de Seguridad del BBVA acusa a Francisco González, al ex-CEO Angel Cano y a Javier Ayuso, ex dircom de FG, de or­denar y par­ti­cipar en el es­pio­naje

Ex policía Julio Corrochano.
Ex policía Julio Corrochano.

El 25 de julio de 1973, John Dean, abo­gado per­sonal de Richard Nixon, com­pa­recía ante un co­mité es­pe­cial en el Senado de Estados Unidos, y acu­saba di­rec­ta­mente al en­tonces pre­si­dente de Estados Unidos de or­denar el en­cu­bri­miento de la trama de es­pio­naje contra el Partido Demócrata, co­no­cido como el caso Watergate. Fue el prin­cipio del fin de la pre­si­dencia de Richard Nixon, que un año des­pués des­en­ca­denó su di­mi­sión. Salvando los tiempos y las dis­tan­cias, Julio Corrochano, ex jefe de se­gu­ridad del BBVA en la di­la­tada pre­si­dencia de Francisco González, ha sol­tado una bomba si­milar en el es­crito que su abo­gada ha en­viado al juez García Castellón. Por ver está si ser­virá para com­probar las ver­dades y con­tra­dic­ciones del in­ter­mi­nable y en­re­ve­sado caso FG-BBVA-Villarejo.

A lo largo de 41 páginas, que el lector puede encontrar abajo de este texto en pdf, el ex policía hace un relato pormenorizado de lo que, a su libre entender, ocurrió en el BBVA desde principios del año 2004 hasta finales de 2016, cuando la otrora prestigiosa entidad bancaria encargó a un comisario de policía en activo, José Manuel Villarejo, investigar en secreto a políticos, altos funcionarios del Gobierno de Zapatero, empresarios y periodistas para, supuestamente, defender la presidencia de Francisco González -aupado a tal cargo gracias a la intervención de José María Aznar cuando era presidente del Gobierno-, contra la pública y publicada acción corporativa de la constructora Sacyr de hacerse con un porcentaje importante del entonces gran banco español.

En esas páginas, el ex jefe seguridad del BBVA, al que el magistrado de Audiencia Nacional García Castellón mantiene como imputado por varios delitos -junto al propio FG y a otros ex altos cargos del banco, amén de la propia entidad bancaria-, se defiende con más o menos acierto de lo que considera una conspiración para cargarle el mochuelo de la encomienda irregular y probablemente ilícita del espionaje empresarial contra la alta dirección de Sacyr, el entonces jefe de la Oficina de la Presidencia del Gobierno de Zapatero Miguel Sebastián, directivos de la CNMV como su ex vicepresidente Carlos Arenillas, y más de una treintena por lo menos de periodistas y políticos .

Contrariamente a lo declarado por el propio FG ante la Audiencia Nacional, que señaló que fue el propio ex policía en un exceso de celo en sus funciones el único responsable, Corrochano apunta que, como sugiere que un día demostrará, fueron tres altos directivos del banco básicamente los que bajo instrucciones del propio FG, controlaron y dirigieron dentro del banco tamaño despropósito: el propio Francisco González, su entonces jefe de Recursos Humanos y posterior consejero delegado Ángel Cano y el hasta 2008 jefe de Comunicación del banco, el periodista Javier Ayuso. Además, el ex policía imputado apunta al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como organismo público involucrado en la operación, aunque sin aportar datos convincentes pero sí sugerentes.

Junto a ellos, Corrochano menciona a más de una decena de directivos y ex directivos de BBVA como partícipes de los encargos a Villarejo. Alude en varios ocasiones al exjefe de Contabilidad, Javier Malagón, a Juan Ignacio Apoitia, ex director de Compras; Ignacio Pérez Caballero, ex directivo de Servicios Jurídicos; y al ex director de Contabilidad, Ricardo Gómez Barredo. Todos ellos como controladores y/o firmantes autorizados de las facturas emitidas y abonadas por el BBVA a la empresa de Villarejo aunque ninguno de ellos figura como investigado en la causa.

Patata caliente para Fiscalía y Audiencia

Las revelaciones de Corrochano, al margen de la responsabilidad penal en la que él haya incurrido comoex jefe de Seguridad del BBVA, son dignas de tener en cuenta y probablemente lo serán y previsiblemente obligarán al magistrado García Castellón a por lo menos considerarlas. Sobre todo porque plantean asuntos apuntados, de manera contradictoria, por otros imputados como el propio FG y Antonio Béjar (ex responsable de algunos de los abonos de las facturas millonarias) y más en el caso de Javier Ayuso, que figura en el sumario como testigo aparentemente "protegido", quizás por su servicio en La Zarzuela como ex dircom del Rey emérito Juan Carlos I durante los años previos a su abdicación.

Al margen de su parte interesada, sus verdades, acusaciones y exculpaciones, el testimonio de Corrochano, elaborado por su abogada personal, plantea varios interrogantes, aunque sean contradictorios:

  1. Acusa al BBVA actual de Carlos Torres, al informe forensic de la firma Price Waterhouse y otros varios asesores del banco (para cumplir con la solicitud de los fiscales Anticorrupción y del magistrado), de manipular la información interna disponible para exculpar a los actuales directivos y a otros muchos anteriores. En consecuencia. denuncia el intento de de buscar el listón máximo de responsabilidad del caso en su departamento de Seguridad, cuando él, asegura, fue un mero ejecutor de órdenes directas de Francisco González y de las personas por él delegadas, Ángel Cano (CEO) y Javier Ayuso (ex dircom).

  2. Involucra directamente al CNI -y un "tercero" que no nombra-, en la operación, aunque sin aportar datos concretos, sacando a la luz un asunto que muchos letrados, de dentro y fuera, han sospechado a la luz de los enfrentamientos que han existido históricamente entre el ex comisario Villarejo y el entonces director del servicio de inteligencia nacional, Félix Sanz Roldán. Su referencia al CNI, sugiriendo que Villarejo informaba al CNI y a un "tercero" de todo, aparenta ser un hipotético acto de presión indirecta, al abrir un melón muy sugerente, que podría reventar en la vista oral del macro juicio, cada vez más prolongada en el tiempo. Quizá así, apuntan algunas fuentes, se aclare en ese momento la vinculación que se ha atribuido a algunos de los partícipes en el caso con el CNI y que siempre han sido negado por los protagonistas.

  3. Saca a la luz la participación directa del Departamento de Comunicación del banco en todo el proceso, tanto en la contratación como en el análisis de la información suministrada por la empresa de Villarejo, Cenyt. En aquellas fechas, Comunicación del BBVA estaba dirigido por el periodista Javier Ayuso, que ha declarado ante el juez en calidad de testigo (admitió en ella haber mantenido "una o dos" reuniones con Corrochando) mientras que uno de sus sucesores, muy posterior, el silencioso e intrigante Tobin, figura como imputado.

  4. Apunta a Ángel Cano, ex CEO despedido por FG y responsable previo del cumplimiento de los estándares éticos del banco en las contrataciones externas, como responsable directo de la contratación y/o abono de las facturas de la empresa Cenyt, propiedad y tapadera del comisario siempre en activo dentro de la Policía, y que Corrochano argumenta, pese a ser amigo íntimo de él, creía que estaba "en excedencia".

  5. Las contradicciones que apunta son clamorosas. Primero, Ángel Cano no ha declarado en la Audiencia, que se sepa, ni ante el juez y no se sabe si ante los fiscales, pese a las noticias de prensa aparecidas. Fue llamado a declarar como imputado pero adujo un viaje al extranjero para no hacerlo. Segundo, aparte de Javier Ayuso, encargado según Corrochano de fijar el alance de la investigación sobre Sacyr, saca a relucir a José Ignacio Goirigolzarri, ex CEO antes de Cano, al que exculpa porque el propio FG le dijo que no le contara nada del encargo a Villarejo por entender que estaba en su contra y probablemente hablando con directivos de Sacyr y del Gobierno (algún día saldrá a la luz su agenda).

  6. Los tres fueron premiados a su salida voluntaria o por despido, con indemnizaciones multimillonarias por parte del BBVA de FG, desde los 14 millones de euros ya percibidos por Ayuso a los más de 50 millones de Cano y Goirigolzarri.

  7. El papel de Ayuso en el BBVA de FG sorprende a propios y extraños. Calificado como el "gran ausente" en las imputaciones de la Fiscalía y de García Castellón por uno de los personados en la causa, de acuerdo a informaciones contrastadas, y pese a las versiones que señalan grandes diferencias, el periodista y ahora asesor en un gran gabinete de Comunicación incluso ha organizado por lo menos una reunión de FG con los directivos de grandes medios, en la oficina que FG mantiene en la madrileña calle Juan Bravo.

En su declaración ante el juez como testigo, el ex dircom del BBVA evitó, como pudo y con una gran falta de memoria (no se le conoce tal defecto, por cierto, ya que fue el periodista que desveló de manera sorprendente que Villarejo tenía asuntos turbios al margen de la Policía ¡a finales de 2015! ) trató de no involucrar fehacientemente a FG en la trama y aseguró que no se enteró de nada del espionaje al denominado "grupo hostil", pese a que éste era el léxico con el que se entendía con su jefe en las reuniones previas a las juntas.

En definitiva, labor inmensa la que tiene por delante el magistrado García Castellón, el juez que mandó a la cárcel a Mario Conde después del pillaje al que sometió a Banesto, uno de los ex grandes banco de este país.

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