El final de las mo­ra­to­rias y de los avales ICO com­pli­cará un ejer­cicio de transición

Las nuevas CaixaBank y Unicaja se suman a la presión de los tipos para más fusiones

Los bancos ul­timan sus cuentas de 2020 bajo la ame­naza de la mo­ro­sidad en 2021

Bancos en Bolsa.
Resultados bancarios.

Los má­ximos res­pon­sa­bles de la banca es­pañola se vuelcan en cua­drar sus re­sul­tados anuales de 2020 mar­cados por la pan­demia y las mi­llo­na­rias pro­vi­siones a las que se han visto obli­gados a rea­li­zar. La mo­ro­sidad que pueda aflorar puede ser el talón de Aquiles en 2021, un ejer­cicio que tam­poco in­vita a mu­chas ale­grías y que es­tará mar­cado por re­cortes para ganar efi­ciencia y ren­ta­bi­li­dad, bien me­diante fu­siones o planes in­ter­nos. No se des­carta nin­guna com­bi­na­ción, in­cluso con la nueva CaixaBank-Bankia y Unicaja-Liberbank como pro­ta­go­nis­tas.

Las cuentas anuales de la banca española se comenzarán a conocer en poco más de una semana y, en un principio, sin mayores sorpresas de las que ya depararon durante la primera mitad del ejercicio con millonarias provisiones y saneamientos de fondos de comercio por su actividad internacional en el caso de los dos grandes grupos, Santander y BBVA.

Los resultados históricos estarán más marcados por los números rojos, aunque con matices en algunos casos, que por lo que se haya podido hacer en la segunda mitad de un ejercicio más que complejo. Sin embargo, la evolución de negocio y, por tanto, de ingresos se verá lastrada por las medidas de confinamiento ante la pandemia.

La mayoría de los bancos españoles se tomaron un cierto respiro en el tercer trimestre del ejercicio, aunque al cierre del pasado mes de octubre acumulaban casi 103.000 millones de euros en provisiones, en buena parte para créditos dañados o en condición de morosos.

Las moratorias, tanto oficiales como sectoriales, y los créditos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) han amortiguado hasta el momento el riesgo de morosidad, pero todos los banqueros y supervisores coinciden en que en la primera parte del recién estrenado año aflorará una morosidad derivada del cierre de algunas actividades empresariales, tanto en comercios como en hostelería o turismo.

Según el último dato oficial del Banco de España al cierre de octubre, la morosidad había mantenido una senda descendente hasta situarse en el conjunto de la banca española en el 4,57%, lejos de los dos dígitos en los que llegó a estar tras la anterior crisis bancaria, inmobiliaria y económica.

Buena parte de los directivos de los bancos españoles consideran que la morosidad, en la actual crisis, no llegará a esos niveles superiores al 10%, aunque consideran que es muy prematuro hacer previsiones ante la enorme incertidumbre de cómo discurra el coronavirus y del grado de confinamiento que se aplique por la crisis sanitaria.

Asuntos pendientes

Las provisiones o los resultados menguados estarán presentes en las cuentas de 2020 de la banca española. La rentabilidad en mínimos, los tipos de interés en negativo que hacen mella y la mejora de la eficiencia también marcarán las respectivas presentaciones de los resultados.

Una de las vías para afrontar todos esos retos son las fusiones, como la que pretenden cerrar en el primer trimestre CaixaBank y Bankia, mientras que la de Unicaja con Liberbank se demorará hasta mediados de año, tal y como han adelantado sus respectivos directivos.

Otra alternativa son los planes estratégicos propios. Entre ellos destaca el que presentará el nuevo consejero delegado del Banco Sabadell, César González-Bueno, el recambio buscado para un Jaime Guardiola que, hasta el momento, era el CEO más longevo en el cargo entre los bancos españoles.

Su fracasada pareja de baile en fusiones, el BBVA, también tiene por delante un complejo ejercicio con el destino del millonario exceso de capital que tendrá tras la venta de su filial en Estados Unidos. Además, su presidente Carlos Torres también tendrá que mantenerse centrado en todas las consecuencias del caso FG-Villarejo.

Incluso aquellos más reacios a entrar en potenciales fusiones, como es el caso de Bankinter, deberán sopesar el momento idóneo para la colocación en Bolsa de su compañía Línea Directa Aseguradora, una operación que se ha demorado a lo largo de 2020 por las malas condiciones del mercado bursátil.

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