Monitor de Latinoamérica

El Gobierno de Sánchez man­tiene su fe pese a los es­tragos del virus

España trabaja en privado para promocionar un fondo de recuperación para Latam

La Cumbre Iberoamericana de Andorra, clave para di­señar ac­ciones con­cretas

Inversion en Latinoamérica.
Inversion en Latinoamérica.

La mal­trecha si­tua­ción eco­nó­mica y so­cial que el Covid-19 ha de­jado en Latam en 2020 no ha im­pe­dido que España, tam­bién za­ran­deada por la pan­de­mia, pierda su fe en el con­tie­nente. En un mo­mento en que al­gunas grandes em­presas es­pañolas ex­presan dudas sobre su in­ter­na­cio­na­li­za­ción, el Gobierno ha reite­rado en los en nu­me­rosas oca­siones su pleno com­pro­miso, al tiempo que ha su­ge­rido la crea­ción de un fondo de re­cu­pe­ra­ción fi­nan­ciera co­lec­tivo para Latam y des­ta­cado que la coope­ra­ción ibe­ro­ame­ri­cana puede im­pulsar la reac­ti­va­ción.

Se espera que este apoyo cobre fuerza y concreción en la XXVII Cumbre Iberoamericana de Andorra, que la crisis sanitaria forzó a atrasar de 2020 a abril de 2021 para tratar de hacerla presencial. Desde Madrid se vienen buscando fórmulas para obtener respaldo a la región, antes y después de la cita extraordinaria de cancilleres de fines de noviembre, en la que se pidió financiación internacional urgente para combatir los efectos de la crisis.

Y de la reunión de ministros de Exteriores UE-Latam de diciembre, en la que se juzgó clave profundizar la cooperación frente al virus y colaborar en la reactivación económica, notablemente en temas digitales, comerciales y medioambientales.

Exteriores acaba de reiterar el compromiso español con la Cumbre e indicado que el espacio iberoamericano es prioridad y ámbito de oportunidad para impulsar la salida común de la crisis, reforzar el multilateralismo, impulsar la democracia y avanzar en la Agenda 2030. Y resaltado la reciente Declaración de la Presidencia andorrana, que recoge la meta de caminar a un nuevo pacto social, renovar el rol del Estado frente a una emergencia multidimensional y la necesidad de hallar más mecanismos de financiación para Latam.

Unidos para impulsar la reactivación

Ya antes de acabar 2020, las autoridades españolas se movilizaron para alentar a la comunidad internacional a concretar ayudas financieras a Latam. En octubre, la ministra González Laya sugería, en una cita digital organizada por el CEAPI, que el área debe hallar un paraguas de inversión colectiva similar al fondo de recuperación y financiación de la UE, así como una agenda común para la descarbonización de las economías, el control del cambio climático y un impulso de la digitalización que ayude los países a conectar al sector informal.

La ministra enfatizó que hay que aprovechar los pactos de la UE con Mercosur, México y Chile y pugnar por más igualdad tecnológica. “Mientras se gestiona la crisis para salir de la recesión causada por el virus, hay que pensar en construir de forma diferente”, dijo. “La Comunidad Iberoamericana debe caminar unida a la recuperación, no para recobrar lo anterior, sino para emerger transformada”. Y Andorra puede ser el “gran momento de impulso conjunto con el que dejar atrás una crisis “sistémica”, con esfuerzo público y privado. España y Portugal tienen la obligación de que la UE haga suya la agenda iberoamericana”.

Y en Chile, a mediados de noviembre, la secretaria de Estado de Exteriores, Cristina Gallach, destacaba que el Gobierno está preocupado por los recursos que necesitarán los países de Latam para recuperarse de la crisis y trabaja ya con la comunidad internacional para establecer medidas de ayuda. “La salida de la crisis requerirá muchos recursos”, destacó, para indicar que España, cuando se halló en situación difícil recurrió a la UE, en cuyo marco se acordó un plan de apoyo a todos los países que significará recursos financieros para la recuperación, pero en Latam no existe un banco central ni una estructura financiera que haga este papel, lo que hace necesarias otras vías de ayuda”.

La relación UE-Latam, clave

Según Gallach, que recordó que las empresas españolas están muy presentes ya en Latam “y pueden estarlo más”, España sopesa nuevos planes en el área, de refuerzo bilateral y multilateral. En esa línea, la secretaria de Estado de Comercio, Xiana Méndez, ha enfatizado que Madrid apuesta por la reactivación de Latam, en la que las compañías españolas tendrán un rol importante.

Para muchos analistas, la firme relación entre Latam (cuarto inversor en Iberia) y España, segundo inversor en el área tras EEUU y primero de la UE), puede ser canal privilegiado para la recuperación, mediante una colaboración público-privada clave y un impulso al comercio bidireccional. Destacan, asimismo, la importancia de la relación comercial con la UE y la necesidad de ratificar el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur. La Unión tiene la mayor red global de pactos con Latam: ha negociado con 27 de sus 33 países, con acuerdos con México y Chile (en modernización y donde la UE es primera y segunda inversora), Centroamérica y Caribe y pactos con Colombia, Perú y Ecuador.

El Alto Representante de la UE, Josep Borrell, ha recordado que Latam es socio clave de la Unión, enfatizado que la relación birregional está por debajo de su potencial y llamado a afrontar los retos comunes con acciones para impulsar la recuperación a través de la transición ecológica y la digital. “La UE es primer contribuyente en ayuda al desarrollo y en IED, con 800.000 millones”.

Todo ello, cuando algunas grandes firmas españolas, si bien no se retiran del área, sí vienen reduciendo exposición y reestructuran presencia o venden activos y filiales, salvo en Brasil y México: Telefónica, ACS, Naturgy, BBVA, Santander, Iberdrola, Repsol... Por otro lado, la crisis abre oportunidades para las empresas. Y expertos como Ramón Casilda juzgan que el virus marcará una nueva era de la inversión española y que Latam seguirá siendo un destino muy atractivo, no solo en infraestructura y energía, sino en nuevos negocios.

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