Varios grupos que pre­paran ofertas pú­blicas re­ciben mues­tras de in­terés de ter­ceros

El capital riesgo y los grupos industriales amenazan la resurrección de las OPVs

El mer­cado es­pañol busca romper una se­quía his­tó­rica, pero la com­pe­tencia es feroz

Salida a Bolsa
Salida a Bolsa

La Bolsa es­pañola ne­ce­sita savia nueva en forma de em­presas co­ti­za­das. El úl­timo trienio ha cer­ti­fi­cado una se­quía per­tinaz de ofertas pú­blicas de venta (OPV) de ac­ciones que está cues­tio­nando la efi­cacia del mer­cado es­pañol allá donde más duele: en su ca­pa­cidad para ejercer como me­ca­nismo eficaz de fi­nan­cia­ción de las em­pre­sas. La realidad es tre­menda, porque salen más com­pañías del mer­cado que las que se in­cor­po­ran.

El ejercicio 2021 ya está en marcha y todo parece alinearse para que las empresas vuelvan al parqué. El sentimiento de mercado ha cambiado desde que el Ibex se apuntó una subida sin precedentes en un solo mes del 25% en noviembre, de la mano de las expectativas de que las vacunas contra el Covid-19 puedan acelerar el proceso de recuperación económica. Las valoraciones de las empresas han crecido y con ellas las expectativas de muchas de saltar al parqué.

Desde la banca de inversión se lanza el mensaje de que todo está preparado para que nuevos valores lleguen por fin a suelo bursátil. Creen que habrá operaciones suficientes para alcanzar al menos los 10.000 millones de euros este año. Efectivamente, hay al menos una decena de empresas que tienen sus planes muy avanzados. Pero a nadie se le oculta que hay competidores muy poderosos que amenazan la resurrección de las salidas a bolsa.

Los fondos de capital riesgo y los grupos industriales que están sorteando la crisis sin grandes daños colaterales y sin deuda están dispuestos a pujar fuerte en los distintos procesos que se abrirán en los próximos meses. Especialmente el 'private equity', que tiene una potencia del fuego de unos 5.000 millones en España, sin contar con las prestaciones ilimitadas de los grandes fondos mundiales si ven una oportunidad, como el caso de MásMóvil el año pasado.

En la banca de inversión no ocultan su temor ante esta evidencia. "Hay operaciones jugosísimas, como la venta de alrededor de un 25% de la filial de clientes del Repsol, que han puesto en guardia a todo el capital riesgo. Sería una operación extraordinaria para la bolsa española, porque la valoración total es de unos 10.000 millones de euros. Pero los 'private equity' están al acecho y pueden mejorar el precio que se puede obtener en el parqué", señalan en una gran entidad estadounidense.

Efectivamente, sobre la mesa está la posibilidad de una salida a bolsa o de una venta a un inversor capaz de alcanzar las aspiraciones de Repsol. También ha habido especulaciones sobre el interés del capital riesgo e incluso de algún gran competidor del sector asegurador por Línea Directa. La salida a bolsa pospuesta el año pasado está prevista para el primer trimestre de 2021 si los mercados lo permiten, pero todo apunta a que habrá máxima competencia por la filial de Bankinter.

"Convendría no vender la piel del oso antes de cazarlo", señalan en fuentes financieras respecto a las posibilidades de que las salidas a bolsa se reactiven en este primer semestre del año. Las mismas fuentes están de acuerdo en que ahora el escenario es más propicio para este tipo de operaciones, pero tienen dudas sobre todo respecto a las más grandes, donde terceros inversores con la escopeta de la liquidez bien cargada tendrán mucho que decir.

El camino parece bastante llano sobre todo para las empresas de energías renovables, con la coyuntura a favor y un apoyo sin reservas por parte de los inversores. El éxito total de la salida a bolsa de Soltec -la única de 2020 en España- debe animar a otras compañías medianas del sector a seguir sus pasos. En estos casos, la bolsa sí parece el mecanismo de financiación más eficiente, porque en estos grupos más pequeños el capital riesgo tiene menos interés.

Por lo tanto, habrá batalla en 2021 entre tres vectores de liquidez muy potentes dispuestos a no dejar pasar ninguna oportunidad. La realidad demuestra que la bolsa no ha sido capaz de competir contra los inversores privados en un último trienio en que sólo tres empresas han sido capaces de dar el salto al mercado continuo. Una cifra ridícula para una de las mayores bolsas de Europa, que intentará una resurrección de las OPV tan esperada como necesaria.

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