OPINIÓN

¿Normalidad epidemiológica en 2021 y económica en 2030?

No bas­tará con el pa­quete de 1,9 bi­llones de dó­lares anun­ciado por Biden y el de la UE de 750.000 mi­llones de euros

Joe Biden
Joe Biden

La re­vista Time re­cuerda en su úl­timo nú­mero el pro­pó­sito de las Naciones Unidas de com­pletar un desa­rrollo sos­te­nible para el año 2030; es de­cir, igual­dad, eli­mi­na­ción de la po­breza, salud y cre­ci­miento eco­nó­mico. ¿Se al­can­zarán esas metas y en esa fe­cha? De mo­mento el im­pen­sable me­teo­rito del co­vid19 se en­cuentra a medio ca­mino y, si bien en fase Insuperable, puede con­di­cionar esa meta.

La vacuna sería el instrumento para retirar la roca gigantesca que entorpece el camino. Una esperanza súbitamente mermada por los problemas de suministro de las vacunas y la aparición de nuevas cepas. Dudas, en definitiva, sobre si la vacunación por sí misma garantiza la inmunidad del rebaño humano; dudas si la vacuna por sí misma evitará la propagación del virus.

Nuevas variantes supercontagiosas y descontrol de la enfermedad en África del Sur, Brasil, así como la difusión de los brotes aparecidos en California donde se han detectado tres millones de casos. Y, además, los interrogantes sobre la eficacia de los anticuerpos en los infectados durante la primera hora. Nuevas recaídas parecen confirmar que no habían desarrollado una potencia inmunológica capaz de prevenir una reinfección.

El virus, comenta Anjana Ahuja, divulgadora científica, está en condiciones de sobrepasar las barreras de contención si no adoptamos medidas tan drásticas como las aplicadas en China, Taiwan, Australia y Nueva Zelanda. Las que exigen no sólo el desarrollo de la vacuna sino la ejecución de test rápidos y eficaces junto a un rastreo preciso de los infectados y el establecimiento de cuarentenas y confinamientos.

La vacunación debe marchar, insiste Ahuja, en paralelo a la difusión del virus, su transmisión y siempre sin pensar que no sea la única arma en la batalla sanitaria. Ahuja concluye: “en el supuesto de una vacunación prácticamente universal sus efectos no serán definitivos mientras surjan nuevas cepas del virus y no estén controlados los contagios”.

Afortunadamente el número y variedad de excelentes vacunas es la primera garantía en la lucha contra el virus en sus diferentes variantes. Ahora bien, los problemas en la producción de dosis en cantidades suficientes y las contingencias de la distribución, reclaman no sólo a los científicos sino a la máxima colaboración de instituciones y ciudadanos.

No es el momento de disputas, previene la revista Time:” es una cuestión de salud pública y de urgencia económica”. Máxima cooperación. Recordemos el esfuerzo bélico de las democracias ante el totalitarismo nazi, o, en tiempos de la Guerra Fría, ante el estalinismo y los mensajes populistas de ambas ideologías totalitarias. La cooperación de científicos militares y ciudadanos encuadrados en instituciones democráticas, fue la fórmula con la que se inició la resistencia, continuó con la eficacia contra el enemigo y desembocó con la victoria de las sociedades libres.

Economía y salud pública son los dos antagonistas de la epidemia. Atajar la enfermedad no está garantizada exclusivamente por la vacuna. En la vertiente económica las políticas monetarias de los Bancos Centrales y los estímulos fiscales han conseguido que la actividad económica no se paralice.

Sin embargo, no bastará con el nuevo paquete de 1,9 billones de dólares anunciado por Biden y pendiente de aprobación por el Congreso, así como el ya aprobado en la Unión Europea de 750.000 millones de euros. La economía real lo exige. No es tiempo ni ocasión para cuestionar esos estímulos ni para fantasías adolescentes de rebajar los impuestos. Es tiempo de cooperación y esfuerzo común. Ni más ni tampoco menos.

Artículos relacionados