La di­visa es­ta­dou­ni­dense con­ti­nuará su de­bi­lidad y co­ti­zará entre 1,20 y 1,25 por euro en 2021

Cincuenta años del divorcio entre el dólar y el oro

La di­visa ha per­dido dos ter­cios de su valor en una eco­nomía en­deu­dada hasta las pes­tañas

Cambio a la baja.
Cambio a la baja.

Este año se cum­plen 50 años desde que Estados Unidos tomó una de las de­ci­siones más con­tro­ver­tidas de la his­toria del mer­cado de cam­bios. En agosto de 1971, el pre­si­dente Richard Nixon firmó el di­vorcio entre el dólar y el oro, con­de­nando a la di­visa nor­te­ame­ri­cana a una de­pen­dencia cada vez mayor res­pecto a la emi­sión des­con­tro­lada de deuda. Medio siglo des­pués, el dólar se en­cuentra de­bi­li­tado y abo­cado a la ines­ta­bi­li­dad. Mientras el mundo se halla en una ver­da­dera en­cru­ci­jada, el dólar ha de­jado de ser la mo­neda re­fugio por ex­ce­len­cia.

Los expertos consideran que el billete verde puede debilitarse hacia la zona comprendida entre 1,20 y 1,25 dólares por euro durante este año y el siguiente. Además del debilitamiento como divisa de protección, existen tres razones macroeconómicas de peso que van a mantener a la moneda norteamericana en la senda de la depreciación. Estados Unidos va a realizar un mayor gasto presupuestario con el recién elegido Joe Biden como presidente, al tiempo que su política exterior frente a Europa va a ser más neutra que la de Donald Trump. Al mismo tiempo, el fondo de recuperación en la Unión Europea va a impulsar las economías en este área. Así lo reflejaba la agencia Bloomberg hace unos días.

La debilidad del billete verde tiene su razón en la desmesurada utilización de la “maquinita de imprimir dólares” que se ha generalizado tras el abandono del patrón oro. El anclaje de una moneda al metal amarillo disciplina a la economía de esa divisa, porque “el dinero en circulación depende en todo momento de la cantidad de oro que tenga en su poder el Gobierno. En el patrón oro, ningún estado puede imprimir dinero por encima de sus reservas de oro, lo que asegura cierta disciplina monetaria y una contención de la inflación”, explica de forma muy clara la web En Naranja.

Adiós al oro como moderador

“Nixon desvinculó el oro de su precio fijo de 35 dólares y suspendió la convertibilidad de dólares en oro por parte de gobiernos extranjeros y bancos centrales. En este punto, el dólar pasó a flotar libremente, medido solo comparándolo con otras monedas fiduciarias”, señala Michael Maharrey en SchiffGold.com

En realidad, la desvinculación del dólar respecto al oro había comenzado en 1933 con el presidente Roosevelt. En la Reserva Federal, el banco central estadounidense, había un gran malestar y sensación de impotencia, porque se no podía incrementar la oferta de dinero durante la Gran Depresión; la emisión de papel moneda debía estar respaldada por el 40% de ese valor en oro en sus arcas.

El divorcio del dólar frente al oro ha permitido al banco central estadounidense manejar el dinero en circulación a su antojo, a cambio de debilitar de una manera progresiva al dólar. Gracias a esta política Estados Unidos, sin embargo, pudo hacer una finta rápida a la crisis del año 2008 a través de un formidable riego de dinero a su economía.

En julio de 2007, el balance de la Reserva Federal (equivalente al dinero en el circuito bancario) apenas alcanzaba los 870.261 millones de euros. En agosto de 2019 se había cuadruplicado con creces, hasta los 3,77 billones de dólares. Desde entonces, casi se ha duplicado, situándose en los 3,77 billones.

La libre flotación del dólar, la descontrolada lluvia de dinero contra bonos para reflotar la actividad y las cuestiones macroeconómicas han provocado una caída a tumba abierta del dólar en los últimos cincuenta años. En 1971, la divisa estadounidense cotizaba a 2,5 francos suizos mientras que ahora lo hace a 0,9 francos. Se ha caído el 64%.

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