Monitor de Latinoamérica

El re­punte de la de­manda de China y EEUU desde junio evitó una caída mayor

La pandemia colapsó el comercio exterior de Latam en 2020

Brasil y Chile, los que mejor ca­pearon el tem­poral entre las grandes eco­no­mías

América Latina.
América Latina.

El te­rrible im­pacto del Covid-19 des­trozó el co­mercio ex­te­rior en los países de América Latina en 2020, si bien el hun­di­miento no tuvo la aún mayor gra­vedad que se va­ti­ci­naba a mitad del año pa­sado. Eso sí, pan­demia y res­tric­ciones im­puestas en los países para frenar su pro­pa­ga­ción pro­vo­caron que los in­ter­cam­bios acu­saran su peor re­sul­tado desde la crisis fi­nan­ciera de 2008-09. Según los úl­timos datos de Cepal, en 2020 el valor de las ex­por­ta­ciones dis­mi­nuyó el 13% y el de las im­por­ta­ciones se con­trajo el 20%. En vo­lu­men, la caída ex­por­ta­dora fue del 6% y la im­por­ta­dora, del 16% y, en pre­cio, del 7% y del 4% en el área.

Pese al fuerte descenso, la contracción del valor de las exportaciones fue inferior a la caída registrada en la crisis de 2008 (-21%). Y también menor a la proyectada en agosto de 2020 (-23%) por Cepal y a las cifras avanzadas en junio por OMC y Unctad, ya que en esos momentos aún no se evidenciaba el repunte de demanda en los grandes socios del área, China y EEUU, lo que ha generado condiciones para una incipiente recuperación de las exportaciones regionales desde la segunda mitad del 2020.

En agosto, Cepal auguraba un retroceso del 25% en las importaciones, superior también al -24% de la crisis financiera. El comercio de servicios resultó particularmente dañado, con gran incidencia en el sector turístico, pero también el virus está teniendo repercusiones en otras actividades, al afectar a transporte y logística.

Aunque desde junio se viene atenuando el desplome del comercio, Cepal alerta de que este escenario de mayor optimismo está sujeto a gran incertidumbre. No está claro que esta mejoría sea punto de inflexión, debido a la aparición de rebrotes de COVID. En Latam, el área más golpeada por el virus y cuyo PIB acusó en 2020 el mayor retroceso en siete décadas (-7,7%, inferior al -9,1% que se temía), la reactivación pasa por la rapidez de la vacunación. Y eso es motivo de inquietud por el retraso detectado. Además, y en cualquier caso, el virus ha acelerado la reconfiguración del comercio y cadenas de valor globales.

Centroamérica, la menos afectada

En su informe Perspectivas del Comercio Internacional de América Latina 2020, publicado la semana pasada, el organismo de la ONU, destaca que Centroamérica tuvo la menor caída de exportaciones (-2%), debido en gran parte a que el comercio entre sus países (el 25% de las exportaciones de la subregión), se concentra en productos esenciales, como agroalimentarios y farmacéuticos. El golpe fue mayor en Sudamérica y en México, con descensos del 13%, y el Caribe (-16%). Las importaciones cayeron el 21% en Sudamérica, el 15% en Centroamérica y el 28% en la región caribeña.

Entre las grandes economías, Brasil (con un retroceso exportador del 7%) y Chile (-6%) capearon mejor el temporal, mientras que Colombia (-23%), Argentina (-14%) y México (-13%) acusaron un golpe más duro. La exportación se contrajo el 58% en Venezuela; el 31% en Bolivia; el 30% en Cuba; el 24% en Perú; el 14% en El Salvador; el 12% en Paraguay y Ecuador; el 11% en Uruguay y Dominicana; el 2% en Panamá (deterioro que subiría al 19% de excluirse ZLC) y el 1% en Guatemala. Solo aumentaron en Nicaragua (8%) y en Costa Rica y Honduras (1%), únicos países que se salvaron de la quema.

Comercio intrarregional

Las importaciones acusaron un notable retroceso en Venezuela (-43%); Cuba (-40%); Bolivia (-34%); Argentina (-25%); Ecuador (-24%); Dominicana (-22%); Colombia, Perú y Paraguay (-21%); Chile (-19%); México y Honduras (-18%). Panamá y El Salvador (-17%); Brasil (-16%); Costa Rica (-14%) e Uruguay y Guatemala (-13%) y Nicaragua (-8%) registraron caídas menos dramáticas.

El comercio intrarregional se vio muy afectado, con una caída en valor del 24% y un impacto muy negativo en la exportación manufacturera. Según Cepal, la participación en las exportaciones totales del comercio intrarregional cae desde 2014. En 2019 alcanzó un 14% (mismo nivel que a inicios de los 90), y habrá bajado al 12% en 2020. En ello incide la debilidad económica, la fragmentación del espacio económico regional, la irrupción de China como socio y las tendencias centrífugas por suma de pactos comerciales fuera del área.

Ante el deterioro, Cepal llama a profundizar con urgencia en la integración para impulsar la recuperación económica postpandemia. “La región se desintegra comercial y productivamente desde mitad de la década pasada, coincidiendo con su menor crecimiento en siete décadas. “El debilitamiento del comercio intrarregional es muy preocupante, ya que para la mayoría de países supone el intercambio que en mayor medida conduce a la diversificación productiva y exportadora y la internacionalización de empresas, especialmente mipymes)”.

El organismo insiste en que, para revertir la desintegración, es clave avanzar en una agenda compartida de facilitación del comercio, infraestructura de transporte y logística y cooperación digital para crear sinergias regionales en sectores dinamizadores clave. “Se necesita más convergencia de mecanismos de integración para superar la fragmentación del mercado regional y apoyar una recuperación sostenible e inclusiva”, señala el texto, según el cual, el virus ha intensificado varias tendencias que ya se perfilaban en el comercio mundial.

Entre ellas están la tensión comercial y tecnológica EEUU-China; el creciente nacionalismo económico y la conflictividad en las relaciones comerciales; el debilitamiento de la cooperación multilateral; la digitalización de producción y comercio y la regionalización productiva a través de nearshoring (ubicación de proveedores en zonas próximas al mercado objetivo) y reshoring (relocalización de procesos productivos y tecnológicos estratégicos al país de origen).

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