Monitor del Seguro

El se­guro inicia 2021 con un ne­gocio de­bi­li­tado y pre­sión sobre los costes

Dos años consecutivos de descensos de primas

Vida Ahorro, Autos y Diversos, los ramos más afec­tados por la pan­demia

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Las cuentas del sector ase­gu­rador es­pañol en 2020 re­flejan la pa­ra­li­za­ción eco­nó­mica que ha pro­vo­cado la irrup­ción de la pan­demia hará ahora, en el primer tri­mestre de 2021, ya un año. Los in­gresos de la in­dus­tria por primas a cierre de 2020 se si­tuaron en 58.850 mi­llones de eu­ros, un 8,30% menos que un año atrás, siendo los se­guros de Vida Ahorro, Automóviles y Diversos los más afec­ta­dos. Con este ne­fasto 2020 van dos años con­se­cu­tivos en los que las ase­gu­ra­doras cie­rran con caídas de primas (en 2019 el des­censo fue del 0,42%).

El ramo que más ha sufrido la pandemia ha sido Vida, con un considerable descenso de las primas del 20,78% en términos interanuales. De esta manera se acentúa la tendencia negativa de este tipo de seguros, que no ve crecimientos desde 2016 (-5,07% en 2019; -1,4% en 2018; -5,56% en 2017). No obstante, hay que distinguir entre los seguros de Ahorro y los de Riesgo. Los primeros son realmente los que peor lo están pasando.

Los ingresos obtenido por las aseguradoras derivados de la venta de seguros de Vida Ahorro se redujeron el año pasado un 25,05%. A estos seguros les está afectando especialmente el entorno de tipos de interés bajos, que desincentiva el ahorro; y también lo que la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos, considera que es “una inexplicable involución fiscal en el momento en el que más habría que haber ayudado a los particulares a ahorrar”; así como a nuestra normativa de solvencia que, en la práctica, “es precisamente más exigente con los productos más ligados a la economía del envejecimiento, como son las rentas”. No obstante, pese a todo, hay que destacar que el volumen de ahorro gestionado a través de estos seguros aguantó bastante bien dadas las circunstancias, con tan solo una reducción del 0,49%.

En el caso de Vida Riesgo el descenso de las primas ha sido del 0,74%. No es una caída demasiado pronunciada, pero sí que es relevante porque marca el final de una buena racha (+3,06% en 2019 y +12,26% en 2018).

En No Vida, la crisis del COVID-19 ha acelerado la tendencia negativa que arrastraba la industria desde hace unos años, con crecimientos cada vez más menguantes. En 2020, las primas se incrementaron un 1,07% frente al avance del 3,39% un año antes (+3,98% en 2018, +4,01% en 2017).

Autos es el ramo, de entre los principales de No Vida, que más está sufriendo. La desaceleración observada en la facturación desde 2018 (+3,37% en 2017; +1,94% en 2018; +1,52% en 2017) finalmente ha cristalizado en 2020 en caídas de ingresos, un 1,96%. Hay que tener en cuenta que el COVID-19, además de frenar la movilidad, ha afectado a la evolución del parque de vehículos. 2020 se ha saldado con una tasa de expansión anual del parque del 0,8%.

Según datos del FIVA que citaba la presidenta de Unespa en la jornada ‘Perspectivas del seguro y la economía para 2021’, el pasado ejercicio deberían haberse incorporado al parque unos 335.000 vehículos: “El seguro del automóvil, pues, se enfrenta a un 2021 marcado por un mercado objetivo más pequeño de lo que debería ser”.

En el lado contrario nos encontramos al ramo de Salud, que aguanta el tipo con un repunte de primas a cierre del ejercicio anterior del 5,01%, mejorando incluso la marca del año anterior (+4,77%). Este ramo crece de forma muy regular desde 2015, por lo tanto, según apunta la presidenta de Unespa, “es obvio que el seguro privado de salud tiene un sitio en la sociedad española. Un espacio cada vez más reconocido por los consumidores, que saben valorar su nivel de servicio y su capacidad de respuesta a las inquietudes sanitarias de las personas”.

Pese a la buena y estable evolución de ramos como el de Salud, está claro que el año no ha sido bueno para el sector, pero ¿para quién sí? Pilar González de Frutos explica que 2020 estuvo dominado por “el elemento gravemente distorsionador de la pandemia”. Por tanto, todo ha de ponerse en relación con este hecho: “En un entorno muy complejo, con una caída del PIB de dos dígitos, el seguro ha tenido una evolución sustancialmente mejor que la del propio PIB”.

¿Y qué pasará en 2021? Nadie tiene una bola mágica, pero lo que sí sabemos ya es que no ha empezado bien. Y no es la pandemia al único reto que se enfrenta la industria: “El paso de una borrasca con eventos meteorológicos poco comunes en muchas de las zonas a las que ha afectado ha generado un importante volumen de pérdidas inesperadas, muchas de ellas aseguradas, que ha provocado unos costes imprevistos para la industria que en algunos casos apuntan a un incremento del volumen de siniestros de hasta el 40% respecto del año anterior”, recordaba González de Frutos. 2021 empieza, por tanto, con un negocio debilitado, presión sobre los costes de actividad, “y un nuevo reto de servicio de grandes proporciones”.

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