INVERSIÓN

Los ges­tores re­bajan las ex­pec­ta­tivas de re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica y re­celan del clima po­lí­tico

Los gestores hacen una parada táctica en el Ibex, que choca contra la realidad

El se­lec­tivo pierde vigor y vo­la­ti­lidad en un co­mienzo de año de más a menos

Constructoras en bolsa
Bolsa madrileña.

Los ana­listas na­cio­nales e in­ter­na­cio­nales si­guen apos­tando porque la bolsa es­pañola lo hará mejor (o in­cluso bas­tante me­jor) que la media en este año de gracia de 2021 en el que el Ibex 35 co­rre­girá parte del des­fase que acu­mula res­pecto al resto de grandes ín­dices eu­ro­peos. Pero tras un buen co­mienzo de ejer­ci­cio, el motor del se­lec­tivo se gripa. Resulta que no pa­rece haber grandes mo­tores para con­vertir las ex­pec­ta­tivas en reali­dad.

Poco más de tres semanas han bastado para confirmar que los gestores necesitan más evidencias que un simple asunto de valoración para tomar posiciones en la bolsa española. Las primeras compras del año se han quedado en casi nada y el selectivo afronta la última semana de enero casi exactamente donde empezó 2021. No son buenas noticias porque el primer mes del año es mes de fijar posiciones y estrategias para el conjunto del ejercicio.

En realidad, el Ibex 35 se benefició en la primera mitad del mes del empuje de la banca. La subida llegó a ser de en alrededor del 10%, apoyada en la subida de los tipos de la renta fija a uno y otro lado del Atlántico por las expectativas de una recuperación económica más potente con Biden ya al timón de la primera economía del mundo. Pero el primer mini rally de la banca ha sido de corta duración, porque hay otros factores que pesan. Y mucho.

Pesa, claro está, el Covid-19 y una tercera ola de largo alcance y duración indeterminada a nivel global. Pero pesan también los factores internos y, sobre todo, la desconfianza creciente a la brecha que se abre entre las expectativas económicas del Gobierno y las de los analistas independientes. Otra vez, como en el caso de las previsiones sobre el Ibex 35 para 2021, los deseos parecen chocar con una realidad muy, muy tozuda.

Por ejemplo, Funcas acaba de rebajar la previsión de crecimiento para este año dos décimas, hasta el 6,3%, muy en línea con las últimas estimaciones del Banco de España, y por debajo del 7,2% proyectado por el FMI. Por su parte, BBVA acaba de reducir medio punto su previsión para 2021, hasta el 5,5%, y no prevé alzas de más del 7% en 2022. Por su parte, el Gobierno sigue defendiendo una clara recuperación muy cercana al 10%.

Y a las dudas crecientes sobre el potencial de las cuentas del país se une el ruido de fondo político. "La rebelión de las comunidades autónomas en la batalla por combatir el virus y las confrontación respecto a la posibilidad de retrasar las elecciones catalanas demuestran que no hay margen para acuerdos entre los partidos. De momento hemos decidido una parada táctica en la bolsa española, porque ahora mismo no hay alicientes para entrar", señalan en una gestora extranjera.

Otras muchas firmas han decidido también esperar. Un parón que llega en un momento decisivo, en plena temporada de resultados, que será clave para sostener o no el Ibex por encima de los 8.000 puntos. De momento, se impone un tiempo de espera que puede resultar largo para un selectivo que ha perdido emoción. Los movimientos en el índice son cortos y la volatilidad se ha reducido sensiblemente, en una demostración de que está en tierra de nadie.

Tras perder el pasado viernes toda la subida acumulada en 2021 y probar por primera vez este año el sabor de los números rojos, el Ibex ha perdido el primer gran tren del año. Quienes generaron beneficios en la primera semana de enero los han realizado rápidamente a la vista de que, de momento, la bolsa española ya no da mucho más de sí. Ni sube en enero ni marca diferencias con el resto de grandes índices. Al contrario, no lo hace mejor que ninguno de los grandes.

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