OPINIÓN

Good Bye, Mr. Trump; Welcome, Mr. Biden

Jose Biden asume la pre­si­dencia de un país di­vi­dido y con un 'impeachment' pen­diente

Trump vs.Biden.
Biden sucede a Trump.

El pueblo nor­te­ame­ri­cano ha re­ve­lado, este 20 de enero de 2021, al pre­si­dente Donald Trump, un po­pu­lista in­con­sis­tente que supo apro­ve­char el ma­lestar pro­vo­cado por la desin­dus­tria­li­za­ción (ciudades y ba­rrios aban­do­nados en los es­tados cen­trales y del norte del país) y los per­jui­cios de la glo­ba­li­za­ción, pero que fue in­capaz de darles una res­puesta ade­cua­da.entre sus vo­tantes más des­fa­vo­re­ci­dos.

Por el contrario, promovió recortes de impuestos para los ricos, menos regulación para las empresas y destrucción de la ObamaCare, sin alternativa alguna, además de olvidar sus promesas de renovar las infraestructuras y despreciar los efectos del covid.

Herencia: un país dividido y una reputación internacional por los suelos. Fortalecimiento de la R.P. de China y un excelente pretexto para que, Putin y populistas europeos, proclamen la fragilidad de las democracias y su incapacidad para mantener la unidad entre los ciudadanos.

Muchos votantes de Trump en las últimas elecciones, pero bastantes menos que quienes apostaron por afrontar con determinación la pandemia, la recuperación económica y la unidad de la nación. Un final con arengas para asaltar el Congreso e impedir la confirmación del vencedor de las elecciones para presidente de los EE. UU.

Perdidas las elecciones, Trump a punto ha estado de enfrentarse a su destitución por incitar a la insurrección. La Cámara ya ha votado el impeachment, pendiente ahora de trasladarlo al Senado para su ratificación. No obstante son varias y sólidas las opiniones que proponen posponer esa votación, que podría tener lugar el miércoles 20, en la tarde, después de la proclamación de Biden. El Senado contaría entonces con una mayoría demócrata con los dos senadores de Georgia y el voto de la vicepresidenta Harris.

El impeachment, afirma Vernon Bogdanor (autor de “Britain And Europe In A Trouble World”), es un arma roma, sin filos. No es un buen instrumento para solucionar los problemas de una nación dividida por un peligroso presidente.

La Constitución estadounidense permite el impeachment por “misdemeanour” y "high crimes ”, pero sin especificar su significado. Gerald Ford, el vicepresidente convertido en presidente por la renuncia de Nixon, definió esos significados: "cuando la mayoría de las Cámaras así lo consideren en el momento oportuno”.

La ausencia de una definición y la delegación del voto a las Cámaras, convierte el impeachment en una decisión política, no jurídica. Una excelente excusa para confirmar la condena de Trump como un acto político y no jurídico. Los seguidores del presidente blandirán esta bandera.

Biden hábilmente ha afirmado que el impeachment no le corresponde a él como presidente si no que es materia del Congreso. La decisión corresponde ahora al Senado. Coincide la condena con las confirmaciones de los altos cargos de la administración demócrata. Es el caso del Secretario de Defensa, el general Lloyd Austin, que necesita una aprobación expresa del Senado para un cargo normalmente desempeñado por un civil. Igualmente urgentes son los nombramientos del secretario de Estado y del Fiscal General, que, interinamente, continuarían siendo desempeñados por los titulares actuales.

Ayudas a la Reconstrucción

Biden afirmó esta misma semana que el Senado puede dedicar medio día al impeachment y otro medio a los nombramientos. Aún así, quedaría pendiente la aprobación de un paquete de enorme importancia legislativa: 1.9 billones de dólares para ayudas a la reconstrucción y sostenimiento de los ciudadanos, así como urgentes medidas para atajar la pandemia. Sin embargo, más allá queda el propósito de unir a una ciudadanía, en gran medida enardecida por el juicio, que considera político, contra su presidente.

Nunca la desunión en los EEUU había sido tan fuerte desde la guerra de Vietnam. Nunca su prestigio internacional había caído tan bajo. Difícil alternativa a la hora de confirmar la condena o diluirla en favor de la máxima armonía entre los ciudadanos de la Unión. En tono menor por su baja resonancia internacional, pero dramáticamente próximo, tenemos sobre nuestros hombros el pesado fardo de la "cuestión catalana".

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