BOLSA

¡Salvad al soldado Duro Felguera!

No es algo nuevo en los mer­ca­dos; pero, en estos tiempos com­pli­ca­dos, los con­sejos de ad­mi­nis­tra­ción de las em­presas co­ti­zadas con pro­blemas de sol­vencia se están lle­nando de ti­bu­rones fi­nan­cieros más in­tere­sados en sacar su má­ximo pro­vecho per­sonal que en la via­bi­lidad de la com­pañía. Y de paso abri­llanta la au­sente caja.

Esto es lo que piensan, por ejemplo, los accionistas de Duro Felguera respecto a su actual Consejero Delegado, José María Orihuela.

Sindicatos y minoritarios no se explican de otro modo la decisión de poner piedras en el camino a posibles ofertas como las del empresario Blas Herrero o las del conglomerado China Railway Construction Corporation (CRCC) para participar en el proceso encargado a Alantra en busca de un socio inversor. Trabas que pueden tener sus razones, pero que no han tenido una conveniente explicación por parte del equipo gestor.

Entre tanto, los bancos acreedores de Duro Felguera, que llevan días estudiando el plan de refinanciación presentado por la compañía, exigen a la compañía más detalles sobre sus potenciales socios.

En las últimas semanas, la sociedad ha solicitado a los bancos la aprobación de la refinanciación de su deuda por un importe aproximado de 85 millones de euros, con el pago ahora de un 10% de esa cantidad y el resto tras una ampliación de capital. A ello se sumaría avales por un valor de 100 millones de euros.

Los principales acreedores, liderados por Banco Santander y Banco de Sabadell, han mostrado su disposición a apoyar al grupo industrial con la condición de contar con garantías suficientes que justifiquen el riesgo que asumen con la operación. Para ello, resulta clave la entrada de un socio inversor con un claro plan de reestructuración y crecimiento.

Documentación que el actual equipo directivo no ha aportado todavía, pese a asegurar que cuenta con al menos cuatro potenciales inversores: el empresario asturiano Blas Herrero, dueño de Kiss FM; la ingeniería asturiana TSK, presidida por Sabino García Vallina; Capital Energy, del empresario Jesús Martín Buezas; y Ultramar Energy, empresa con sede en Londres e inversores privados.

El otro gran foco de inquietud por parte de la banca acreedora es el preocupante retraso en la aprobación por parte de la SEPI a la solicitud de una inyección de 120 millones de euros del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas impulsado por el Gobierno. Un proceso de rescate del que la compañía tampoco ha ofrecido demasiada información.

Los expertos ven complicado que el Ejecutivo apruebe la inyección de fondos públicos antes de final de enero, como mínimo, y mientras tanto se va colmando la paciencia de la banca acreedora, que no deja de poner plazos al grupo para buscar soluciones.

Los mercados, en cualquier caso, siguen convencidos de que pronto se encontrará una salida para el histórico grupo industrial asturiano con más de un siglo de solera en Bolsa. Una sociedad que superó con gran solvencia la grave crisis financiera de 2008 gracias a un proceso de transformación hacia proyectos llave en mano, pero que a partir de 2016 entró en un profundo declive marcado por la falta de proyectos de ingeniería y, sobre todo, por los líos judiciales por corrupción, sobornos y blanqueo de capitales ligados a una central térmica en Venezuela.

En este pequeño lapso de tiempo ha pasado de cotizar a más de 30 euros a cruzarse a menos de un euro por acción. Pese al rebote del año pasado y las subidas del 20% acumuladas en el comienzo de este, las acciones de Duro Felguera cotizan en torno a 0,75 euros. A corto plazo, explican los expertos técnicos, el valor estaría entrando en una nueva fase alcista que se vería confirmada con la superación de la cota de los 0,9 euros. Para ello, en cualquier caso, necesita resolver cuanto antes su situación financiera.

Artículos relacionados