Los des­pa­chos de abo­gados tra­bajan a re­vien­ta­cal­deras para re­con­vertir estas so­cie­dades

Las sicav se esfuman en la prehistoria y amenazan con el desplome total en 2021

Los ex­pertos creen que este año será de­fi­ni­tivo para cer­ti­ficar el fin de esta fi­gura

Sicavs
Sicavs, en el pasado.

Las grandes for­tunas es­pañolas han puesto en marcha todos los me­ca­nismos po­si­bles para poner punto y final a la an­da­dura de sus res­pec­tivas si­cav, aunque al­gunas aso­cia­ciones man­tienen to­davía el anacro­nismo. Para cer­ti­ficar su de­fun­ción, mu­chas sólo están es­pe­rando a qué el Gobierno dé luz verde a las tres me­didas que ter­mi­narán con este vehículo: la in­ver­sión mí­nima por socio de 2.500 eu­ros, el tras­paso del con­trol desde la CNMV a la Agencia Tributaria y el más que po­sible cambio en la tri­bu­ta­ción de estas so­cie­da­des.

Otras ya han echado el candado. Sólo en 2020 se quedaron en el camino unas 170 sicav. Con esa discreción que caracteriza a los dueños de los grandes capitales españoles, estas sociedades se han ido sin ruido. Unas han pasado a la historia, sin más, pero la mayoría se ha reconvertido en instituciones de inversión colectiva, tanto con pasaporte español como extranjero, en una sicav con pasaporte de Luxemburgo o en una simple sociedad anónima.

Pero todo parece indicar que será en 2021 cuando se consume la demolición definitiva de los cimientos de una figura controvertida desde su misma constitución que, entre otras muchas cosas, ejerció al menos hasta 2015, como dique de contención a las tentaciones de los ricos españoles de poner su dinero fuera de los límites de la piel de toro. Dicho de otra forma, las nuevas reglas del juego dispararán el proceso de deslocalización que ya es un hecho.

Los expertos apuestan porque las alrededor de 1.000 sicav que han desaparecido en el último lustro sean una anécdota en comparación con lo que viene. "Lo tenemos todo preparado para marcharnos a Luxemburgo. El trámite es sencillísimo, no supone complicación alguna. Esperaremos hasta el último momento para tomar la decisión, por si hay algún paso atrás en la idea del Gobierno, pero la realidad es que no esperamos nada en esa dirección", señalan en una sicav de mediano tamaño.

Efectivamente, el sentimiento general entre los dueños de las sicav es que la suerte está completamente echada. "Es un peaje que el PSOE tiene que pagar al ala más radical del Gobierno. Y hoy por hoy, no hay visos de que pueda haber cambio de Gobierno. Hay que aceptar que las sicav son historia. Hemos tenido mucho tiempo de prepararnos para esta muerte anunciada y todos tenemos ya alternativas", señalan en otra de estas sociedades.

Será un proceso tranquilo, como en el que se vivió en el País Vasco a mediados de la década pasada, cuando las sicav empezaron a tributar como una sociedad cualquiera. En tiempo récord, el número de sicav registradas en el País Vasco pasó desde 200 a 0. Sencillamente, dejaron de tener sentido. Muchas hicieron las maletas hacia Madrid o Barcelona para seguir tributando al 1% en el impuesto de sociedades. Ahora el viaje será, en muchos casos, fuera de nuestras fronteras.

El trabajo en los despachos de abogados especializados es incesante. Trabajan a revientacalderas para ofrecer la mejor solución a los grandes acciones de las sicav. Los propios bancos -casi todos los grandes españoles y las grandes firmas suizas como UBS y Credit Suisse sobre todo- trabajan para ofrecer también alternativas a sus clientes más mimados. La consigna es no perder la gestión de sus abultadas posiciones en bolsa y renta fija.

De lo que no cabe duda es de que un modelo se acaba. Las sicav, que llegaron a gestionar cerca de 35.000 millones de euros en su época dorada, caminan hacia la extinción con la tranquilidad de quien sabe que su suerte está decidida. Dentro de muy poco, seguir el rastro de las inversiones de los ricos españoles será mucho más difícil -por no decir imposible- y empezará un fenómeno de deslocalización sin precedentes.

Artículos relacionados