La CEOE re­chaza las con­di­ciones del ERTE por im­pedir el des­pido mien­tras los sin­di­catos piden no verse ex­cluidos

Calviño aplaza el envío a Bruselas de la reforma de las pensiones por falta de acuerdo

La UE quiere ace­lerar los fondos para la re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica pero exige planes so­ciales y pen­siones

Nadia Calviño,  vicepresidenta económica.
Nadia Calviño, vicepresidenta económica.

Bruselas apre­mia. La Unión Europea trata de ace­lerar el pro­ceso de au­to­ri­za­ción de las ayudas para que Europa pueda salir de la grave re­ce­sión en la que ha en­trado. La ter­cera ola de la pan­demia obliga. Aunque las ayu­das, los 70.000 mi­llones de euros en do­na­ciones co­mu­ni­ta­rias, son im­pres­cin­di­bles para la re­cu­pe­ra­ción, el Gobierno es­pañol ha re­tra­sado el envío a la Comisión Europea de los dos as­pectos que más im­portan a Bruselas: el pro­yecto para la re­forma de las pen­siones y el del em­pleo, ante la falta de acuerdo con em­pre­sa­rios y sin­di­ca­tos.

Calviño ha retrasado el envío de estas medidas porque quiere hacerlo de forma consensuada con los agentes sociales. Muestra del rechazo de los empresarios a sus proyectos de reformas en el ámbito laboral, es la negativa a dar su visto bueno al último documento para prorrogar los ERTEs hasta el 31 de mayo. Consideran que es necesario eliminar la cláusula de prohibir el despido sin que haya que devolver las ayudas recibidas, aspecto que se ha convertido en el gran problema para acordar la prórroga. El argumento de los empresarios es sencillo, muchas empresas serían viables si pudieran adaptar sus plantillas a la nueva demanda.

Es decir, si pudieran despedir sin tener que devolver la ayuda recibida con los Ertes. Y este es el aspecto en el que el acuerdo parece más cercano pese a que Calviño ha advertido a la CEOE que las ayudas no pueden servir para reducir plantilla. El resto de propuestas, las principales de la reforma laboral enfrentan más a Gobierno y empresarios. También los sindicatos quieren participar en este proyecto enviado a Bruselas.

Calviño sabe que estos proyectos necesitarán el visto bueno del Comité Económico y Social de la Unión Europea. Aunque su informe es solo consultivo, una negativa por parte de los representantes del empresariado y de los sindicatos europeos del programa español, volvería a suponer otro hándicap más para la deteriorada imagen reputacional que sufre España por su altísimo nivel de paro.

El último testimonio en este sentido lo lanzaba el exgobernador del Banco de Inglaterra, Mervyng King, este domingo, quien en declaraciones al diario ‘El País’ explicaba que “cuando España ingresó en el euro creció con rapidez a lomos de una burbuja: subieron los salarios y perdió competitividad. Su país es un ejemplo de lo difícil que es recuperarla incluso con reformas; el paro no baja del 15 %...Los españoles tienen que aceptar que ese nivel de desempleo es el precio por estar en el euro”.

Los recursos que vamos a recibir en los próximos tres años procedentes del Fondo de Reconstrucción Europeo Next Generation, deberían servir para tratar de abordar el problema del paro de larga duración que sufre España, así como los altísimos niveles de desempleo juvenil que más que duplican la media europea. Es importante que el Gobierno clarifique la reforma que tiene prevista ante las instituciones comunitarias que esta semana empiezan a acelerar el proceso para la concesión de las ayudas.

Este mismo lunes, será el Eurogrupo, donde los ministros van a empezar a cambiar impresiones sobre la elaboración de los planes nacionales de recuperación y resiliencia en el contexto de las prioridades acordadas en la Recomendación sobre la Política Económica de la zona del euro. Recordemos que entre las recomendaciones a España está abordar las reformas del mercado laboral y de las pensiones.

El Gobierno todavía no ha enviado a Bruselas las propuestas pese a que está avanzado en el grueso del programa con unas 170 reformas incluidas en un proyecto de 30 expedientes que el Ejecutivo intercambia con los responsables de la Comisión. Fuentes empresariales consideran que en lo avanzado hasta ahora hay mucho power point, pero pocos aspectos concretos para utilizar los fondos

Calendario comunitario

Un día más tarde, el martes, en el Consejo de Economía y Finanzas de los 27, la Comisión Europea tiene previsto presentar con detalle su Comunicación del 16 de diciembre de 2020 sobre cómo afrontar los préstamos dudosos a raíz de la pandemia de la COVID-19. Los ministros mantendrán un debate de orientación sobre el plan de acción.

Asimismo, los ministros debatirán sobre el estado de los trabajos y la aplicación del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. La presidencia del Consejo y los negociadores del Parlamento Europeo alcanzaron el 18 de diciembre de 2020 un acuerdo provisional sobre el Reglamento por el que se establece el Mecanismo para poder utilizar los fondos, es decir las contrapartidas que debe aplicar cada Estado para recibir las ayudas.

Por su parte, el Parlamento Europeo dedicará la sesión vespertina del miércoles a analizar las consecuencias de la crisis social y de empleo en la pandemia de la COVID-19 y la respuesta de la Unión Europea en su conjunto en el plan de recuperación.

Los parlamentarios comparan lo propuesto por el Consejo y la Comisión con lo que Estados Unidos ha hecho con su plan de ayuda. Europa tendría que volver a ampliar su programa si quiere hacer algo comparable a lo que tiene previsto la administración americana. Hasta ahora Washington ya ha aprobado dos billones de dólares en el programa aprobado en el verano, al que se han de añadir los 900.000 millones consensuados por el Congreso el pasado mes de diciembre.

Además, la nueva ayuda de 1,9 billones de dólares anunciada por el presidente electo, Joe Biden, en la madrugada del pasado viernes podría no ser la última. En ese mismo acto ya hablaba de un nuevo plan de recuperación que anunciaría en febrero y que podrían suponer hasta tres billones adicionales de dólares. Al final EEUU concederá ayudas equivalentes a casi cuatro veces las pensadas para los países europeos, pese a que Europa de los 27 cuenta con una población 140 millones superior a la de EEUU.

Todo ello parece obligar a tomar decisiones ya. España tiene hasta el mes de abril para presentar sus programas. Cuanto antes lo haga, antes podremos empezar a recibirlas. Los niveles de paro y de incertidumbre obligan a ello.

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