Andalucía, Castilla y León, Asturias y Murcia pre­sionan al Gobierno para de­cretar un cierre

Cuando la eficacia del confinamiento se pone en duda

Expertos eco­nó­micos de todo el mundo re­cha­zaron los cie­rres hasta once veces antes del covid y la gripe de 1918

Covid-19.
Covid-19.

España se en­frenta a un nuevo con­fi­na­miento. Hasta cuatro co­mu­ni­dades au­tó­nomas han so­li­ci­tado al Gobierno el ce­rro­jazo para poder ma­nejar la nueva si­tua­ción de alarma sa­ni­taria que ha desatado la que ya se con­si­dera como ter­cera ola de la pan­de­mia. Reino Unido ha des­pe­jado el ca­mino de con­se­cuen­cias po­lí­ti­cas, pero la his­toria cuenta con de­cenas de res­pe­ta­bles opi­nio­nes, tanto en la gripe de 1918 como antes del Covid-19, que re­cha­zaron la efi­cacia del con­fi­na­miento en la lucha contra una pan­de­mia.

En la época álgida del confinamiento, la economía española registró una contracción del 17,8% en el segundo trimestre de 2020. Un nuevo confinamiento, argumentan expertos disidentes pero no negacionistas, podría llevar la economía española a la parálisis.

Asturias, Castilla y León, Murcia y Andalucía han solicitado al Gobierno que habilite procedimientos para llegar a un confinamiento, sin que el Ejecutivo haya reaccionado hasta el momento. Medios políticos consideran la decisión del Reino Unido de proceder a un confinamiento a comienzos de este año va a allanar el camino para que Francia adopte una medida similar y después España, porque la impopularidad de una acción de esta naturaleza disminuye cuando ya existe un precedente en otro país.

El eterno dilema entre vidas y economía constituye el gran obstáculo para un confinamiento. El cierre de actividades durante la segunda mitad del mes de marzo provocó una caída del producto interior bruto (PIB) del 5,2% en el primer trimestre de 2020. En tanto, en el segundo trimestre, la economía registró un desplome del 17,8%.

El tercer trimestre anotó un crecimiento del 16,7%, mientras que el virus asestó un mazazo en el cuarto trimestre, como consecuencia de la denominada segunda ola de la pandemia. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal prevé que el último cuarto del pasado año se saldará con un exiguo crecimiento del 1,3%.

Pandemia disparada

El 14 de marzo de 2020, cuando se aprobó el decreto de alarma, el Ministerio de Sanidad informaba que el número de casos notificados a nivel nacional ascendía a 5.753, con una incidencia de 12,23 casos por 100.000 habitantes. Ese día hubo 136 fallecidos y 293 ingresados en la UCI, en tanto los casos en las últimas 24 horas alcanzaban los 1.519.

Las cifras constituyen un argumento contundente a favor de los confinamientos. El viernes pasado, se produjo un récord de contagios, con 40.197 nuevos casos en un solo día. Mientras tanto, el número de fallecidos se situaba en los 235, en tanto la incidencia acumulada alcanzó el récord de 575,10.

También hay que tener en cuenta que un confinamiento no impide la expansión del virus durante un tiempo. Algo similar a intentar parar un camión que se encuentra a toda velocidad: sigue desplazándose durante un tiempo, dependiendo del estado de los frenos. A pesar del cierre de marzo, a comienzos de abril se registraron 900 muertos en una sola jornada. No fue hasta dos meses después cuando se consiguió minimizar el número de fallecidos.

En contra del confinamiento

Los datos apuntan hacia un confinamiento, pero la historia cuenta con demasiados ejemplos negacionistas en cuanto a la eficacia de este método para combatir la pandemia. El diario digital del American Institute for Economic Research ofrecía en un artículo hasta once opiniones contrarias, tanto en los momentos previos al estallido de la Covi-19 como en la época de la mal bautizada como gripe española.

Entre estas opiniones se encuentra la de Anthony Fauci, consejero médico en jefe del presidente electo americano Joe Biden. Fauci señalaba el 24 de enero del pasado año que el cierre del país no funciona. “Históricamente, el cierre de la actividad no tiene un efecto significativo”. Estados Unidos no ha llevado a cabo ningún cierre y registra ya 388.159 fallecidos.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) había señalado en un informe de 2019 que “la cuarentena en sus domicilios de las personas para reducir la transmisión no es recomendable, porque no hay justificación evidente para su adopción, y existen considerables dificultades para su implementación”. Los chinos demostraron todo lo contrario.

Durante la pandemia de la gripe de 1918 hubo numerosos informes negativos sobre los efectos del confinamiento. Como, de nuevo, uno de la OMS que advertía que el distanciamiento social (el confinamiento es su máxima expresión) no servía para detener o reducir de forma considerable la transmisión. Y así, hasta once informes “negacionistas”, aunque la credibilidad de las organizaciones que han realizado estos estudios pueda encontrarse en entredicho… La gripe de 1918 se saldó con 50 millones de muertos.

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