La bús­queda de es­pa­cios más am­plios fuera del centro de las ciu­dades pasa fac­tura

El Covid-19 pone contra la pared al mercado de vivienda usada de las grandes capitales

Las com­pras para el al­quiler pos­te­rior del in­mueble tam­bién pierden atrac­tivo ahora

Compraventa de viviendas
Compraventa de viviendas

Los ex­pertos están de acuerdo: a los mer­cados de vi­vienda usada del centro de las grandes ca­pi­tales es­pañolas les es­pera una larga o lar­guí­sima tra­vesía del de­sierto. Son los que salen peor pa­rados de esta crisis del Covid-19 que está pro­vo­cando un éxodo cada vez más ge­ne­ra­li­zado de las fa­mi­lias eco­nó­mi­ca­mente sol­ventes hacia es­pa­cios más grandes y sa­lu­da­bles fuera del co­razón de las grandes ciu­da­des. Las ci­fras avalan esta vi­sión.

Cada mes que pasa queda claro que las compraventas van a dos velocidades distintas. En realidad, son dos tendencias muy diferenciadas. A mediados del año pasado, en pleno despliegue del coronavirus por la geografía española, el precio de la vivienda nueva se situaba ya a las puertas de los 2.500 euros por metros cuadrados, en los niveles más altos en una década según las cifras de Sociedad de Tasación.

Como mucho, el Covid-19 ha ralentizado el ritmo de crecimiento de los precios de la vivienda nueva, que no ha dejado de avanzar desde 2014. Colliers International también constata el mejor comportamiento de la obra nueva frente a la pérdida de tracción de la usada, para la que en noviembre calculaba un retroceso entre el 5% y el 15%. Una marcha atrás que se hace más evidente en los mercados más grandes y líquidos como Madrid o Barcelona.

"El proceso no ha hecho más que empezar. Estamos viendo como los precios caen en las grandes capitales de forma sostenida. En el caso de Madrid, el retroceso es más evidente fuera de la M-30, donde las caídas están siendo significativas, ya incluso de doble dígito. Y lo serán más a medida que terminen las prórrogas de los Ertes en marcha. Queda mucha pandemia y queda mucho retroceso de la vivienda urbana", señalan fuentes del sector.

Los últimos datos de noviembre del Consejo General del Notariado van absolutamente en la misma dirección en lo que a demanda de producto se refiere. Mientras que la venta de vivienda unifamiliares creció algo más de un 22% interanual, la de pisos de segunda mano se contrajo un 9,4% también en la comparación interanual. Está claro por dónde iban las preferencias de los compradores en la parte final ya del año pasado.

"Lo normal es que la brecha se siga ampliando en 2021. Hay mucho interés de las familias, especialmente de personas entre los 30 y los 50 años, por cambiar de vivienda hacia ubicaciones situadas a no más de 20 ó 30 kilómetros de las capitales. Eso significa que muchas viviendas del centro van a quedar desocupadas, y la consecuencia inmediata es que bajarán más los precios, porque para ese segmento no abunda la demanda precisamente", aseguran desde una gran promotora.

Tampoco ayuda que la compra de vivienda para su alquiler posterior pierde atractivo en la actual coyuntura. Con las grandes limitaciones a la movilidad geográfica que impone el virus y la caída de los precios que ya se observa en los arrendamientos, utilizar la liquidez disponible en la adquisición de una casa es menos interesante que en la crisis de 2008. Al menos en el segmento de viviendas de nivel medio, porque en las zonas 'core' de las capitales los precios son mucho más resistentes.

"Estamos en plena tercer ola, en lo peor de ella, y la incertidumbre sigue creciendo. Lo normal es que el mercado inmobiliario, que en general está aguantando bien la gran tormenta, vuelva a resentirse en términos de actividad y de precios. Pero no cabe duda que es la vivienda usada en el centro de las capitales la que más va a pagar los platos rotos. La travesía del desierto promete ser muy, muy larga".

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