INVERSIONES

La plata desplaza al oro como valor refugio ante su agotamiento

La re­va­lo­ri­za­ción de este metal pre­cioso fue su­pe­rior a la del oro en 2020, un 47%

Oro y lingotes.
Oro y lingotes.

El in­cre­mento de la deuda pú­blica mun­dial para lu­char contra la pan­demia su­pondrá una im­por­tante carga que a buen se­guro podrá en riesgo el fu­turo eco­nó­mico de las nuevas ge­ne­ra­cio­nes. Y lo peor de todo es que no hay ra­zones para pensar que los grandes bancos cen­trales vayan a dejar de im­primir di­nero a man­salva a corto y medio plazo para in­yec­tarlo al sis­tema.

Hay quien habla ya incluso de un escenario de tipos cero de carácter permanente, lo que supondrá un brutal cambio de paradigma, con los bonos prácticamente en territorio negativo. De este modo, la única forma de afrontar el crecimiento de la deuda será vía impuestos e inflación, lo cual está generando un fuerte incremento de la desconfianza.

En medio de este tétrico escenario, los metales preciosos se están erigiendo como una de las pocas esperanzas para los inversores como reservas de auténtico valor. Eso explicaría la alta demanda como activos de protección frente a la previsible subida futura de la inflación y la subida de precios.

El oro ha cerrado 2020 con una revalorización de más del 35%, mientras que la plata ha despuntado con un alza del 47%. Una tendencia que tendrá continuidad en este nuevo año, especialmente para la plata, según los analistas. Pese a las subidas los expertos del sector consideran que lo mejor para este metal está a un por llegar.

Unas expectativas fundadas en dos razones fundamentales. La primera es la persistente inyección económica que augura tipos cero por largo tiempo por parte de los grandes bancos centrales y la segunda es el creciente uso industrial de la plata.

Sobre el primer punto mucho más que añadir sobre el riesgo inflacionario. Respecto al segundo, los expertos recuerdan que prácticamente la mitad de la producción de este metal se utiliza en actividades industriales. Su empleo, entre otras cosas, para fabricar paneles solares, pilas, equipos electrónicos o como componente antimicrobiano en entornos médicos, han disparado su demanda.

Todos ellos sectores muy ligados a las tendencias ambientales. A ello se suma además el factor inversor, pues la plata sigue siendo muy apreciada por los operadores como reserva de valor monetario en momentos de incertidumbre.

Su precio actual, explican, se encuentra muy por debajo aún del alcanzado en la década de los 80 en plena crisis petrolífera una vez ajustada la inflación y la pérdida de poder adquisitivo a lo largo de todo este tiempo. Un motivo más para pensar en otro nuevo año de grandes subidas para la plata.

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