ANÁLISIS

¿Por qué se prevé una depreciación del dólar?

La re­cu­pe­ra­ción de la eco­nomía mun­dial juega en contra de la mo­neda nor­te­ame­ri­cana

Economía en EEUU
Economía en EEUU

“Cuando todo se de­rrumba a tu al­re­de­dor, te queda la es­pe­ran­za”. Mercados y ex­pertos fi­nan­cieros se hacen eco de esas pa­la­bras del Libro de la Selva, de Rudyard Kipling. Previsiones: la co­ti­za­ción del dólar acen­tuará su caída a lo largo de 2021. Esta se­mana ha mar­cado su cota más baja desde abril de 2018, con la con­tra­par­tida de em­pujar hacia arriba al euro y al ren­minbi. El mo­tivo de la pro­fecía no es otro que la re­cu­pe­ra­ción de la eco­nomía in­ter­na­cio­nal.

Cambios también previstos en la política de la nueva Administración estadounidense. Más estímulos sobre el paquete de 900 mil millones de dólares ya acordado por el Congreso. Demócratas compasivos. Los analistas de Goldman Sachs cifran la depreciación en un 5% con relación a una bolsa de monedas ligadas a países productores de materias primas.

Perspectivas de recuperación internacional estimuladas por el avance de la economía China y otras asiáticas. Y de puertas adentro de los EEUU, la política monetaria expansiva de la Reserva Federal y el abultado déficit presupuestario. Más liquidez, más oferta de dólares y menos demanda por parte de terceros, de modo que para financiar el déficit presupuestario, así como también el de la balanza de pagos,hay que abaratar el dólar .

Las perspectivas de recuperación global reducen la incertidumbre y la utilidad del dólar como principal moneda refugio. Hay más activos que deudas en dólares, bonos y acciones estadounidenses, rentables y atractivos.

Un dólar débil supone encarecimiento de las importaciones de bienes y servicios, y en contrapartida, el abaratamiento de las mercancías vendidas por los EEUU al resto del mundo. También indica un mayor riesgo de inflación, aunque todavía les queda mucha mano de obra en paro. En 2020, el número de puestos de trabajo perdidos se ha cifrado en 9,4 millones, muy por encima de los 5 millones de 2009.

La confianza internacional recuperada también afecta a la demanda de euros y yenes, en tanto que las monedas de los productores de materias primas ofrecen una mayor rentabilidad y un menor riesgo de depreciación. El escenario tendrá sus altibajos; máxime si los gobiernos no aciertan en la aplicación de las vacunas o no se consigue doblegar la curva de infectados por el virus. Actividades productivas en cuarentena.

El sentimiento general de analistas e inversores es, no obstante, optimista. En efecto, "los fundamentales" apuntan a una menor demanda de dólares y una recuperación vigorosa y rápida de la confianza en la actividad en muchos rincones del mundo. El asalto al Congresi de los EEUU, los abusos y veleidades de Trump quedarán olvidados mientras las políticas monetarias y fiscales expansivas, junto a las vacunas, marquen la senda por la que transitará la actividad productiva.

Los Estados miembros de la UE, España incluida, están bien colocados en la línea de salida. Los países del Tercer Mundo, los últimos de la cola de las vacunas, cuentan con la ventaja de una población joven, menos vulnerable al virus y el esperado espaldarazo de una mayor demanda de materias primas. Esperanzas bien fundadas de una reactivación del multilateralismo y de la actividad. Así que adiós a la recesión y a los populismos excluyentes.

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