ANÁLISIS

La falta de una res­puesta rá­pida y coor­di­nada del Gobierno y las CCAA se re­pitió con Filomena

El temporal y el coronavirus evidencian la ausencia de un proyecto de Estado en España

Responsables eco­nó­micos en Presidencia ad­miten la di­fi­cultad de ges­tionar los fondos eu­ro­peos, pero des­deñan la co­la­bo­ra­ción em­pre­sa­rial

Marlaska y Ábalos.
Marlaska y Ábalos.

El paso del tem­poral Filomena por la ca­pital de España ha vuelto a de­mos­trar la in­ca­pa­cidad de las Administraciones pú­blicas para po­nerse de acuerdo a la hora de afrontar unidas una grave cri­sis, cual­quiera que sea la na­tu­ra­leza de la misma. Es cierto que no se co­nocía en los úl­timos años un tem­poral de con­di­ciones si­mi­lares al ac­tual, pero la pa­ra­li­za­ción en la que ha su­mido a la ca­pital de España no tiene una ex­pli­ca­ción ra­zo­na­ble.

Otros países europeos, como es el caso de Alemania, han sufrido inclemencias similares este domingo. Más de 18 horas nevando ininterrumpidamente en el Este de Alemania, con concentraciones de nieve superiores a los 30 centímetros, pero Alemania, aunque ha sufrido la suspensión de vuelos, retrasos en trenes y cancelación de actividades deportivas, no ha quedado colapsada.

La tardía y descoordinada respuesta a las consecuencias del temporal es una nueva muestra de la incapacidad del Gobierno para asumir los enormes retos que las diferentes crisis le están planteando. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha comparecido por primera vez desde que se iniciara el temporal, 48 horas más tarde para visitar el Comité Estatal de Coordinación y Dirección del sistema nacional de Protección Civil, cuya reunión ha presidido.

Todo lo que había hecho hasta ahora el presidente del Gobierno, mientras miles de personas estaban atrapadas en las carreteras o en los aeropuertos sin poder llegar a su destino, había sido pedir a través de tuiter a estos mismos ciudadanos prudencia. En el tuit también aprovechaba para agradecer a la UME y a los servicios de emergencias su trabajo.

Con anterioridad había contactado con los presidentes de las CCAA más afectadas, así como con el alcalde de Madrid, para insistir en que la coordinación es la mejor herramienta para combatir los efectos del temporal. Qué ironía, cuando en la capital de España se seguían echando en falta las máquinas del ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana, para despejar las principales vías de comunicación de la capital.

Incongruencia gubernamental

No deja der sorprender la respuesta del responsable del ministerio, José Luis Ábalos, que justifica la paralización de Madrid porque se esperaba que nevara mucho pero no tanto. No deja de ser igual de sorprendente la declaración del tan elogiado alcalde madrileño José Luis Martínez-Almeida, quien ha señalado que, con la ciudad paralizada, los supermercados y tiendas medio desabastecidas, se van cumpliendo las fases. ¿Qué fases eran esas?

Porque todo lo que explica es que ahora que ha parado de nevar ya pueden entrar en juego las quitanieves. Estamos hartos de ver cómo ciudades como Moscú donde no para de nevar desde finales de octubre hasta casi mediados del mes de abril de cada año, los coches y autobuses circulan con normalidad, mientras las máquinas quitanieves no cesan de pasar día y noche mientras está nevando. ¿Dónde han estado el aproximadamente centenar de máquinas quitanieves con las que cuenta la Comunidad de Madrid? ¿Dónde están con las que cuenta el ministerio de Transporte? ¿Cuándo se solicitó la ayuda de la Unidad Militar de Emergencia (UME) para que no hayan intervenido antes y con más efectivos?

Improvisaciones

Todas las improvisaciones en la actuación frente al paso del temporal Filomena no son sino otra muestra evidente de la incapacidad del Ejecutivo de Pedro Sánchez para liderar un proyecto de Estado que sirva para sacar adelante España cuando llegan las dificultades. No se puede obviar que algunos de los retos, como el que está planteando el futuro del país tras la pandemia, se han evidenciado como muy serios.

Junto a esta incapacidad para tener preparados y sacar las quitanieves, el propio ejecutivo transmite las dificultades que prevé que tendrá que afrontar en el futuro para poder gestionar el conjunto de los fondos europeos con los que luchar frente a la crisis económica y social que ha provocado la pandemia de la Covid-19.

Con la justificación de que España es el país que menos recursos ha utilizado de los aprobados en los presupuestos de Bruselas en los últimos 7 años, en el entorno del Gobierno ya se da por hecho que difícilmente podrá utilizar un porcentaje superior al 50 % de los que debe recibir este mismo año del Fondo de Recuperación Next Generation UE.

Pese a ello, en reuniones con representantes de la patronal CEOE ya ha rechazado destinar algunos de estos recursos a proyectos sugeridos por la patronal española. Así se lo expresó uno de los responsables de la oficina económica del presidente del Gobierno a unos de los representantes de la CEOE que planteaba la posibilidad de que parte de esas ayudas se destinen a proyectos de los colegios concertados.

El Gobierno expresaba con claridad a la CEOE que las ayudas procedentes de Bruselas para educación se destinarán exclusivamente a proyectos en el ámbito de la educación pública.

La patronal española no ha sido la única organización empresarial en criticar la hasta ahora escasa colaboración del Ejecutivo con los empresarios, pese a los temores de que no se puedan aprovechar los recursos previstos por la Unión Europea para España. El presidente del Círculo de Empresarios, muy crítico con el proyecto de Presupuestos, ha llamado la atención en casi la totalidad de sus intervenciones para que los empresarios tengan una participación relevante en la utilización de los recursos.

Ahora que las quitanieves han venido a desenterrar otra vez alguna de las ineficacias de las administraciones públicas afectadas en la gestión del temporal Filomena, haría bien el Ejecutivo en no despreciar la mano tendida por empresarios y sindicatos para gestionar los Fondos Next Generation. Está en juego el bienestar de ésta y de las generaciones futuras. Su reconocimiento de que España no tiene proyectos suficientes a los que destinar los recursos de Bruselas le obliga a ello.

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