Los in­ver­sores miran a Estados Unidos y ob­vian las di­fi­cul­tades pre­vistas para 2021

La banca arranca el año a tope en bolsa sin grandes argumentos de peso

Los ex­pertos alertan de otro año de mucha vo­la­ti­lidad para el sector fi­nan­ciero

Bancos en la Bolsa
Bancos en la Bolsa

La banca es­pañola ha em­pe­zado el nuevo año como un tiro en bolsa. Cinco se­siones le han bas­tado para amasar una subida del 8% que du­plica la del Ibex 35. Un re­bote ex­tra­or­di­nario con el que muy pocos con­taban en este co­mienzo de año en el que, más allá del co­ro­na­virus y el factor me­teo­ro­ló­gico, casi todo pasa por Estados Unidos Unidos para lo bueno y para lo malo. Pero los in­ver­sores pre­fieren ver el vaso medio lleno. O algo más que eso.

El mercado quiere cotizar crecimiento, y liga el despegue de la economía mundial a la victoria sin discusión de los demócratas al otro lado del Atlántico. Los precios de los bonos estadounidenses se han caído en la misma proporción en la que suben las rentabilidades. La del bono a 10 años americano ha superado el nivel del 1% por primera vez desde marzo y el mercado apuesta por más subidas a medida que se confirmen los nuevos estímulos fiscales que se esperan lleguen a espuertas desde las filas demócratas.

La banca cotiza este escenario con euforia. ¿Demasiada euforia? "Hay mucha liquidez en el mercado y la banca sigue a unos precios atractivos en bolsa. Pero la subida está siendo demasiado rápida y me temo que tiene un componente muy especulativo. Está entrando mucho dinero que busca plusvalías a muy corto plazo aprovechando el momento en Estados Unidos. Pero conviene no olvidar que los efectos sobre la banca española serán limitados y sin repercusión inmediata", señala un veterano analista.

Efectivamente, hay consenso entre los expertos en que no hay grandes argumentos de peso que justifiquen este primer minirally del año. Es evidente que tras la subida histórica de casi el 50% de noviembre la banca ha cambiado de cara en bolsa y que ahora el sentimiento de los inversores es otro, pero conviene no olvidar que el sector se enfrenta a un año otra vez muy duro. Pero de momento las incertidumbres no cotizan en el parqué.

"Cuando uno ve que el euríbor a 12 meses empieza el año cayendo por debajo del -0,5% que es el nivel de la tasa de depósito del Banco Central Europeo (BCE) no se puede ser demasiado optimista. Europa tiene sus propios problemas y una tercer ola del coronavirus en marcha que lo va a condicionar todo al menos en la primera mitad del año. En el caso de la banca española, no es serio pensar en una recuperación potente de los resultados", señalan en una gran gestora internacional.

Con estas cartas sobre la mesa, los expertos prevén un año de mucha volatilidad y continuos bandazos. Primero, porque los resultados del primer trimestre sufrirán el doble impacto de los tipos de interés negativos y de la nueva ofensiva del Covid-19. Y segundo, por el temor a un fuerte aumento de la morosidad tras las moratorias y por el impacto de los créditos avalados por el ICO. No es un escenario precisamente idílico, aunque la bolsa refleja otra realidad.

"Se diría que el mercado está apostando por unos buenos resultados del último trimestre de 2020 y por unos 'guidance' mucho más optimistas para 2021 de los primeros ejecutivos de las entidades. Es verdad que el mercado está cotizando que lo peor ya ha pasado. Y puede ser, porque las vacunas son una realidad y la incertidumbre se va despejando en Estados Unidos. Pero el movimiento de la banca en bolsa me parece demasiado brusco", señalan fuentes bursátiles.

En conjunto, los agentes de mercado habrían preferido un arranque de año más suave de la banca. Creen que los excesos no son buenos, máxime cuando queda todo el año por delante. Lo cierto es que hay dinero para la banca, mucho dinero, pero la clave es si las posiciones que están tomando los gestores son estables o de rápida ida y vuelta. De momento, no hay quien para a la banca en bolsa. ¿Hasta cuándo?

Artículos relacionados