Teresa Ribera carga contra las tesis de Iglesias de crear una eléc­trica pú­blica

El gas evita un colapso del sistema eléctrico en medio de un temporal sin renovables

La energía de res­paldo per­mite que el mix eléc­trico fun­cione aunque pre­cios y ta­rifas se dis­paren

Teresa Ribera.
Teresa Ribera, ministra de Transición Energética.

El re­cibo de la luz vuelve al ojo del hu­racán por culpa de la ola de nieve y frío que in­vade el país. Un sis­tema de im­puestos que grava las ta­rifas hasta en un 60% del total de la fac­tura y di­versas cir­cuns­tan­cias ad­versas han lle­vado a marcar un precio medio diario de 94,99 euros por me­ga­vatio hora, lo que su­pone un in­cre­mento del 123%. Las cen­trales de ciclo com­bi­nado de gas han su­plido la falta de ge­ne­ra­ción re­no­vable y han evi­tado un co­lapso ge­neral del sis­tema. Ni si­quiera en la era de las re­no­va­bles se puede pres­cindir de lo tra­di­cio­nal.

La situación vuelve a repetirse. La culpa no es de las eléctricas contra quienes quiere cargar Unidas Podemos, socio del Ejecutivo de Pedro Sánchez, y que pide nacionalizar Endesa o crear una eléctrica pública como gran idea para atajar los problemas de la subida del recibo. La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha introducido cordura y ha dado las razones por las cuales la electricidad se dispara en ciertas circunstancias.

La baja aportación de las renovables, el aumento del precio del gas y la alta cotización de los derechos de emisión del CO2 han disparado el coste de la energía. ¿Falla el sistema energético o qué falla? Efectivamente, son un cúmulo de situaciones adversas las que contribuyen a que el recibo enloquezca y aumente coyunturalmente.

El máximo dirigente de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, que tan alegremente carga contra el sector, debería explicar a la ciudadanía que el mix energético que aporta electricidad al sistema está compuesto por una serie de energías que en determinados momentos pueden fallar o generar menos de lo habitual. Las energías renovables, díganse eólica o solar, han dejado de aportar menos kilovatios de lo normal y se ha tenido que echar mano de otras aportaciones como es el gas o incluso el carbón, tan denostado porque contamina demasiado.

El coste del gas se dispara

Pues bien, los precios de la materia prima del gas se han disparado también después de varios meses en los que este combustible estaba muy barato y, en cambio, no se utilizaba para generar electricidad porque lo que debe primar es la fotovoltaica o la eólica. El pasado 8 de enero cuando se disparó el kilovatio el precio spot del gas natural registró un incremento del 32,5% respecto a días anteriores, alcanzando los 54,15 euros por megavatio hora (MWH), todo un récord.

Enagás ha tenido incluso que liberar parte de las reservas establecidas para que las centrales de ciclo combinado puedan funcionar. Es decir, de no haber sido por este tipo de centrales, no habría habido capacidad suficiente en el sistema para hacer frente al consumo que, al igual que el precio, también se ha disparado.

Las centrales denostadas por el coste alto de la materia prima como es el gas natural, han salvado la situación y han permitido que el sistema funcione y que los consumidores hayamos podido tener luz aunque más cara de lo habitual. En la actualidad, hay unos 26.000 kilovatios de potencia instalada en centrales de ciclo combinado que, en muchas ocasiones, solo se utilizan poco más de un 10% del mix energético y que la mayoría deben estar paradas.

Pablo Iglesias y su equipo deben saber que la energía de respaldo es necesaria para cubrir estas eventualidades adversas en las que el sistema de renovables deja de aportar toda la energía que se supone debe generar pero, que debido a que no hace sol o no sopla el viento, los molinillos no se mueven y generan menos electricidad. Esta energía de respaldo debe cubrirse también con los 7.500 megavatios que aportan las centrales nucleares españolas y que igualmente son duramente atacadas.

Además de estos factores negativos provocados por el temporal de nieve y las bajas temperaturas, la cotización de los derechos de emisión de CO2 ha registrado precios máximos históricos que deben ser adquiridos por las centrales de gas y carbón para poder producir electricidad.

El peso de los impuestos

Por otro lado, hay que recordar que el precio mayorista de la electricidad tiene un peso de un 35% en el recibo final de la luz. Otro 40% corresponde a los peajes eléctricos, y el 25% restante es el IVA (21%) y el Impuesto de Electricidad. Por tanto, la factura soporta otros costes que no corresponden a la generación propiamente dicha y que hacen que la luz sea mucho más costosa.

La vicepresidenta cuarta, Teresa Ribera, ha afirmado en declaraciones a Europa Press que no hay “ningún indicio” que permita pensar que ha habido irregularidades en el mercado eléctrico. Ha señalado igualmente que la subida es un episodio “coyuntural” y que tiene un impacto “limitado” en el recibo, a la vez que ha subrayado que el problema no se soluciona con una empresa pública, tal como reclama Unidas Podemos. Muy acertadamente, ha añadido que las condiciones del mercado eléctrico y del precio del gas “son las mismas para r todos los países de la Unión Europea”.

Unidas Podemos tiene la oportunidad de presionar a Hacienda y a su titular, María Jesús Montero, para que baje el 21% del IVA que soporta la factura al 4% y así se reducirá más la luz. Estaría bien que Iglesias dijera cuánto ingresa Hacienda por los impuestos que tiene la electricidad. Los consumidores nos quedaríamos de estar forma más tranquilos. El ministro de Consumo, Alberto Garzón, que ha pedido a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) que investigue a las eléctricas, debería explicar a los ciudadanos los gravámenes que tiene la tarifa eléctrica.

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