BOLSA

Cuando el mercado depende más de la rumorología que del sentido común

El prin­cipal ac­cio­nista de Bankinter, Jaime Botín, mueve ficha a es­paldas de Dancausa

María Dolores Dancausa
María Dolores Dancausa

Las con­ver­sa­ciones para una fu­sión por ab­sor­ción de Caixabank a Bankia han abierto la es­pita de las es­pe­cu­la­ciones en la Bolsa. El inicio del pro­ceso de con­cen­tra­ción ban­cario era un se­creto a voces en el mer­cado ante las fuertes pre­siones del BCE y del Banco de España como fór­mula de su­per­vi­ven­cia. La ne­ce­sidad de con­so­li­da­ción no es nueva. La ren­ta­bi­lidad de los bancos es­pañoles se ha visto pre­sio­nada por los bajos tipos de in­te­rés, la mo­de­rada de­manda de cré­dito, el au­mento de los costes re­gu­la­to­rios y la ne­ce­sidad de in­vertir en di­gi­ta­li­za­ción.

La inmediata reacción alza de los bancos ante estos planes de fusión pone de manifiesto no solo la necesidad urgente de agrupar esfuerzos, sino también la importante infravaloración a la que se ha visto sometido el sector en los últimos meses.

Los expertos creen que este solo es el principio de nuevas fusiones. Apunta a que si Ana Botín hace honor a su padre no se quedará a la expectativa y tomará una posición relevante en estos movimientos. Sobre la mesa podría tener grandes oportunidades como es el caso del Banco Sabadell. Otros en cambio apuntan a Bankinter como un objetivo más goloso.

El principal accionista de esta entidad es su tío, Jaime Botín, y una oferta de compra que quedaría en familia y supondría una jubilación de oro para el banquero. Máxime después de los líos judiciales a los que se ha visto sometido por unas u otras razones en estos años. La imagen de Bankinter se ha visto además deteriorada por el vejatorio trato dado a su antigua red comercial, o por la reciente multa de cinco millones de euros por ocultar costes a sus clientes. Una fusión supondría además un importante espaldarazo a la buena marcha de su modelo de negocio.

Al BBVA, en cambio, este movimiento le ha cogido con el pie cambiado. Al desbarajuste de la dirección actual que sigue sufriendo la rémora de la gestión de Francisco González. El banco vasco se encuentra además especialmente debilitado por su negocio en Turquía y México.

Esta situación ha pasado factura a la cotización del banco que deberá abandonar el índice europeo Euro Stoxx 50 en la revisión de este mes de septiembre. Una operación de compra para ganar tamaño sería la solución ideal, pero el momento no es el más adecuado. En su caso, los expertos creen que Liberbank podría encajar en su estrategia de crecimiento en España.

En cualquier caso, todo son especulaciones abiertas a raíz de las negociaciones de fusión entre dos de las principales entidades bancarias españolas que, pese a tener casi todo atado, tienen que vencer aún importantes obstáculos. Según la agencia de calificación Fitch, una de las principales piedras en el camino será la dificultad para valorar la calidad de los activos de las distintas entidades debido al impacto por la crisis del coronavirus.

La incertidumbre sobre la trayectoria de la pandemia y "el alcance de la recuperación económica", así como "el final de las medidas gubernamentales para apoyar a los prestatarios", son algunos otros obstáculos.

Al respecto, la firma recuerda los más recientes intentos de consolidación, como la fusión propuesta entre Unicaja y Liberbank en 2019. En el caso de Bankia, se suma además un importante factor político a valorar que podría hacer caer como un castillo de naipes las expectativas de un proceso de concentración en el mercado español.

De este modo, Fitch esperará hasta conocer los términos completos de "cualquier acuerdo de fusión antes de evaluar si toma medidas de calificación en cualquiera de los bancos implicados.

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