La por­tavoz del Gobierno le­vanta dudas sobre donde se fi­jará la sede so­cial del grupo

Goirigolzarri solo presidirá 'CaixaBankia' mientras esté el Estado como accionista

El do­minio CaixaBankia está re­gis­trado desde me­diados de julio de 2017

Ignacio Goirigolzarri
José Ignacio Goirigolzarri.

La fu­sión entre CaixaBank y Bankia puede ser mucho más com­pleja de lo pre­visto. José Ignacio Goirigolzarri se re­siste a asumir la pre­si­dencia de la en­tidad re­sul­tante y solo lo hará du­rante el tiempo que el Estado se man­tenga como se­gundo ac­cio­nista, por de­trás de la Fundación La Caixa. El 15% al que po­dría di­luirse la par­ti­ci­pa­ción del FROB tan sólo po­dría man­te­nerse du­rante algo más de un año, según exi­gen­cias del com­pro­miso de ayuda es­tatal a Bankia. La marca CaixaBankia está re­gis­trada desde 2017, lo que in­dica que ambas en­ti­dades ya es­tu­vieron a punto de llegar a acuerdos hace tres años.

El actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (66 años), está poco interesado en asumir la presidencia del grupo resultante de la fusión con CaixaBank y no sólo porque sus poderes ejecutivos se vieran limitados o fueran nulos, como ocurre en el caso de la presidencia de Jordi Gual.

Goirigolzarri, tras el duro saneamiento que ha tenido que capitanear en Bankia, presidiría el grupo resultante de la fusión de manera temporal y condicionado al tiempo que el Estado se mantuviera en el capital del mismo con la calculada participación en torno al 15%, la mitad de la que tendría la Fundación La Caixa (30%, aproximadamente).

La cuestión es cuánto tiempo podrá el Estado mantener dicha participación, a pesar de que desde el Gobierno se han comprometido a mantenerla con el objetivo de recuperar, vía dividendos, la mayor cantidad posible de los más de 24.000 millones de euros que se tuvieron que inyectar en el rescate de Bankia.

Según algunas fuentes comunitarias, por exigencias del BCE esa participación del Estado debería deshacerse en un plazo de año y medio, un tiempo en el que proceso de integración ya estaría más avanzado en el caso de que prosperen los análisis que se realizan durante estos días.

Posición oficial

A este respecto, la portavoz de ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha precisado sobre el mantenimiento limitado de la participación estatal en el grupo que resulte de la fusión entre CaixaBank y Bankia que se irá "paso a paso". En su opinión, "lo fundamental ahora es que el Gobierno contribuya a afianzar la fusión".

De discurrir así los acontecimientos, la presidencia del grupo fusionado pasaría a manos de Gonzalo Gortázar (55 años), mientras que el puesto como consejero delegado podría recaer en el actual número dos de Bankia, José Sevilla (56 años), que hasta el momento parecía haber quedado descolgado en el nuevo organigrama por la operación de fusión.

Otra clave importante es si el Gobierno de Pedro Sánchez se plegará a los deseos de los nacionalistas catalanes, necesarios para sacar adelante unos Presupuestos Generales para poder mantener la legislatura, de que la sede del nuevo grupo regrese a Barcelona y no se quede en Valencia (ciudad en la que los dos bancos tienen ahora su razón social).

La portavoz del Gobierno ha sido explícita. Montero considera que la operación anunciada por los dos bancos cumple una serie de requisitos esenciales, desde la protección del interés general hasta el reforzamiento de la cohesión territorial, con independencia de que la sede social esté "en Madrid o Barcelona", ha afirmado sin citar Valencia, donde ahora están las sedes de los dos bancos.

Posible marca

Algunos ya han barajado que la marca del nuevo banco podría ser la de CaixaBankia, algo con toda lógica al unificar las correspondientes en la actualidad por parte de los bancos que estudian su fusión.

Sin embargo, dicha denominación ya debió ser calculada, de manera deliberada o no, por algún visionario, ya que el dominio CaixaBankia está registrado desde el 14 de julio de 2017, cuando un nuevo proceso de fusiones en el sector bancario español aún se vislumbraba poco probable tras la dura reconversión vivida en años anteriores.

Según algunas fuentes, CaixaBank siempre ha tenido como objetivo hacerse con Bankia, e incluso Isidro Fainé, entoces presidente de CaixaBank e inspirador del actual proceso, a punto estuvo de alcanzar su objetivo en varias ocasiones, incluso bajo la presidencia de Rodrigo Rato en Bankia, operación que torpemente fue rechazada por el actual procesado por varios delitos societarios.

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