El vo­lumen apenas al­canza los 1.000 mi­llones de euros dia­rios en sep­tiembre

Los fondos vuelven con cuentagotas a la Bolsa española en el comienzo de curso

Las tomas de po­si­ción son muy se­lec­tivas en época de re­com­po­si­ción de car­teras

Bolsa de Madrid.
Bolsa de Madrid.

El vuelco ba­jista que en el primer tramo de esta se­mana dio con los huesos del Ibex por de­bajo otra vez de los 7.000 puntos ha coin­ci­dido con el co­mienzo del mes de sep­tiembre y de un nuevo ejer­cicio bur­sá­til. Tras las va­ca­ciones es­ti­va­les, en uno de los mo­mentos de mayor ac­ti­vidad del año para los ges­to­res, que re­es­truc­turan sus car­teras para sacar todo el pro­vecho po­sible al úl­timo tramo del año. Un pro­ceso con cla­ros­curos en el mer­cado es­pañol.

Las primeras sesiones de septiembre dejan un balance desigual. Es verdad que el volumen de negocio ha crecido respecto a la media del pasado mes de agosto, pero en este arranque mensual apenas ha superado los 1.000 millones de euros diarios. Una cifra pobre para unas fechas que deberían ser de reactivación, de cambios continuos de estrategia y de rotación entre sectores. Pero de momento las tomas de posición son pocas y selectivas.

Respecto a las últimas sesiones de agosto, el volumen apenas ha crecido en torno a un 20% en el arranque de septiembre. Podría parecer una cifra interesante, pero la realidad es que se venía de unos niveles de intercambio muy deprimidos. Los expertos están de acuerdo en que hasta que no se vean volúmenes entre los 1.300 y los 1.500 millones de euros no se podrá hablar de una apuesta decidida (alcista o bajista) de los grandes fondos por el mercado español.

"Los gestores están en una fase de indefinición. En líneas generales, están cargados de liquidez, pero prefieren preservarla antes de tomar decisiones precipitadas. Después de la caída del Ibex se podía esperar una entrada fuerte de dinero en busca de precios muy deteriorados con potencial de rebote, pero el dinero tanto nacional como internacional está muy contenido", señalan en uno de los 'broker' españoles más activos con inversores extranjeros.

Hace mucho tiempo que el Ibex 35 está en una fase de indefinición que amenaza con convertirse en crónica, siempre alrededor de los 7.000 puntos. Una fase que dura ya más de cinco semanas y que pone de manifiesto hasta qué punto el mercado español se ha quedado sin argumentos. Ni los inversores creen que no tiene mucho más potencial bajistas, ni tampoco recorrido alcista con las constantes vitales actuales. De momento, deciden esperar.

"Los grandes fondos internacionales necesitan algunas certezas. La mayor, que se podrán aprobar unos presupuestos razonables para afrontar los próximos años, que serán duros para la economía española. La negativa del Partido Popular a alcanzar consensos si Podemos está de por medio es una dificultad añadida en el proceso, y los inversores la valoran muy negativamente. De momento, el sentimiento del mercado no favorece los intereses del Ibex", señalan en una gran gestora nacional.

Con estas cartas sobre la mesa, los analistas creen que el encefalograma plano (con episodios de volatilidad más o menos importantes que no evitan que el Ibex acabe volviendo al punto de partida de los 7.000 tarde o temprano) puede mantenerse durante varias semanas. Sin tendencia, la bolsa española espera como agua de mayo que los grandes inversores se pongan en marcha. De momento, sus motores funcionan al ralentí.

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