Monitor de Latinoamérica

El ‘rebote’ en 2021 será in­su­fi­ciente para pa­liar el golpe del virus de este año

Perú encajará la mayor crisis económica de Latam en 2020

Anota la peor caída del PIB de su his­toria y la pri­mera en dos dé­cadas

Martín Vizcarra. pte. de Perú.
Martín Vizcarra. pte. de Perú.

Perú, mer­cado es­trella para las firmas es­paño­las, sufre con es­pe­cial vi­ru­lencia el golpe eco­nó­mico del COVID-19. Pese a que el Gobierno fue uno de los pri­meros en ac­tuar de forma con­tun­dente para mi­tigar la cri­sis, el país tendrá la mayor caída del PIB del área en 2020 y la me­jora de 2021 no bas­tará para com­pensar los es­tragos de la pan­demia en la eco­no­mía. Quinto des­tino en Latam de la in­ver­sión es­pañola, es uno de los países más dañados por el virus en todo el mundo.

El PIB se desplomó el 30,2% en el segundo trimestre, el mayor hundimiento registrado (el anterior récord trimestral se produjo en 1989, -20%) y cifra que sitúa al país entre los más afectados por la crisis. En el trimestre, en el que Perú vivió una estricta cuarentena que paralizó la mayoría de la actividad económica, casi todos los sectores acusaron caídas de dos dígitos, con grave deterioro en la industria (-44,5%). La demanda interna se contrajo el 27,7%; el consumo familiar el ´-22,1% y la inversión bruta fija, el -57,7%. La exportación disminuyó el 40,3%. En el primer trimestre la caída del PIB había sido del 3,5%. Las finanzas también se verán dañadas: Lima prevé ya un déficit del 10,7% del PIB en 2020 tras el 1,6% de 2019 y no volver a la meta del 1% hasta 2026.

El FMI revisó en junio en fuerte baja las expectativas de Perú en 2020 y dijo que el país registrará la mayor caída del PIB de Latam (-14%, la más dura tras el -13,5% de 1922), con un rebote en 2021 que será de los más importantes pero insuficiente y, además, dependiente de factores externos. “Una demanda externa más débil y un confinamiento más largo del esperado contrarrestaron con creces el significativo apoyo económico del Gobierno”, según la entidad. Un duro lastre para quien gane la Presidencia en los comicios del próximo abril.

Para el Fondo “cuando se levanten las medidas de confinamiento, se prevé que la actividad se recupere y que en 2021 el PIB avance el 6,5%, rebote que Lima eleva al 10%. Sin embargo, el Fondo alerta de riesgos bajistas, vinculados a los retos para controlar el virus”. Cepal prevé una caída del PIB del 13% este año, que el Lima sitúa en el 12%. Será la primera tras dos décadas de expansión en un país con, oficialmente, 28.800 muertos por COVID-19, cifra que los expertos sitúan en 50.000. Y que es el sexto país con más casos confirmados, 650.000 y el de mayor mortalidad del mundo, 85,8 fallecidos por 100.000 habitantes. Así las cosas, el Gobierno acaba de prorrogar el estado de emergencia hasta fin de septiembre con una cuarentena focalizada en la mayoría de regiones del país.

En un país acostumbrado en los últimos años a altas tasas de expansión, la paralización de la actividad y cierre de negocios cuatro meses ha dejado a más 6,7 millones personas sin trabajo, agravando la ya masiva informalidad de la economía. Esta circunstancia complica, además, las medidas dictadas para controlar la enfermedad, dada la existencia de una gran parte de población que vive al día de negocios ambulatorios y tiene escaso o nulo ahorro. Los expertos estiman que ya antes de la pandemia, el 72% del trabajo era informal.

“El que casi dos terceras partes de la población viva en la informalidad laboral crea vulnerabilidad a la economía en conjunto”, según el economista Jorge Chávez, de Maximixe, citado en la prensa local. Otros expertos, como Miguel Jaramillo, de Grade, señalan que “no va a ser sencillo volver a la actividad económica tras una caída tan brutal. Muchas empresas han quebrado y van a quebrar. Es optimista pensar que ya se tocó fondo”, indicó a ‘Bloomberg’.

Confianza en la minería

Entre marzo y agosto, el Gobierno Vizcarra aprobó amplias medidas de apoyo, dentro de un plan inicial por 26.000 millones de dólares (un 12% del PIB, que se eleva ya a un equivalente al 20% del PIB tras las últimas medidas), el mayor ejecutado en Latam contra la pandemia. “Plan sin precedentes para una crisis sin precedentes”, dijo la ‘BBC’ y elogió la Cepal, pero que no ha bastado ante el golpe del virus. El programa fue enfocado a gasto público, alivio impositivo y liquidez bancaria. Lima entregó un subsidio de 212 dólares a 5,5 millones de familias y 97.000 empresas recibieron créditos a bajo interés (Reactiva Perú). Y el FMI aprobó una línea preventiva de crédito a Perú de 11.000 millones.

Muy dependiente de la exportación de ‘commodities’, Perú está muy expuesto al bajón global, principalmente al chino. Al país, que creció el 2,2% en 2019, muy por debajo del 4% de 2018, le sobrevino la crisis del COVID-19 con el viento a favor de tener una de las finanzas públicas más sólidas del área (68.044 millones en reservas; deuda del 27% del PIB, inflación del 2%); uno de los entornos más estables y un crecimiento sostenido. Pero también con las debilidades de no haber acabado de consolidar su incipiente clase media, una alta informalidad, un elevado índice de pobreza y un sistema de salud débil.

España es el mayor inversor en Perú (18% de la IED, 13.000 millones), por delante de Reino Unido, Chile y EEUU, con presencia en construcción, finanzas, energía, telecos y saneamiento. Allí operan 800 firmas, entre ellas FCC, ACS, Telefónica, Repsol, BBVA, Inditex, REE, Globalia, Endesa, Enagas, Naturgy, Ferrovial, Acciona, Sacyr y Mapfre y un creciente número de pymes, atraídas por la estabilidad macro y las oportunidades de negocio. Lima confía en una reactivación de la inversión exterior para afrontar este duro panorama, así como en la minería, que supone el 10% del PIB, el 60% de la exportación y el 16% de la inversión privada. Perú es uno de los grandes productores de oro, plata, cobre y zinc y la cartera de proyectos mineros es de 57.000 millones.

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