Los su­per­vi­sores y el propio Gobierno ava­laron y po­ten­ciaron la sa­lida a Bolsa

Rodrigo Rato, absuelto del caso Bankia pero su calvario judicial continúa

El po­lí­tico y ex­ban­quero aún se en­frenta al pro­ceso por los en­cargos pu­bli­ci­ta­rios

Rodrigo Rato.
Rodrigo Rato y Blesa

El ex­pre­si­dente de Bankia, Rodrigo Rato, y toda la cú­pula del banco en el mo­mento de su sa­lida a Bolsa han re­sul­tado ab­sueltos por este caso en el que miles de pe­queños in­ver­sores (los de­no­mi­nados ban­ka­rios) se vieron afec­ta­dos. Sin em­bargo, el cal­vario ju­di­cial aún no ha con­cluido para Rato, que tiene otro pro­ce­sa­miento pen­diente sobre el origen de su pa­tri­monio y si se lucró con la con­ce­sión de la cam­paña pu­bli­ci­taria para dar a co­nocer la marca del banco a las agen­cias Zenith y Publicis.

La sentencia de la Audiencia Nacional por la salida a Bolsa de Bankia tan sólo supone un punto y aparte para Rodrigo Rato, aunque representa un fuerte varapalo a la Fiscalía y al Gobierno de entonces, en el que Luis de Guindos era ministro de Economía, por su particular persecución del caso ante la campaña popular y pública por el hundimiento de las acciones de la entidad bancaria, una vez colocada.

El expresidente de Bankia, además de la condena por las tarjetas black y por las que aún cumple pena en la cárcel de Soto del Real, tiene pendiente desde 2015 una investigación judicial sobre el origen de su patrimonio. No obstante, Rato ha cumplido ya 22 meses de cárcel de una pena de cuatro años por lo que ha solicitado varias veces la concesión del tercer grado. La Fiscalía, amparándose en que el caso Bankia estaba pendiente de sentencia, se lo ha negado reiteradamente. Los argumentos han cesado, en este sentido, según expertos judiciales.

En el caso de los contratos publicitarios, la Fiscalía Anticorrupción mantiene que el exministro sacó provecho económico al favorecer a las agencias publicitarias Zenith y Publicis, las elegidas para la campaña de la marca Bankia creada tras la fusión de siete cajas de ahorros con Caja Madrid a la cabeza de dicho SIP, como entonces se denominaban a estas fusiones frías.

Por esta causa judicial pendiente, Rodrigo Rato se enfrentaría a penas de hasta cuatro años de prisión y una multa superior a los dos millones de euros, al haber cobrado comisiones a las dos agencias para hacerse con la campaña publicitaria.

En este caso, además de Rato también estarían implicados Teresa Arellano, su secretaria personal incluso antes de que llegara a la presidencia de Caja Madrid y luego Bankia, su mano derecha en el banco, José Manuel Fernández Norniella, y los considerados testaferros Alberto Portuondo y Miguel Ángel Montero.

Todos los parabienes

La salida a Bolsa de Bankia había concitado todo el interés por la repercusión que tuvo en miles de pequeños inversores y por las elevadas penas que la Fiscalía pedía para la treintena larga de altos cargos de la entidad que fueron juzgados.

La absolución por parte de la Audiencia Nacional tampoco ha sido una gran sorpresa, ya que la juez ha considerado que la salida a Bolsa de Bankia contaba con todos los vistos buenos por parte de todos los supervisores, desde el Banco de España hasta la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Además, tanto la fusión de las siete cajas de ahorros que dieron origen a Bankia como su colocación en Bolsa fue defendida e impulsada desde el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, ya que se consideraba casi como "una operación de Estado" para contar con un sector bancario más concentrado y robusto.

Estas mismas apreciaciones fueron las que utilizó el propio Rodrigo Rato durante su declaración en sede judicial. Las responsabilidades estaban tan repartidas que la absolución final no sólo supone en respiro para la antigua cúpula de Bankia, sino para muchos de los responsables que impulsaron su salida a Bolsa.

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