Monitor del Seguro

La DGSFP in­cluye ac­tua­ciones con­cretas por la si­tua­ción ge­ne­rada por la pan­demia

El Covid-19 se cuela en la hoja de ruta del supervisor

Automóviles, Asistencia Sanitaria, Decesos y Crédito, los ramos que más preo­cupan

Sergio Álvarez Camiña
Sergio Álvarez Camiña, director general de Seguros.

La Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), que en­ca­beza Sergio Álvarez Camiña, en un ejer­cicio de trans­pa­ren­cia, ha di­fun­dido las prio­ri­dades su­per­vi­soras para el pe­riodo que va desde el cuarto tri­mestre de este año 2020 al ter­cero de 2022. “El ob­je­tivo no es so­la­mente re­ducir el riesgo de que una en­tidad ase­gu­ra­dora o un fondo de pen­siones sea ob­jeto de me­didas su­per­vi­so­ras, sino sobre todo con­tri­buir a los dos fines prin­ci­pales es­ta­ble­cidos en la nor­ma­tiva apli­ca­ble...".

Se trata, según la DGSFP, de "... la protección de los derechos de los asegurados, partícipes y beneficiarios, y la contribución responsable de la actividad aseguradora y de fondos de pensiones al sistema financiero”.

Como no podía ser de otra forma, el nuevo escenario que ha dibujado la crisis provocada por el COVID-19 está presente en esta hoja de ruta, en la que se reconoce que “los aseguradores se están enfrentando a situaciones extraordinarias de una gran complejidad, tanto en lo que respecta a las condiciones de los mercados como al mantenimiento de las operaciones, al tiempo que están aplicando medidas para proteger a sus empleados y a sus clientes, así como para garantizar la continuidad del negocio”. Como consecuencia de esta especial y excepcional situación generada por la pandemia el supervisor ha incorporado actuaciones específicas y adicionales a las prioridades generales de supervisión.

¿Cuáles son estas actuaciones especificas y adicionales?

En primer lugar, el supervisor hace referencia a actuaciones de supervisión sobre entidades aseguradoras que presenten ratios desfavorables o coberturas de su posición de solvencia ajustadas, pérdidas importantes en sus inversiones, incrementos o caídas significativas de su negocio, u otros indicios de deterioro en su situación financiera o de solvencia, o de potencial incremento de su perfil de riesgo.

Otro segundo grupo de actuaciones se van a centrar en entidades que por la dimensión de su negocio o de sus activos puedan provocar un impacto bien en el sector en su conjunto bien en el ramo en el que operan. Además, se realizará un seguimiento de las políticas de distribución de dividendos y de las remuneraciones variables por parte de las compañías; de las estimaciones de las necesidades de liquidez y de su evolución; de las políticas de protección frente a los ciberriesgos ante la especial situación generada por el COVID-19 en el funcionamiento y actividad de las entidades; de los modelos de negocio y estrategia de las entidades en especial en los ramos de seguros de Automóviles, Asistencia Sanitaria, Decesos y Crédito.

Doce áreas específicas de actuación

Desde un punto de vista más general, la DGSFP ha definido 12 áreas que reflejan sus prioridades de supervisión para los próximos ejercicios, en las que también se cuela la situación provocada por el COVID. Por ejemplo, en el área que hace referencia a la calidad de los escenarios de estrés considerados por las entidades en su proceso de autoevaluación del riesgo y de la solvencia (ORSA), la DGSFP alerta de que “para alcanzar una autoevaluación del riesgo fiable y útil es preciso, entre otros extremos, que los escenarios de estrés considerados incidan en las principales áreas de riesgo en las que se encuentre inmersa la entidad aseguradora y teniendo en especial consideración la situación generada por el coronavirus COVID-19”.

También aparece la pandemia en el área centrada en las actuaciones de supervisión en el ámbito de los conglomerados financieros. El supervisor explica que las actuaciones se centrarán en “el mantenimiento de una estrecha colaboración con el Banco Central Europeo y el Banco de España con el objetivo de obtener una visión adecuada del impacto intersectorial del coronavirus COVID-19 en las entidades bancarias y aseguradoras implicadas y sus efectos en las estrategias de negocio, gestión de riesgos y solvencia de las entidades aseguradoras en cuestión”.

Según comenta la DGSFP, dadas las incertidumbres que implica este nuevo marco “es esencial la revisión de las estrategias, del apetito al riesgo y de la política de capital. Remarcándose en este sentido, a la vista de las consecuencias de la crisis provocada por el coronavirus COVID-19, la posible presión sobre los resultados, modelos de negocio y fondos propios de las entidades aseguradoras”.

Las 12 áreas de actuación de la DGSFP para los próximos trimestres son los siguientes: (1) la metodología de valoración de las provisiones técnicas en las aseguradoras; (2) la calidad de los escenarios de estrés considerados por las entidades en su proceso de autoevaluación del riesgo y de la solvencia (ORSA); (3) supervisión de los grupos de entidades aseguradoras como unidad de supervisión; (4) supervisión de la actividad internacional de las entidades aseguradoras y sus grupos; (5) actuaciones de supervisión en el ámbito de los conglomerados financieros en colaboración con el Banco Central Europeo y con el Banco de España; (6) control del ciberriesgo en las aseguradoras y en las entidades gestoras de fondos de pensiones; (7) calidad del dato; (8) cuestiones sobre ramos de seguros concretos; (9) transparencia ante el supervisor y el mercado; (10) sistema de gobierno; (11) conductas de mercado; y (12) cuestiones específicas de planes y fondos de pensiones.

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