BOLSA

Talgo recarga las pilas por si acaso

Las res­tric­ciones a la mo­vi­lidad y las re­ti­cen­cias de los con­su­mi­dores a viajar en trans­porte pú­blico son una losa para las em­presas li­gadas al sec­tor. Fabricantes de aviones y de trenes ob­servan con preo­cu­pa­ción cómo el parón de la de­manda puede su­poner un im­pacto en su ne­gocio di­fícil de re­cu­perar a corto plazo.

Esta situación obliga a agudizar el ingenio y a buscar alternativas con las que no solo proteger la actividad sino incluso impulsar su negocio aprovechando además la agenda de reestructuración 20/30 destinada a potenciar el giro hacia una economía más sostenible.

Un buen ejemplo lo estaría dando Talgo con la presentación de un innovador sistema de propulsión de vehículos ferroviarios basado en hidrógeno, una alternativa verde y eficiente para las contaminantes locomotoras de diesel.

El proyecto se ha presentado en Don Benito, Badajoz, en el marco de las Primeras Jornadas del Hidrógeno celebradas la semana pasada como vector de desarrollo socioeconómico del Sudoeste Ibérico (SOI H2).

Dicho sistema se configura como una solución modular y permite su instalación en todo tipo de trenes, pero se ha diseñado específicamente para la plataforma Vittal de Cercanías y Media Distancia, con la que Talgo concurre a diversos procesos de licitación en España y otros países. Las primeras pruebas de validación en vía se harán a finales del próximo año.

El diseño de Talgo permitirá la electrificación de las líneas de la red convencional sin necesidad de costosas y prolongadas obras de adaptación, prescindiendo de combustibles fósiles.

Para ello utiliza pilas de hidrógeno que aportan energía a los motores eléctricos del tren. Se alimenta de fuentes de energía renovable, como la solar fotovoltaica o la eólica, que producen hidrógeno que se almacena y, posteriormente, se utiliza para alimentar los sistemas de propulsión avanzados basados en pilas de combustible, como el diseñado por Talgo.

El sistema se complementa con baterías que incrementan la aceleración disponible en los arranques, aprovechando las frenadas del tren para recargarse.

Esta tecnología se presenta como la respuesta lógica a las necesidades de transporte pesado y, en particular, de aquellas líneas ferroviarias sin sistemas de electrificación mediante catenaria con lo que dependen de trenes propulsados por motores diésel.

Con este tipo de proyectos innovadores, el fabricante de trenes busca salir de la fuerte depresión que viene sufriendo su cotización no solo por la Covid sino desde su salida a Bolsa en 2015. Sus acciones han perdido cerca de dos tercios de su precio desde aquel entonces, muy cerca de los mínimos absolutos registrados en 2016 con el referéndum del Brexit.

Este año cae un 37%, pero, al menos, los expertos técnicos creen que ha configurado un importante suelo sobre los 3,6 euros desde donde podría iniciar una nueva fase de recuperación.

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