Los ex­pertos creen que a fi­nales de año las casas em­pe­zarán a bajar con mucha fuerza

La caída del precio del suelo urbano abre las puertas a un gran ajuste del mercado

El des­plome por de­bajo de los 140 euros por metro cua­drado an­ti­cipa mo­mentos duros

Vivienda
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Es sólo cues­tión de tiempo. El precio de la vi­vienda, sos­te­nido ar­ti­fi­cial­mente desde la apa­ri­ción del Covid-19 hasta ahora por el parón de las ope­ra­ciones y la con­si­guiente falta de li­quidez en el mer­cado in­mo­bi­lia­rio, está abo­cado a un ajuste que en al­gunas zonas del país será de grandes pro­por­cio­nes. El metro cua­drado de suelo ur­bano ha caído por de­bajo de los 140 eu­ros, un nivel sin pre­ce­dentes que an­ti­cipa mucho su­fri­miento en el in­mo­bi­lia­rio.

El descenso del precio en el segundo trimestre del año ha metido el miedo en el cuerpo de los agentes del sector, que recuerdan que el suelo representa alrededor del 50% del valor de una vivienda. La caída del 15% en la comparación interanual demuestra que las actuales valoraciones de las viviendas son insostenibles. En un escenario económico que se deteriora constantemente, son los compradores los que tienen la sartén con el mango.

Ni que decir tiene que estos compradores no tienen prisa. Están dispuestos a esperar lo que sea necesario para que los precios finales de las viviendas se ajusten a sus expectativas. "Ningún inversor en su sano juicio iba a comprar la pasada primavera. La inmensa mayoría, que ha decidido esperar, ha acertado con la decisión. Cada semana que pasa la situación macro es más incierta y más difícil vender una casa si no se acepta un descuento muy valioso".

La frase proviene de una de las agencias inmobiliarias más potentes del país, que asegura que son muchos los vendedores que aún creen que la economía crecerá a buena velocidad en 2021 y que podrán mantener las actuales valoraciones de sus viviendas. Pero la realidad es que la situación empeora mes a mes porque el coronavirus no cede y cada vez es mayor el número de familias afectadas por la crisis que ya no pueden comprar una vivienda... o que se ven urgidas a vender.

La espectacular caída desde el comienzo de la gran crisis de 2008 ha roto en mil pedazos el mantra de que el precio de las casas no baja. Muy lejos quedan los registros de 2007, cuando el precio del metro cuadrado de suelo urbano se pagaba a 285 euros. Un récord histórico y quién sabe si inalcanzable ya en el futuro. Ahora, el precio se sitúa en menos de la mitad, mientras los expertos no descartan nuevas caídas en el futuro más inmediato.

La crisis, en los núcleos grandes

Un descenso que puede ser más pronunciado en el caso de los municipios más grandes a partir de ahora. "La caída ha sido más suave en las mayores localidades, con más de 50.000 habitantes, pero es muy posible que a partir de ahora sean estas las que más sufran. La persistencia del Covid-19 y la extensión del teletrabajo hacen que muchas personas busquen ubicaciones fuera de las grandes poblaciones", señalan en una gran consultora inmobiliaria.

Este descenso del precio del suelo urbano no se trasladará inmediatamente al precio total de la vivienda, pero los expertos creen que en menos de un año debería estar ya descontado del precio de las casas. Los expertos recuerdan que el efecto de transmisión requiere su tiempo, máxime en un momento como el actual de poca actividad. En julio, la compraventa de viviendas retrocedió un 32,4% respecto al mismo mes del año pasado.

"Quien quiera vender casa, tendrá que aceptar rebajas muy suculentas. Hay que tener en cuenta también que hay mucha oferta y que la demanda ha caído significativamente por el efecto de la crisis", señalan fuentes del sector que creen que el ajuste va para largo. "Aunque no será igual en todas las áreas geográficas, todas ellas van a sufrir al menos en los cuatro próximos trimestres", aseguran.

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