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Renta Corporación, da el año por perdido

Después de tocar mí­nimos ab­so­lutos en 2013, sobre los 0,5 euros por ac­ción, como con­se­cuencia del es­ta­llido de la bur­buja in­mo­bi­lia­ria, Renta Corporación inició una tí­mida re­cu­pe­ra­ción hasta el nivel del euro y me­dio. Zona que dio paso a una larga ten­dencia la­teral du­rante algo más de un año entre 2015 y 2016.

Después de este prolongado proceso de consolidación, la inmobiliaria tomó impulso para superar la cota de los 4 euros.

Ahora, con la crisis del coronavirus, el grupo especializado en la compra de edificios para rehabilitación para su posterior venta o puesta en alquiler parece volver a las andadas bajistas. La ralentización sin precedentes de la actividad inmobiliaria ha tenido su máximo impacto durante el segundo trimestre del año y eso se ha traducido en un retraso en la materialización de sus operaciones que están pasando factura en su cotización.

A ello se ha sumado la interrupción de la actividad inversora. Fruto del frenazo en la actividad económica en general y en el sector inmobiliario en particular, las pérdidas de Renta Corporación se han elevado a 1,3 millones de enero a junio.

La sociedad, sin embargo, sigue confiada en la capacidad de recuperación del sector para mantener su atractivo como un valor refugio frente a otras propuestas de inversión. De este modo, su esperanza ahora para recuperar el tiempo perdido y cerrar el año en positivo pasa por el control de la pandemia y la reactivación económica. Algo que en estos días se está viendo complicado por el aumento de los rebrotes y las amenazas de nuevos confinamientos.

Pese a este 2020, ya considerado con un año de transición y pendiente aún de los posibles efectos de la actual crisis durante el próximo año, la empresa mantiene a medio y largo plazo los objetivos fijados en su plan estratégico basado en una cartera sólida y una buena posición de liquidez

La cartera de activos asciende a 129,3 millones, compuesta por activos altamente líquidos y bien localizados, lo que facilitará revertir la situación y empezar a materializar operaciones en cuanto la actividad del mercado se normalice. Para ello cuenta con una estructura financiera diversificada, con vencimientos a medio y largo plazo y tipos de interés bajos, con el fin de aprovechar las oportunidades que presente el mercado en los próximos meses.

Desde el punto de vista técnico mientras no pierda el suelo en 1,5 euros no habrá motivos de preocupación excesiva. De momento, lo más probable, tal y como apunta su evolución histórica, es un largo período lateral sobre este nivel antes de empezar a ganar altura hacia los 4 euros por acción, probablemente en los dos próximos años.

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