ANÁLISIS

Nueva Zelanda, un país en la antípodas, con elecciones en la pandemia

La ma­yoría apuesta por la con­ti­nuidad de la so­cia­lista Jacinda Arden

Jacinda Arden, primera ministra de Nueva Zelanda.
Jacinda Arden, primera ministra de Nueva Zelanda.

En un lugar del globo te­rrá­queo dia­me­tral­mente opuesto a España, Nueva Zelanda, este sá­bado 19 de sep­tiembre se de­bían haber ce­le­brado elec­ciones le­gis­la­ti­vas, apla­zadas al 17 de oc­tubre por la pan­de­mia. Las en­cuestas apos­taban en un 46% por el par­tido Newzeland First, el PSOE neo­ze­lan­dés, con un 41% y un 5% para los ver­des. Ahora bien, en cuanto a las pre­fe­ren­cias per­so­na­les, la ac­tual pre­mier, la so­cia­lista Jacinda Ardern, reúne el 46% de las sim­pa­tías ciu­da­danas frente al 11% de su rival del par­tido con­ser­va­dor.

Esta amplia simpatía es fruto de los “hechos” de Ms. Ardern. Encinta cuando alcanzó el liderazgo e inmediatamente enfrentada con una matanza perpetrada por un extremista de derechas junto a la erupción devastadora de un volcán y la posterior llegada del Covid19.

El tiroteo en dos mezquitas en la ciudad de Christchurch dejó un reguero de muertos de varias etnias: afganos, paquistaníes, indios, egipcios e indonesios. En su primer mensaje de condolencia Ardern recordaba a toda la ciudadanía que: “Nueva Zelanda era la patria de todos esos musulmanes, que debían haber estado protegidos en sus vidas y respetados en sus creencias; ellos somos nosotros.

Ardern fue la primera líder mundial que asistió a la Asamblea General de las UN con su bebé sostenido en brazos por su pareja. Un mensaje para visualizar la necesidad de una economía respetuosa con la naturaleza como legado para las próximas generaciones.

País remoto

Nueva Zelanda es un país remoto cuyo principal producto de exportación es la leche y sus derivados. El primer país que aprobó la inclusión de China en la OMC sin que ello le impidiese rechazar la instalación en su territorio del gigante de las comunicaciones chino. Huawei, no obstante, ha realizado una nueva propuesta en la que acepta todas las regulaciones y cautelas exigidas por las autoridades neozelandesas.

La política social ha sido una de sus principales banderas. El salario mínimo se ha elevado en un 10% y los permisos parentales han pasado de 18 a 22 semanas mientras las pensiones están indiciadas con la tasa de crecimiento del PIB.

No obstante, no todas las promesas se han cumplido, el coste de la vivienda ha subido meteóricamente y los proyectos de construcción no se han materializado. La cancelación de las prospecciones de gas y petróleo han suscitado críticas de la derecha: “Nos estamos convirtiendo en un importador de energía al 100%. Incluso el intento de aprobación de un impuesto sobre las rentas de capital ha fracasado.

El actual gobierno entre los socialistas, conservadores y verdes ha funcionado sin enfrentamientos paralizantes, pero con frenos y preferencias. Las derechas reconocen la contención del gobierno socialista en la dirección de la economía. Verdes y socialistas han conseguido la economía más verde del planeta junto a un excedente presupuestario. Excedente presupuestario que permite donaciones para las islas cercanas amenazadas por la subida de las aguas consecuencia del calentamiento.

Y como nota oscura y triste cita la revista Time el testimonio del Comisionado para la juventud que subraya y lamenta el mayor número de suicidios en el segmento de 15-19 años, el más alto de los países desarrollados.

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