La Fundación La Caixa tendrá un 30% del grupo re­sul­tante y el FROB hasta un 16%

La fusión de CaixaBank y Bankia entra en su recta final

Los con­sejos de ad­mi­nis­tra­ción de las dos en­ti­dades la aprueban este jueves

Jose Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia
Jose Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia

CaixaBank y Bankia ya han con­vo­cado a sus res­pec­tivos con­sejos para ra­ti­ficar el acuerdo de fu­sión tras unas ne­go­cia­ciones en las que se ha in­vo­lu­crado desde la mi­nistra de Economía, Nadia Calviño, hasta el his­tó­rico ban­quero Isidro Fainé. El canje de la ope­ra­ción sa­tis­face a todas las partes y queda por con­cre­tarse el re­parto de poder en un con­sejo con más in­de­pen­dientes y menos do­mi­ni­ca­les, a di­fe­rencia de cómo está for­mado dicho ór­gano en el banco ges­tio­nado por Gonzalo Gortázar.

Los consejeros de CaixaBank y Bankia recibirán a lo largo de este miércoles toda la documentación de los acuerdos alcanzados para la fusión de las dos entidades. Con las 24 horas de antelación reglamentarias fijadas, ya se ha convocado las reuniones de los dos consejos de administración para este jueves.

Todo indica que el canje de la operación, uno de los principales escollos de las negociaciones, satisface a las dos partes. La Fundación La Caixa mantendría el mayor peso, con un 30% al que no podían renunciar por motivos fiscales, y el FROB podría llegar a tener hasta un 16% en el grupo resultante, algo por encima de lo previsto en un principio.

Tras este reparto accionarial está por clarificar cómo queda el equilibrio de poderes y la composición del nuevo consejo de administración. Todo apunta que el FROB, a diferencia de su ausencia en el consejo de Bankia, tendrá un representante en calidad de dominical. Los otros dos dominicales serán de La Caixa. El resto, hasta 15, serán independientes y ejecutivos.

Poderes

Otro frente que deberá concretarse es el reparto de poder en el mando ejecutivo del grupo. Desde un principio, el actual consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, se ha perfilado para el mismo cargo en el grupo resultante de la fusión, mientras que el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, asumirá también la presidencia.

Una de las incógnitas a despejar es si Goirigolzarri carecería de funciones ejecutivas en el nuevo banco, al gusto del Banco Central Europeo (BCE), o tendría algún poder ejecutivo aunque con limitaciones.

Por el momento, los consejos de administración de los dos bancos ratificarían los acuerdos iniciales y convocarían las respectivas juntas de accionistas para el mes de octubre en las que se obtendrá, sin sorpresas, el visto bueno de los inversores minoristas tras las negociaciones entre los que tienen el control de ambas entidades.

Hasta el momento, ha trascendido que la marca del nuevo grupo será la de CaixaBank y que la de Bankia desaparecerá. De igual manera, y a pesar de las presiones de los independentistas catalanes, la sede social se mantendrá en Valencia, donde ya están las de los dos grupos.

Con todo, aún quedarán asuntos importantes que analizar hasta que se pueda concretar la fusión a finales de año o primeros de 2021. La reducción de oficinas y el ajuste de plantillas serán dos asuntos cruciales que deberán negociarse con los representantes sindicales.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) también tendrá que dar su visto bueno a la operación y puntualizar, en su caso, las posiciones de excesiva concentración que el nuevo grupo podría tener en algunos territorios.

Artículos relacionados