BOLSA

DIA no encuentra la paz

La si­tua­ción de DIA en el mer­cado pa­rece haber en­trado en punto muerto en las úl­timas se­ma­nas. La co­ti­za­ción del grupo de ali­men­ta­ción apenas está re­gis­trando mí­nimos mo­vi­mientos en una es­trecha franja la­teral que os­cila entre los 0,115 y los 0,12 eu­ros. Muy cerca de sus mí­nimos his­tó­ri­cos.

Todo ello con un volumen de negocio paupérrimo casi cinco veces inferior al registrado a principios de ejercicio.

Una pseudo tranquilidad en el mercado que contrasta con la agitación interna dentro del equipo directivo. Algo menos de dos años después de ser nombrado el actual director financiero, Enrique Weickert Molina, dejará la empresa por la puerta de atrás y de forma precipitada.

La salida se hará efectiva el próximo viernes 18 de septiembre sin aclarar el motivo y sin tener elegido un sustituto. Proceso que ha acentuado la rumorología entorno a las fuertes disensiones en el equipo directivo respecto a la estrategia a corto plazo para garantizar la supervivencia y crecimiento del grupo.

Un movimiento cuanto menos extraño justo cuando el grupo empezaba a mostrar una sustancial mejora en sus cuentas. El pasado mes de agosto, DIA publicaba sus resultados del primer semestre con un crecimiento de las ventas del 9% en España que ha permitido reducir sus pérdidas en más de un 55% para dejarlas por debajo de los 190 millones de euros.

El control de los costes ha sido precisamente una de las claves para contrarrestar el deterioro por el tipo de cambio en los principales países latinoamericanos donde opera. Todo ello gracias a un conjunto de medidas estratégicas para la transformación del grupo que seguirán en pie en el segundo semestre.

Todo ello dentro de la hoja de ruta fijada por DIA para la optimización de la eficiencia operativa basada en dos pilares fundamentales: su modelo de franquicias y la propuesta de valor comercial mejorada. Un proceso que deberá abordar ahora con un nuevo director financiero, con las consecuentes complicaciones que eso entraña. Por eso ha sorprendido tanto al mercado esta salida sin mayores explicaciones.

Mientras, LetterOne, vehículo de inversión del Mijail Fridman, principal accionista del grupo con el 75% sigue haciéndose fuerte comprando los bonos de la compañía con vencimiento entre 2021 y 2023. Pese a toda esta agitación, la acción no parece resentirse y se mantiene en su inercia lateral con una revalorización en el año del orden del 15% a la espera de su evolución en la segunda parte del ejercicio,

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