El adiós de BME y el pró­ximo de MásMóvil restan pro­fun­didad y di­ver­si­fi­ca­ción al mer­cado

La bolsa española pierde empresas con una tasa de reposición cero

La puerta de las OPV sigue ce­rrada a corto y medio plazo por la in­cer­ti­dumbre

BME
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El mer­cado de va­lores es­pañol se pre­para para perder a dos de sus em­presas más em­ble­má­ti­cas. Este lunes deja de co­tizar Bolsas y Mercados Españoles (BME), el hol­ding que desde hace 14 años ha sido uno de los grandes re­fu­gios de los in­ver­sores por la es­ta­bi­lidad de sus re­sul­ta­dos, su ge­ne­rosa po­lí­tica de re­tri­bu­ción y por las ex­pec­ta­tivas de ope­ra­ciones cor­po­ra­tivas que lo acom­pañaron desde su debut en 2006 a 31 euros por ac­ción.

Finalmente ha sido el grupo suizo SIX el que se ha llevado el gato al agua con una oferta a la que ningún competidor dio respuesta. La bolsa española pierde un valor que por el sector en el que opera y sus características será irremplazable. Si BME se ha caracterizado por ser un valor estable, MásMóvil es una de las más grandes historias de éxito en el mercado español. El actual cuarto operador de 'telecos' español ha llenado como muy pocos el bolsillo de sus accionistas en los últimos años.

La OPA lanzada por los fondos de capital riesgo KKR, Cinven y Providence a 22,5 euros por acción ha prosperado finalmente (hasta el último minuto hubo especulaciones sobre la aparición de un nuevo oferente) y el objetivo final de los compradores no es otro que excluir de bolsa a la compañía. Un mecanismo habitual, puesto que lejos de los focos del parqué se trabaja con más discreción, sin obligaciones de dar explicaciones permanentemente.

**El abandono de MasMóvil

Tras la oferta que valora la compañía en 3.000 millones de euros, MásMóvil dejará el Ibex 35 este lunes. Será el primer paso antes de una exclusión cantada: los fondos sólo necesitan mayoría simple en la junta de accionistas (el 50% del capital más una acción) para sacar a la operadora de Bolsa. Es sólo cuestión de tiempo. Mientras, en la otra orilla, las de las salidas a bolsa, apenas hay ruido. Los proyectos siguen casi totalmente parados.

En realidad lo están desde hace dos años. Desde entonces la sequía es casi total (con la excepción de la incorporación al mercado de las socimi, empresas que apenas aportan liquidez al mercado y que dan el salto por razones estrictamente fiscales), y la tasa de reposición de compañías se sitúa en cero. La conclusión es que el mercado español no deja de perder efectivos, y con ellos profundidad y diversificación.

"Vamos a ver más operaciones corporativas y más opas de exclusión, porque los precios son atractivos y además de los fondos de capital riesgo, hay muchos grupos industriales con liquidez que van a salir de compras estos próximos seis meses. Pero es que además estos mismos actores también serán un impedimento para futuras colocaciones en bolsa, porque van a comprar esas empresas antes de que den el salto al parqué", señalan fuentes bursátiles.

Efectivamente, grandes salidas a bolsa como las de Cepsa o Telxius se quedaron en su momento en el camino (Telefónica aún no descarta ninguna posibilidad con su unidad de torres de telecomunicaciones móviles) porque los fondos entraron en escena, y los expertos creen que la historia se podría repetir en operaciones futuras. "Están dispuestos a pagar más y mejor que los gestores de fondos, que cuestionan muchos las valoraciones de las salidas a bolsa tras muchos precedentes decepcionantes".

A la espera de que se desbloquee la colocación de Línea Directa (Bankinter contempla la operación, que se hará a través de un 'listing' y no supondrá venta de acciones, antes de que acabe el primer trimestre del año que viene), hay pocas probabilidades de nuevas ventas de acciones. Una mala noticia para el mercado español, que no deja de perder efectivos (la fusión de CaixaBank y Bankia dejará en cinco el número de bancos del Ibex 35) sin que llegue recambio alguno.

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