ANÁLISIS

Lagarde deja en manos de De Guindos la responsabilidad de las fusiones europeas

Calviño dará el visto bueno a la fu­sión CaixaBank-Bankia tras el in­forme del BCE fa­vo­rable a la con­so­li­da­ción fi­nan­ciera

Luis de Guindos
Luis de Guindos

La res­pon­sa­bi­lidad final para la fu­sión CaixaBank-Bankia de­pende del mi­nis­terio de Economía y Transformación Digital, pero su ti­tu­lar, Nadia Calviño, no dará su visto bueno a la misma hasta co­nocer la opi­nión del Banco Central Europeo. La pre­si­denta del su­per­visor eu­ro­peo, Christine Lagarde, ha de­jado esta fun­ción en manos de Luis de Guindos, quien como vi­ce­pre­si­dente del BCE es res­pon­sable de la es­ta­bi­lidad fi­nan­ciera y del riesgo de la eu­ro­zona.

Guindos se ha convertido en el principal defensor del proceso de consolidación del sistema financiero europeo intentando evitar una nueva crisis ante el riesgo de incremento de la morosidad consecuencia de la grave crisis económica que ha provocado la crisis del Covid-19.

El azar ha querido que el informe del BCE, que no es obligatorio, que Nadia Calviño lo haga público en el momento en el que se publique la sentencia de la salida a bolsa de Bankia y la intervención posterior de la entidad, en la que se analiza también el papel jugado por el ministerio de Economía desempeñado por Luis de Guindos.

Pese al papel fundamental que España concede al informe del Banco Central Europeo, Luis de Guindos, temeroso de las repercusiones de dar un paso en falso por parte de la institución de la que es vicepresidente, se ha mostrado extremadamente prudente en sus primeras declaraciones sobre la fusión.

Christine Lagarde le cedió la palabra en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del BCE del pasado día 10 para que respondiera sobre la opinión del supervisor europeo sobre la fusión CaixaBank-Bankia. Y dijo, sin hacer referencia alguna al informe que le ha pedido Nadia Calviño, que “como saben muy bien no entramos en ningún tipo de apreciación o valoración de operaciones concretas. Lo que hemos hecho es una recomendación genérica en base a mantener la estabilidad financiera”.

No se quedó aquí su comentario y precisó que “una de las debilidades principales que hemos constatado en el pasado, y muy en concreto tras el inicio de la pandemia, es la baja rentabilidad de la banca europea y la estimación de la baja capacidad de generar beneficios”.

Por ello, el vicepresidente del BCE defiende que “la consolidación es uno de los instrumentos. Esta es una advertencia genérica, una recomendación general como he dicho con anterioridad para mejorar la rentabilidad de los bancos europeos, para deshacerse del exceso de capacidad, reducir los costes de estructura de la banca. Pero no tenemos ningún comentario concreto que hacer respecto a operaciones específicas o concretas como la que Vd. ha mencionado de forma precisas”.

Desde la bancada de los populares se quiere conocer cuál será el informe final que Luis de Guindos haga de la anunciada fusión, cuya aprobación por los consejos respectivos ha sufrido un pequeño retraso ante las normales discrepancias de valoración de ambas entidades. Le van a pedir a la vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra de Economía y Transformación Digital, Nadia Calviño, desde el Congreso de los Diputados que haga público el informe íntegro del BCE.

Los populares quieren que quede despejada cualquier duda de que esta fusión está promovida, desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez, como otro elemento más de la política del Gobierno de hacer concesiones a los nacionalistas catalanes en su actual proceso de negociación para la aprobación, primero de los Presupuestos Generales del Estado, y también para seguir adelante con el proceso de normalización de relaciones con los partidos independentistas catalanes que apoyaron la moción de censura o la facilitaron absteniéndose.

La fusión, aseguran estas fuentes, es poliédrica. Desde el punto de vista de las aprobaciones pertinentes por parte de los organismos comunitarios se da por hecho que no plantea dificultades mayores. En especial, tras la publicación el pasado mes de julio de la nueva guía del BCE para evaluar las futuras fusiones y tras el deseo de Luis de Guindos de que siga adelante el proceso de fusiones para consolidar el sector.

Bien es cierto que puede empezar a plantearse un problema de exceso de concentración en el sector y que las empresas tengan problemas a la hora de encontrar alternativas más beneficiosas por lo reducido de la competencia entre los bancos en España, como ha advertido el consejero director general de Renta 4, Jesús Sánchez-Quiñones.

Desde la crisis financiera iniciada en el 2007, el número de entidades financieras en Europa se ha reducido un 29 %, contando en la actualidad con unas 6.000 entidades. A diferencia de lo que se espera en la actualidad, que las fusiones sean voluntarias, la gran mayoría de las fusiones realizadas consecuencia de la crisis han sido forzadas, como fue el caso de la desaparición de las cajas de ahorros españolas.

En el comunicado del Consejo de Supervisión del Banco Central Europeo se expresaba la voluntad de facilitar la consolidación del sistema bancario europeo. Su vicepresidente, el luxemburgués Yves Mersch, es miembro del consejo de gobierno del BCE, y además de ejercer como responsable de los servicios legales en la ejecutiva del BCE, es vicepresidente del Consejo de Supervisión.

La manera de facilitar el proceso de fusiones es cambiando la utilización de sus instrumentos supervisores, por lo que ya no exigirá unos requisitos de capital más elevados a las entidades resultantes de la fusión que los que tenían las propias entidades antes de fusionarse. Con los ratios de capital de Bankia, de no haberse producido el cambio de normas haría prácticamente imposible ese proceso de fusión.

Fráncfort vino a decir que no pondrá trabas adicionales a las fusiones si los planes son creíbles. Pese a que ha tenido conocimiento del proceso de negociaciones entre ambas entidades, Fráncfort todavía no cuenta con los datos precisos del proyecto de fusión por lo que esperará a conocer el que está previsto que aprueben los consejos de Bankia y CaixaBank, muy previsiblemente esta misma semana.

El proceso anunciado en España puede que abra el camino al objetivo de alcanzar un sector más sólido como quiere hacer el BCE de la banca. Este proceso deberá producirse con la más absoluta de las transparencias. Las dudas planteadas por los populares de que tras el proceso puede haber concesiones políticas deben quedar esclarecidas.

La histórica intromisión política en la gestión de las cajas de ahorros ha generado enormes pérdidas económicas y el despido de miles de empleados en el sector en los últimos 13 años. No puede volver a repetirse ese ejemplo. El Gobierno debe actuar con absoluta transparencia.

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