Monitor del Seguro

Autos y Vida son los ramos que ini­cian el nuevo curso en peores con­di­ciones

Una recta de final de año con más obstáculos de los esperados

La in­ver­sión pu­bli­ci­taria de las em­presas del sector se ha re­du­cido de media un 26%

Sede de ICEA
Sede de ICEA

Ha lle­gado sep­tiembre y con él la vuelta al cole, al tra­bajo y a la ru­tina, que desde fi­nales de fe­brero está mar­cada por el Covid-19 y por unos re­brotes que antes de en­trar en los tra­di­cio­nales meses ve­ra­niegos (julio y agosto) pa­re­cían más con­tro­lados que ahora. Llega unl otoño en un con­texto de in­cer­ti­dumbre en el ám­bito sa­ni­ta­rio, eco­nó­mico y po­lí­tico que no au­gura grandes ale­grías. No al menos para la ma­yoría de los sec­to­res, in­cluido el ase­gu­ra­dor.

El pesimismo ha ido in crescendo mes a mes desde el inicio del confinamiento en marzo, algo que reflejan claramente las previsiones de la mayoría de las instituciones. Por ejemplo, el Servicio de Estudios de Mapfre pronosticaba en su informe correspondiente al segundo trimestre del año que el PIB español podría sufrir un retroceso para el conjunto del año en una horquilla entre el -5,6% y el -10,7%. Tres meses después, en el estudio del tercer trimestre esa horquilla es ya de entre el -12,1% y el -13,1%. Porcentajes muy alejados del crecimiento del 2% logrado en 2019 (2,4% en 2018).

Y un detalle más, mientras que en el estudio del segundo trimestre se afirmaba, que “la economía podría recuperarse en 2021, con un crecimiento estimado en torno al 4,4%, aunque con mucha incertidumbre en cuanto a las estimaciones”. En la versión del tercer trimestre se evita poner una cifra a la recuperación y se limitan a avanzar que “la economía podría comenzar a recuperarse en 2021, aunque aún con mucha incertidumbre en cuanto a las previsiones que en este momento pueden hacerse”. Está claro que hoy por hoy no hay demasiada visibilidad sobre la ansiada recuperación.

El panorama que vaticinan las grandes cifras macroeconómicas del país se ha ensombrecido un poco más, lo mismo que las previsiones de crecimiento del negocio de las compañías aseguradoras. A finales de octubre conoceremos los datos del tercer trimestre, pero tal y como evoluciona la pandemia y la economía solo hay que echar un vistazo a lo que ya ha ocurrido en el primer semestre del año en la industria para hacerse una idea de cómo puede acabar el año.

ICEA, pesimista

Según los datos de Investigación Cooperativa de Entidades Aseguradoras (ICEA) recopilados por Unespa, a finales de junio los ingresos de las aseguradoras por la venta de seguros se situaron en 29.952 millones de euros, un 11,12% menos que un año atrás. La Asociación Empresarial del Seguro achaca este descenso, principalmente, “a la paralización económica generada por las medidas adoptadas para contener el COVID-19”.

Uno de los ramos que más ha sufrido esa paralización es la de Autos debido a que los ciudadanos han echado el freno a la compra de vehículos. Los ingresos por la venta de este tipo de pólizas se han reducido un 2,95%. Hace un año por estas fechas el avance era del 1,62%. También han cambiado de tendencia los denominados seguros Diversos o Resto No Vida, en los que se engloban las protecciones más ligadas a la actividad económica: su facturación cayó un 1,70% frente a un crecimiento del 2,22% en el mismo periodo del año anterior.

Pese a estos recortes en los ingresos, el ramo de No Vida salva los muebles, de momento, con un incremento del 0,42% (2,52% en el primer semestre de 2019). Este avance lo apuntalan el ramo de Multirriesgo, con un crecimiento del 2,86% (2,48% en 2019) y el de Salud, con un aumento de la facturación del 4,97% hasta junio (4,10%). No obstante, en este último caso desde Unespa advierten, como hicieran también en el trimestre anterior, que en este crecimiento inciden “tanto el hecho de que el volumen de asegurados creció un 3,6% a lo largo de 2019, como que los ingresos provenientes de los contratos bienales con las mutualidades de funcionarios se han computado al arrancar 2020”.

El panorama en el seguro de Vida es más sombrío. La facturación sufrió un recorte del 26,02% (-5,14 en junio de 2019). Aunque quizá el dato más inquietante en este caso es la desaceleración del avance del ahorro gestionado a través de estos seguros. Las provisiones técnicas alcanzaron los 193.589 millones de euros a cierre de junio, lo que supone un descenso del 0,14%, mientras que un año antes crecían casi a un ritmo del 3%.

La evolución del negocio comienza también a reflejarse en la cuenta de resultados. Según los datos de ICEA, el resultado de la cuenta no técnica se redujo un 1,7% en el primer semestre frente al crecimiento del 2% de hace un año. No obstante, el resultado de la cuenta técnica, que es el que proviene exclusivamente del ejercicio de la actividad aseguradora, sin tener en cuenta otra serie de ingresos y gastos que pueda tener la empresa ajenos a dicha actividad (como la gestión financiera o de inversiones) se incrementó un 5,5%. Eso sí, la desaceleración ya es patente: en junio de 2019 el ritmo de crecimiento era del 7,7%.

Este cuadro del sector asegurador en la primera mitad de este complicado e incierto 2020 se completa con las cifras que han puesto sobre la mesa las compañías durante los meses de verano. Entre ellas, VidaCaixa anunció un descenso de primas y aportaciones del 15,9%; la facturación de Pelayo cayó un 3,6%; los recursos captados fuera de balance y seguros de Unicaja sufrieron un recorte del 4,6% hasta junio; los ingresos del BBVA por su actividad de seguros en España se redujeron un 8,2%; el volumen de primas de Mapfre descendió un 12,3%...

Y un dato más, de otra índole, que también refleja el impacto de la pandemia en el sector. La inversión publicitaria de la industria se ha reducido un 26% en el primer semestre, según datos de ICEA, y han modificado la estrategia: crecen los mensajes relacionados con la imagen aseguradora y desciende la inversión publicitaria de productos.

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