El grupo pú­blico tiene en sus arcas 10.000 mi­llones de euros para re­partir bajo el con­trol de Bruselas

La Sepi pasa de hospital de empresas públicas a dispensadora de ayudas del Estado

Iberia, Vueling, Globalia, Duro Felguera y Abengoa su­plican di­nero fresco para evitar la quiebra

IAG, Iberia y BA.
IAG, Iberia y BA.

La Sepi se ha con­ver­tido en el con­tro­lador de todas las ayudas que el Estado con­ce­derá a las em­presas que estén en riesgo de quiebra por culpa del Covid-19. De ser un or­ga­nismo que había visto re­du­cido su papel de grupo de em­presas pú­blicas a prác­ti­ca­mente tes­ti­mo­nial, la pan­demia ha ele­vado su rango hasta el nivel de ser el ór­gano su­per­visor de todos los cré­ditos que el Gobierno au­to­rice.

Iberia, Vueling, Globalia, Duro Felguera o Abengoa son las primeras empresas que necesitarán echar mano del fondo de 10.000 millones de euros que se ha creado para tal fin y que pasarán por la ventanilla del órgano competente que acaba de constituirse. Dicha partida depende de la Administración General del Estado y será gestionada por el consejo gestor que se ha constituido.

Este fondo persigue ayudar a aquellas empresas que, por su carácter estratégico o por su dimensión en cuanto a empleo se refiere, Bruselas permite que se les ayude, debido a la gran crisis que arrastran como consecuencia del hundimiento de las economías mundiales.

No se trata de ayudas a fondo perdido sino de préstamos en condiciones extraordinariamente favorables para evitar que vayan a la quiebra. Este tipo de ayudas van destinadas a todas las empresas del entorno de la Unión Europea. Hasta ahora, esta clase de subvenciones estaban prohibidas por la Comisión y, de hecho, más de un Estado europeo ha sido sancionado por ocultar ayudas públicas encubiertas a empresas.

Estrecha vigilancia y control

El caso de Alitalia, es uno de los que la Comisión Europea abrió en su momento una investigación porque, supuestamente, el Estado italiano estaba prestando dinero público a la compañía aérea ente el riesgo de desaparecer o ser engullida por otra de las grandes.

Las ayudas que se habiliten a través del organismo de la Sepi tendrán el carácter de “temporal” y de último recurso, una vez verificada a modo de auditoría la imposibilidad de la empresa de mantener su actividad. El Estado publicará en un plazo no superior a tres meses la ayuda pública concedida y la empresa beneficiaria del dinero concedido.

Por su parte, la compañía estará obligada también a hacer público el uso que dará al préstamo otorgado. Estas empresas no podrán repartir dividendos ni abonar primas ni retribuciones variables a sus consejeros. En este mismo sentido, sus directivos no podrán realizar una expansión comercial de sus negocios que represente grandes riesgos para su futuro. Es decir, tendrán una estrecha vigilancia por parte no solo del Estado sino de las autoridades de Bruselas.

El sector aéreo de los más afectados

Este fondo se ajusta a la normativa de ayudas de Estado de la UE y se enmarca en el plan aprobado por todos los países miembros para permitir que sobrevivan los sectores más afectados por la crisis. En el caso concreto del sector aéreo, es de los que más necesitan este tipo de subvenciones, pues su volumen de negocio se ha visto totalmente golpeado por la enorme crisis del turismo.

La compañía que gestiona los aeropuertos españoles, Aena, calcula que las cifras del tráfico aéreo que se registraron en 2019 no se recuperarán como muy pronto hasta 2023. Otras estimaciones prevén que se alargue hasta el periodo 2024-2027.

El grupo aéreo IAG que aglutina a empresas como Iberia, Vueling, British Airways y Air Lingus se acogerá casi con seguridad a este sistema, aunque hasta ahora ha echado mano de los créditos que autoriza el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Iberia y Vueling han logrado ya préstamos por un total de 1.010 millones de euros, de los cuales 750 millones se han destinado a la primera y unos 260 millones a la segunda. Otras empresas aéreas españolas como Air Europa ha recibido 140 millones de ICO; Air Nostrum 130 millones y Volotea otros 100 millones.

**Lufthansa, Air France-KLM, Alitalia y TAP **

El holding IAG no va a tener otro remedio que acudir a este sistema de concesiones, igual que han hecho otras grandes aerolíneas como Lufthansa, Air France-KLM, Alitalia y la portuguesa TAP. La empresa germana, por ejemplo, ha recibido 9.000 millones de euros. Por su parte, el Gobierno italiano ha anunciado que ayudará a la compañía de bandera con 3.000 millones de euros para salvarla de la quiebra y el Ejecutivo portugués inyectará unos 1.400 millones de euros.

El grupo británico considera que está en desigualdad respecto a sus competidores europeos, por lo que se basará en que Iberia y Vueling son empresas españolas para tener el mismo trato, pese a ser un holding del Reino Unido. IAG ha presentado unos resultados semestrales catastróficos. En el primer semestre, ha registrado pérdidas después de impuestos de 3.806 millones de euros frente a los 806 millones de beneficios en igual periodo de 2019.

El estado de alarma de los países europeos y la imposibilidad de viajar a otros países redujo sus ingresos semestrales en un 55,7%, hasta los 5.288 millones, frente a los 12.026 millones de 2019. Respecto a Iberia, presentó pérdidas de 359 millones, frente a unos beneficios de 109 millones. Vueling perdió también 268 millones y el año pasado había contabilizado unos beneficios de cinco millones.

La deuda del grupo se disparado hasta los 10.463 millones, con un aumento de un 38%. Para hacer frente a las necesidades financieras, IAG ha anunciado que estudia realizar una ampliación de capital de unos 2.750 millones de euros, que deberá aprobarse en junta el próximo mes de septiembre.

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