ANÁLISIS

Los desequilibrios de la economía de EEUU se han multiplicado con el Covid

La deuda pú­blica es­ta­dou­ni­dense ya re­pre­senta el 136% del PIB nor­te­ame­ri­cano

Economía en EEUU
Economía en EEUU

Los datos ma­cro­eco­nó­micos más re­cientes sobre la evo­lu­ción del PIB en el se­gundo tri­mestre de 2020 en Estados Unidos marcan enormes di­fe­ren­cias entre los pre­sen­tados por la OCDE y el Bureau of Economic Analysis del Congreso es­ta­dou­ni­dense. La OCDE re­gistra una caída en el PIB de los EEUU del 9,5% en tanto que el Bureau la sitúa en tér­minos anua­li­zados y deses­ta­cio­na­li­zados en un 32,9%, des­pués de un re­tro­ceso del 5% en el primer tri­mes­tre.

Diferencias macroeconómicas y los desequilibrios de la economía estadounidense El desplome del PIB refleja una caída de la demanda de consumo del 34,6%, motivada en gran medida por una contracción en la actividad del sector servicios del 43,5%.

Los malos presagios derivados de la extensión de la pandemia obtuvieron una respuesta del Congreso, a través de cuatro paquetes fiscales, que deberían estimular la demanda interna y evitar el cierre de muchas empresas.

La reforma tributaria de diciembre de 2017, capitaneada por Trump, apostaba porque una reducción en el impuesto de sociedades y en la renta de las personas físicas estimularía la inversión. No ha ocurrido así, sino, como es sabido, lo que se produjo fue una reducción de capital en las grandes sociedades mediante la redistribución de acciones a los propietarios. El escenario del coronavirus reclamaba mucha más asistencia por parte del Estado.

El 4 de marzo de 2020 se aprobó la Coronavirus Appropiation. Un paquete de 8.300 millones de dólares para remediar la crisis sanitaria. El 18 de marzo la Families Reponse atendía a las familias por bajas de enfermedad, realización de pruebas gratuitas y un apoyo adicional en las ayudas alimentarias.

Todo ello supuso una inyección de dinero público del orden de 54.120 millones de dólares junto a una reducción de impuestos de 80.367 millones. El gran aldabonazo vendría dado el 25 de marzo con la aprobación de la Coronavirus Aid Relief and Economy Security Act (CARES) que movilizó 2,2 billones (trillions americanos) de dólares.

Finalmente, el 24 de abril se aprobó un programa por valor de 380 millones de dólares, destinado a facilitar préstamos a las PYMES para garantizar su supervivencia. Todas estas iniciativas iban a tener su reflejo en las cuentas públicas. Ya en 2019 el déficit presupuestario se cifró en 984.000 millones de dólares, un 4,6% del PIB, el déficit más alto de los últimos 7 años.

Para el período octubre-junio la Oficina Presupuestaria del Congreso calcula un retroceso interanual de los ingresos del 13,3% en tanto que el gasto público avanzó un 49%. Conclusión contable: un déficit federal de 2,7 billones de dólares y una previsión para todo el ejercicio fiscal de 3,7 billones de dólares equivalente al 18% del PIB.

El desfase entre ingresos y gastos obliga a acudir a la deuda pública. Al finalizar el segundo trimestre de 2020 representa el 136% del PIB americano.

¿Quién sostiene el déficit? El ancho mundo con China a la cabeza, mientras el dólar pasa de un cambio frente al euro de 1,126 en el mes de junio a 1,182 a finales de agosto.

Un recordatorio final sobre los desequilibrios españoles. En el segundo trimestre de 2020 la OCDE y el INE estimaban una caída del 19%. El déficit público previsto para el ejercicio se sitúa en el 11,9%. No salimos tan mal parados en la comparación macroeconómica con el gran gigante norteamericano.

Artículos relacionados