ANÁLISIS

Una escapada a Portugal en tiempos del Covid19

El socio es­pañol de la UE es más im­por­tante co­mer­cial­mente que China

De la sierra de Guadarrama a los Tras Os Montes por­tu­gue­ses. Una in­vi­ta­ción opor­tuna para cam­biar de con­fi­na­miento y con­trastar aquél con­sejo de Eugenio D´Ors a unos vi­si­tantes es­ta­dou­ni­denses Aconsejaba D. Eugenio a aque­llos via­jeros in­tere­sados en re­co­rrer la pe­nín­sula ibé­rica en sólo 5 días, que en lugar de venir a España se li­mi­tasen a Portugal, un país tanto o más ibé­rico que el nues­tro.

Viaje en coche por las autovías españolas hasta llegar al kilómetro 159 de la autovía de las Rías Bajas. Una señal de desviación consistente en una P rodeada de un círculo. Una señal indescifrable. ¿Se trataba de un parking? Pues no señor, era el indicativo para ir a Portugal. Otra autovía sin anuncio alguno de un final portugués empalma con la autopista lusitana.

Ni aduanas ni baluartes fronterizos que controlen el virus o el tránsito de mercancías. La Unión Europea ha unido lo que la geografía reclamaba. Así resulta que el país vecino de España, con sus 10,3 millones de habitantes, compró en el primer semestre del año mercancías por un valor de 9.196 millones de euros, el triple de los 3.366 millones de euros que vendimos a China con sus 1.400 millones de habitantes.

Los chinos están más lejos, pero son muchísimos más y la distancia no les impide vendernos mercancías por un valor, en este primer semestre, de 13.797 millones de euros, tres veces más de lo que venden los vecinos ibéricos.

Fin de trayecto. Una casa de indiano de los años 20 construida por un pastor de ovejas que hizo fortuna en las américas, en este caso Brasil. La bella propiedad modernista adorna una aldea de casas y calles de granito gris extraído en Pedras Salgadas, con su cantera gigantesca y su balneario de aguas medicinales reconvertido ecológicamente a los nuevos tiempos.

Seguimos hacia el sur hasta la raya del Duero, montes y colinas cultivadas sin dejar un trozo baldío. Viñedos en bancales origen del vino de Oporto y más abajo el rio. La vía acuática que facilitaba el transporte de los toneles hasta el puerto atlántico de Oporto. Hoy no hay toneles ni transporte acuático, las botellas envasadas en origen, blancos, tintos y generosos, son trasladadas en camiones hasta el océano.

Una visita a Chaves, bella ciudad a orillas del Támega. La modernidad aparece por los cuatro costados a hombros de una imponente fortaleza desde la que se divisa el río y un auténtico puente romano con su milenario impecablemente conservado. Pocas mascarillas en las calles pero sí en lugares cerrados. Un poco más allá otro balneario, un edificio modernista y un parque de arboleda exuberante y un bellísimo lago.

De vuelta hacia el Guadarrama. La autopista portuguesa marca una y otra vez el destino a España. ¡Qué diferencia de modales! Una última parada, el pueblo orensano de Allariz. Casas y calles empedradas con su río, su playa fluvial y su puente, esta vez sólo románico. Mas mascarillas que en Portugal y una gran curiosidad mercantil: un original y atractivo outlet de la alta costura española con sus principales firmas. La Galicia moderna y cosmopolita .

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