El caso BBVA-Villarejo está tan abierto como en el mo­mento de aprobar la su­ce­sión

Carlos Torres (BBVA) sigue masacrado por la sombra de FG y su propia impotencia

La ca­pi­ta­li­za­ción del banco se ha des­mo­ro­nado en 20.000 mi­llones de euros

Carlos Torres, BBVA.
Carlos Torres Vila, pte. de BBVA .

A tan sólo un mes de que se cum­plan dos años de la su­ce­sión en el BBVA, la pre­si­dencia de Carlos Torres, efec­tiva desde fi­nales de 2018, ha te­nido más de agria que de dulce por el le­gado de su men­tor, Francisco González (FG). Si el de Chantada ade­lantó su sa­lida de la pre­si­dencia del banco por sus en­cargos al co­mi­sario Villarejo, el caso de los su­puestos es­pio­najes aún está más que abierto. El ne­gocio tam­poco brilla y menos una ca­pi­ta­li­za­ción in­fe­rior en casi 20.000 mi­llones de euros en todo este tiempo.

26 de septiembre de 2018. Esta fue la fecha en la que el consejo de administración del BBVA aprobaba la sucesión de un siempre joven y digital Francisco González (FG) que tiraba la toalla como presidente ejecutivo del grupo bancario. El sucesor fue el entonces consejero delegado, Carlos Torres. Sin mayores sorpresas, ya que la situación invitaba poco a más sobresaltos.

Las distintas informaciones sobre el caso FG-Villarejo, por aquel entonces con menos indicios que en la actualidad sobre toda la trama de espionaje encargada al comisario cuando aún estaba en activo, abortó la pretensión de un Francisco González dispuesto a mantenerse en la presidencia del BBVA hasta los 75 años de edad (los cumplió en octubre de 2019).

La designación de Carlos Torres no supuso el cambio automático al frente del grupo bancario español, ya que no fue hasta finales de diciembre de 2018 cuando se produjo el cambio efectivo en la presidencia ejecutiva, aunque más limitada con la designación del nuevo consejero delegado, el turco Onur Genç.

Francisco González se mantuvo, pese al paso dado a un lado, como presidente de honor del banco y con todas las prebendas por dicho cargo y por el que mantuvo durante casi dos décadas como presidente ejecutivo. Eso sí, en vísperas de la junta de accionistas de marzo 2019, FG tuvo que renunciar a todos los honores "de manera temporal".

La gravedad de los hechos que se conocían por el caso FG-Villarejo podrían haber crispado aún más los ánimos de los accionistas en aquel momento. Pese a todo, Torres salió como pudo de las críticas de algunos accionistas mientras que la vía judicial de todo el caso discurría en la Audiencia Nacional.

En todo momento, tanto el presidente del BBVA como el consejero delegado, Onur Genç, han reiterado su colaboración con la Justicia y han descartado tanto la implicación del propio banco, a pesar de su imputación como persona jurídica, como cualquier impacto en su negocio y reputación.

En mínimos

Las argumentaciones de los dos principales ejecutivos del BBVA contrastan con la evolución de su negocio, tanto en España (que tan sólo representa a cierre de junio un 8% del beneficio atribuido) como en aquellos países que suman casi el 70% de los resultados del grupo, caso de México y Turquía.

Torres y Genç podrán mantener que los analistas apenas preguntan sobre el caso FG-Villarejo. Sin embargo, la mayoría de los expertos sí han acribillado a preguntas durante las últimas presentaciones de resultados sobre la situación tanto en México como en Turquía, sobre todo ante las peores perspectivas macroeconómicas por el Covid-19.

La presidencia de Carlos Torres ya se presagiaba muy compleja, incluso antes del estallido de la pandemia. Desde que fue designado como presidente del BBVA, la capitalización del grupo ha menguado cerca de 20.000 millones de euros, hasta situarse en unos mínimos inferiores a los 17.000 millones y una pérdida del 50% del valor de su acción.

Para ser justos con el actual presidente del BBVA, es necesario recordar que en tan sólo un año, desde el cierre del tercer trimestre de 2017 hasta el mismo periodo de 2018 bajo la presidencia de Francisco González, el valor del banco en Bolsa pasó a ser de más de 50.000 millones de euros a poco más de 36.600 millones.

Tras el paréntesis de agosto, es de esperar que el juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, retomará las declaraciones de los imputados o investigados por el caso BBVA-Villarejo, siempre y cuando las distintas causas mediáticas que también instruye le dejen tiempo para ello.

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