BOLSA

Duro Felguera, último clavo

El pa­no­rama al que se en­frenta Duro Felguera a corto plazo es uno de los más de­li­cados en sus 43 años de co­ti­zada en Bolsa. Los pro­blemas fi­nan­cie­ros, agra­vados por la crisis del co­ro­na­vi­rus, han obli­gado al grupo in­dus­trial a so­li­citar ayuda al fondo de res­cate del Gobierno para em­presas es­tra­té­gi­cas.

Algo que ya venía descontando el mercado en las últimas semanas ante el grave deterioro de la compañía, que sigue sin encontrar un socio inversor para salir adelante.

Este fondo de rescate fue aprobado por el Gobierno a principios de julio y será gestionado por la Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI). El objetivo es ayudar a aquellas sociedades en dificultades de carácter temporal derivadas de la situación generada por el coronavirus.

Para ello, las empresas deben ser consideradas estratégicas ya sea por su impacto social y económico, por su relevancia para la seguridad, la salud de las personas, las comunicaciones o por su contribución al buen funcionamiento de los mercados.

Duro Felguera cumple de sobra estos criterios salvo que, en su caso, las dificultades no son temporales ni causadas por la Covid 19. Sus problemas vienen de lejos con un peligroso deterioro de la actividad en los últimos años que ha puesto en severo riesgo su supervivencia.

Si finalmente recibe el soporte gubernamental como una empresa histórica y de referencia en la región de Asturias, el objetivo de la compañía será destinar las ayudas a afianzar las actividades "tradicionales" de la empresa y buscará reformular las actividades internacionales hasta la fecha. Al tiempo impulsará nuevas líneas de negocio en las que encuentra potencial, como la digitalización y la economía verde, actividades que se ajustarían más al propósito de este plan de rescate.

El consejo de administración del grupo industrial asegura que esta solicitud se produce con el convencimiento de que no solo no contradice, sino que puede ayudar a la necesaria incorporación de todo el capital privado dispuesto a comprometerse con el proyecto industrial a largo plazo de la compañía.

Aunque muchos analistas siguen desconfiando de la llegada de un socio inversor que tome las riendas, algo que el grupo lleva buscando hace más de un año, confían o quieren confiar en la capacidad de salir adelante de este histórico del mercado.

Sus acciones han recogido la noticia con un suave rebote, lo suficiente para poner freno a la sangría vendedora de las últimas semanas. En el mes de agosto acumula una caída del 15% que ha rebajado su mejora anual a poco más del 10% con lo que no acaba de salir de la zona de mínimos absolutos.

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