Bancos es­paño­les, in­ver­sores ex­tran­jeros y el Banco de España han fi­nan­ciado este cre­ci­miento

Sánchez consigue disparar la deuda española en 70.000 millones más en cinco meses

La pan­demia ha des­bo­cado las ne­ce­si­dades del Estado para fi­nan­ciar el plan de pro­tec­ción contra la crisis

Deuda pública
Deuda pública

Las he­ridas de la pan­demia no han tar­dado en des­ga­rrar tam­bién las cuentas del Estado. La im­por­tante caída de in­gresos para las arcas pú­blicas de una eco­nomía pa­ra­li­zada, junto al coste que ha su­puesto el com­bate frente a la pan­de­mia, han dis­pa­rado la deuda es­pañola. En los cinco pri­meros meses del año, el Estado ha in­cre­men­tado el saldo de bonos y obli­ga­ciones en nada menos que 68.372 mi­llones de eu­ros. El en­deu­da­miento a medio y largo plazo de nuestro país se ha si­tuado en la cota de los 1,051 bi­llones de eu­ros.

Los efectos de la lucha contra el patógeno no se han hecho esperar sobre las vías de escape de las finanzas públicas españolas. El Estado llevó a cabo un esfuerzo impresionante de endeudamiento en el mes de marzo, cuando el avance del coronavirus hizo temblar los cimientos de la Sanidad pública española. En el medio mes en que los ciudadanos se vieron obligados al encierro total en sus domicilios, el Tesoro público se vio obligado a incrementar la deuda pública en la nada despreciable cifra de 25.318 millones de euros. Un esfuerzo que superaría con creces los 300.000 millones en términos anualizados, algo inédito en la historia de la financiación del déficit público.

El mes de abril continuó por los mismos derroteros, con un incremento de la deuda cifrado en 9,791 millones de euros. Muy similar al de febrero, con 10.922 millones de euros. Aunque en ese mes, la pandemia aún no había asolado nuestro país. En mayo, el endeudamiento del Estado ha crecido nada menos que 22.341 millones de euros.

Las autoridades europeas han anunciado ya que el esfuerzo de los países en la lucha contra el coronavirus no se tendrá en cuenta a la hora de analizar las variables económicas básicas de los estados en este año 2020. El problema es que el próximo ejercicio, España sí que deberá volver a examinarse de estas asignaturas.

Guerra de desgaste

El plan de defensa de la economía española elaborado por el Gobierno de Pedro Sánchez contemplaba un gasto de 117.000 millones de euros por parte del Estado, sobre un total de 200.000 millones, junto a la iniciativa privada. El acuerdo para el Fondo de Rescate europeo contempla que España recibiera 72.700 millones de euros como subvenciones. Esto supondrá que el esfuerzo hasta el momento (a falta de lo que suceda con la tan temida segunda ola) se reduciría a unos 45.000 millones de euros sobre lo estipulado en el plan de defensa. A este apoyo habría que añadir que nuestro país también accedería a créditos por importe de 67.300 millones.

Europa ha funcionado a modo de cortafuegos para los países más afectados, con unos fondos que irán destinados, sin dudarlo, a blindar la economía y el sistema sanitario de casos importados. Y no a los devaneos de los políticos de turno, como alguno se ha atrevido a afirmar.

La magnitud de la pandemia en sus primeras semanas obligó al Estado a revisar los objetivos de captación de fondos en los mercados para este ejercicio en más de 100.000 millones de euros adicionales. En 2020 había previsto emitir títulos por un total de 297.000 millones de euros, una cifra equivalente a más de 800 millones de euros diarios.

Tal como se encuentra la situación en estos momentos, el departamento financiero del Estado sólo tendría que incrementar su deuda neta (importes captados en emisiones menos los de vencimientos de títulos) en unos 45.000 millones de euros.

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