El sector es el res­pon­sable del 5,4% del Producto Interior Bruto de Euskadi

La construcción se convierte en el eje de la recuperación de la economía vasca

Desde Eraikune se confía en con­ver­tirse en el motor de ge­ne­ra­ción de em­pleo

Construccion
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Aventurarse sobre la re­cu­pe­ra­ción eco­nó­mica y de crea­ción de em­pleo puede ser inútil ante una pan­demia sa­ni­taria por el co­ro­na­virus que pa­rece estar cerca de una se­gunda oleada. Brotes por todo el te­rri­to­rio­nes­pañol que hacen pre­sa­giar, a nivel eco­nó­mico, un otoño y un in­vierno mucho más duros de lo va­ti­ci­nado en marzo, cuando se de­cretó el es­tado de alarma. Sin em­bargo, desde el Clúster de la Construcción en el País Vasco, Eraikune, se mues­tran (con cau­tela) algo es­pe­ran­za­dos. Sobre todo sobre lo que puede ocu­rrir en el te­rri­torio fo­ral.

Consideran que el sector se convertirá en el motor, para los próximos 3 años, de la economía vasca, al tiempo que logrará generar empleo entre la población activa.

Y para ello, una de sus apuestas se centra en valores como la sostenibilidad como base de ese desarrollo social y financiero por medio de la aparición de nuevos materiales, un diseño más responsable o una gestión de los residuos más eficiente medioambientalmente.

Eso sí, esta asociación (que aglutina a casi un centenar de socios, 10.000 trabajadores y una facturación de cerca de 2.500 millones de euros) no es ajena a la realidad que toca vivir. Es cierto, apuntan, que hay una incertidumbre globalizada de cuándo se podrá retomar de forma permanente toda la actividad constructiva; ya que se observan ciertos retrasos en la ejecución y adjudicación de contratos para poner en marcha obra pública.

Acuerdos que, en palabras de los responsables del sector, dependerán en gran medida del mayor margen de endeudamiento de las instituciones públicas de la CAV para mantener dichas inversiones. Y es ahí a lo que se ‘agarran’. También, como recuerdan desde Eraikune, a los fondos europeos para hacer de este sector uno más competitivo en el incierto mercado del futuro.

En lo que no se muestran tan optimistas es en cuanto a la demanda privada en el ámbito de la construcción, tanto de obra nueva como de rehabilitación de edificios. Una situación que, tras unos meses duros, todavía no ha despegado del todo. Perspectivas que, pese a todo, no echan del todo por tierra la confianza del sector para liderar el repunte económico vasco. Una mirada al pasado en el sector de la construcción en el País Vasco

Durante el año 2019, antes de que se desatara la “tormenta perfecta” con la crisis del coronavirus, la industria de la construcción en suelo vasco experimentó un crecimiento superior al 12% gracias sobre todo a la nueva edificación, seguida por la reforma de viviendas y el repunte experimentado en lo que se refería a obra civil.

Una tendencia al alza que, según fuentes del Instituto Vasco de Estadística (Eustat) se iba manteniendo durante el primer trimestre del presente 2020 con una subida nominal interanual de la actividad constructiva cercana a un 2%. Una actividad a la que, en palabras del propio Clúster de la Construcción, se siguen dedicando (en mayor o meno volumen) las empresas del sector. Y es que no se ha observado una incidencia tan drástica (en forma de cierres) como en otras compañías industriales.

Hablamos sobre todo de constructoras que, en algunos casos, partían de una situación previa de mayor crecimiento y que están capeando el temporal sin tener que desaparecer. Incluso a día de hoy siguen viendo cómo se venden los pisos que se construyen. Algo a lo que ayuda la contención del precio de los mismos.

Es por eso que, ante la actual, y futura demanda, desde Eraikune lanzan la anterior afirmación de optimismo en relación también a la generación de empleo. Este sentido, defienden, hace falta mano de obra (sobre todo con formación especializada) para afrontar los complicados años que vienen.

Y es ahí donde el sector confía en que serán capaces de generar empleo proveniente de otros sectores de actividad dispares. Una base sólida que serviría para materializar la idea que persiguen de convertirse en el motor de la futura economía vasca.

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