Los bancos ne­ce­sitan ase­gurar a toda costa in­gresos es­ta­bles en un con­texto di­fícil

La caída del euribor obliga a la banca a reforzar su apuesta comercial por el tipo fijo

Las ofi­cinas se es­fuerzan al má­ximo para de­fender el pro­ducto hi­po­te­cario de moda

Bancos españoles
Bancos españoles

El eu­ribor va a poner en un aprieto a la banca es­pañola a la voz de ya. El des­plome de la prin­cipal re­fe­rencia para fijar el precio de las hi­po­tecas hasta el -0,350 en el primer tercio de agosto tiene como prin­cipal efecto di­recto el au­mento del atrac­tivo de los prés­tamos a tipo va­ria­ble. En el caso de los di­fe­ren­ciales más bajos del mer­cado sobre el Euribor, se puede ha­blar de au­tén­ticas gan­gas. Una no­ticia que choca con la es­tra­tegia de la gran ma­yoría del sector fi­nan­ciero.

El euribor ha vuelto a los niveles postCovid-19 a velocidad de vértigo. Hubo un momento, en el mes de mayo, en el que incluso algunos apostaron por la vuelta del indicador hasta el nivel de cero a la vista de la velocidad que cogía la subida. Para la banca española el escenario era tan inesperado como perfecto: con el euribor subiendo se podía vender a los potenciales clientes la necesidad de firmar hipoteca a tipo fijo para evitar riesgos.

El problema es el que espejismo ha durado un suspiro. Exactamente lo que tardó el Banco Central Europeo (BCE) en poner toda la carne en el asador para defender a la banca europea. En ese momento se evaporaron las dudas sobre la solvencia del sector a corto plazo que son las que habían tirado al alza del Euribor. Como los bancos no se fiaban de sus competidores, se prestaban a tipos más altos. De ahí el rebote sorprendente del Euribor.

Sorprendente porque no se justificaba en absoluto por la situación económica de una zona euro cuyo PIB se ha desplomado un 12,1% sin precedentes en el segundo trimestre. Una cifra que por sí sola es capaz de proyectar que los tipos de interés seguirán en el 0% en la zona euro durante largos meses todavía. En teoría, el terreno no puede parecer mejor abonado para contratar una hipoteca variable a los tipos más bajos de la historia.

El problema es que la apuesta comercial de la banca es otra. Con los datos de mayo en la mano, 52 de cada 100 hipotecas que se firman son a tipo fijo. Un extraordinario éxito de los bancos, porque hace sólo 10 años casi el 98% de los préstamos contratados eran a tipo variable. Para la banca, el tipo fijo significa seguridad, ingresos estables y, en definitiva, todo un blindaje ante la era de tipos de interés bajos más potente y continuada de la historia.

Ahora, con el Euribor a un paso de los mínimos históricos del verano de 2019, fuentes financieras esperan un aumento del interés por las hipotecas variables, un fenómeno frente al que van a reforzar su apuesta comercial por el tipo fijo. La orden en las oficinas es primar la venta de esta última modalidad, con el argumento del riesgo de una subida del Euribor (escasísimo a corto y medio plazo a la vista de la situación económica global) y de las bondades de conocer en todo momento lo que se pagará a futuro.

De hecho, en algunas entidades creen que aún hay margen para reducir el precio de las hipotecas a tipo fijo. "Poco, pero lo hay. Lo importante ahora es consolidar la cuota de nuevas hipotecas a tipo fijo por encima del 50%, y no habrá más remedio que mejorar las condiciones. Hay que tener en cuenta que en lo que va de año han bajado mucho más los precios de las hipotecas variables que los de las fijas. Por lo tanto, tenemos cierto margen de actuación", señalan en una entidad mediana.

Por lo tanto, la banca pondrá todo de su parte en lo que queda de año para seguir creciendo en hipotecas a tipo fijo. Roto el espejismo de la subida del Euribor en abril y mayo que le permitió elevar sus ingresos hipotecarios (todo un respiro en plena crisis, por efímero que sea) toca volver a pelear en un entorno muy exigente y competitivo, al que se añade una fuerte caída de la actividad productos de la pandemia.

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