Incorpora a la Península nuevos ac­tores in­ter­na­cio­nales como el Estado chino

La eléctrica portuguesa EDP apuesta por la rotación y compra de activos en España

Sus líos con la Justicia en Lisboa no im­piden su es­tra­tegia de com­petir con todos sus re­cursos

EDP renovables
EDP renovables

Con el ritmo ac­tual de com­pras y ven­tas, la eléc­trica por­tu­guesa EDP se pa­rece cada vez más a un tio­vivo, para gran sa­tis­fac­ción de sus ac­cio­nis­tas. La mejor prue­bafue la reac­ción del mer­cado a la am­plia­ción de ca­pital de 1.000 mi­llones de euros rea­li­zada para fi­nan­ciar la compra de la es­pañola Viesgo. Pese al clima de in­cer­ti­dumbre pro­vo­cado por la pan­demia del co­ro­na­vi­rus, la de­manda su­peró en un 256% a la oferta de nuevas ac­cio­nes, de las que apenas un 15% se ne­goció en el mer­cado, ya que el 85% se re­servó para los ac­tuales ac­cio­nis­tas, entre ellos el Estado chino.

Lo más llamativo fue la reacción de los accionistas de referencia, que no quisieron saber nada, ya no solo de la mala situación económica ni de eventuales futuros riesgos financieros, sino también de un hecho preocupante: en las vísperas de la ampliación de capital António Mexia y José Manso Nieto, su presidente y CEO, tuvieron que abandonar sus puestos de máxima responsabilidad, al frente respectivamente de EDP y de EDPR, después de que el juez Carlos Alexandre los acusara de varios delitos de corrupción, blanqueo de capitales y falsificación documental.

Su principal accionista, la empresa estatal China Three Gorges (CTG), desembolsó sin rechistar más de 220 millones de euros para mantener su 21,47%, frente al 7,19% del segundo mayor accionista, Oppidum Capital (grupo Masaveu/Liberbank), que también mantuvo su posición invirtiendo 74 millones. Los demás accionistas tomaron el mismo camino -la española Iberdrola hace tiempo que vendió su 6,66%-, aunque solo fuera porque nadie tendrá que rascarse los bolsillos. Los dividendos, que ya eran importantes y que lo serán aún mas con las aportaciones de Viesgo, cubrirán rápidamente la inversión realizada ahora.

Cubiertos por dividendos

El pasado mes de mayo, de hecho, se realizó el último abono, por un total de 700 millones de euros, que cubrió el 68% de la ampliación de capital. CTG, por ejemplo, ingresó casi 150 millones, con lo que solo tuvo que poner otros 70 millones para mantener su participación. Desde su llegada a EDP, donde alcanzó a tener el 28% del capital, CTG ingresó en dividendos 1.340 millones, y, además, a principio de año vendió un 1,8% de la eléctrica por 293 millones. En octubre de 2019, otra estatal china, CNIC, rebajó su participación en EDP, del 4,98% al 1,99%.

Chinos por doquier en Portugal

Cabe recordar que en mayo de 2018 el capital chino llegó a alimentar la ambición de hacerse con el control total de EDP, a través una OPA, que no llegó a ninguna parte, pese a que no hubiera encontrado grandes obstáculos en la administración lusa, que además de la energía también facilitó la entrada del capital chino en otros sectores clave, como la banca. Lo que frenó en seco la OPA fue la reacción negativa de Bruselas (la presión española tuvo mucho que ver en ello) y más aún la hostilidad del Gobierno de Washington, teniendo en cuenta los intereses y actividades empresariales de EDP en USA.

Lo cierto es que EDP tiene bien merecido el apoyo masivo de sus accionistas, que apuestan a fundo en la estrategia diseñada por Antonio Mexia para los próximos años, que con sendas operaciones de venta de centrales térmicas y de embalses, rotación de los activos renovables, aceleración de creación de valor… la eléctrica sigue rebajando su exposición a las actividades de comercialización de electricidad y de producción térmica, calculando que en un plazo de dos años el conjunto de su actividad generadora y comercializadora ya será un 90% de origen "verde".

Madrid, ni pío

Los analistas contemplan sorprendidos como EDP pudo negociar la compra de Viesgo sin que transcendiera ninguna información hasta el mismo día del anuncio oficial. Es casi como un milagro en esto tipo de operaciones, teniendo en cuenta que para finales de marzo, EDP ya tenía prácticamente cerrada las negociaciones con Macquarie. Además, el “Proyecto Miró” (el nombre de la operación de 2.700 millones, deuda incluida) movilizó a centenares de gestores, abogados, consultores… y generó suculentas comisiones.

Antes de anuncio de la ampliación de capital (la primera realizada por EDP desde 2004, cuando se hizo con el control total de Hidrocantábrico), la eléctrica ya había preparado el terreno, sin que nadie sospechara sobre lo que estaba en el aire. En diciembre de 2019 vendió al consorcio galo Engie (40%), Crédit Agricole (35%) y Natixis (25%) seis centrales hidráulicas situadas en la orilla lusa del Duero, por 2.200 millones de euros, y hace tres meses cedió a Total, por 515 millones, sus dos ciclos combinados en Castejón y una cartera de 2,1 millones de clientes.

Su Última operación sigue la misma lógica: hace pocos días, EDP ingresó otros 426 millones en España, por la venta de la totalidad de sus participaciones en siete parques eólicos, adquiridos por un grupo luso, Finerge, pero que tiene como principal accionista el fondo australiano First State. O sea, con las operaciones indicadas, EDP lleva ya realizados casi el 40% de los 4.000 millones de ventas previstas en el ámbito del plan estratégico anunciado por Mexia el pasado mes de marzo, cuyo un plazo de ejecución empezó en 2019 y deberá culminar en 2022.

Nuevos actores

Llama la atención que EDP lleva tiempo empeñada en incorporar nuevos actores energéticos al mercado Ibérico, como CTG, Engie, Total… Como si quisiera pasar de vez la esponja sobre aquella época (décadas de 1990 y 2000), antes de la privatización por etapas realizada entre 1997 y 2005, cuando la prioridades de los gobiernos de turno en el sector eléctrico estaba orientada hacia el cruce de participaciones entre EDP e Iberdrola (fracasó ante la tentativa de fusión entre Endesa e Iberdrola), y al desarrollo de operaciones conjuntas con Endesa.

Lo que se lleva ahora, entre las eléctricas peninsulares, es una dura competencia. Es desde Madrid, donde tiene su sed, que su filial de renovables, EDPR, perpetra sus operaciones en España y en el mundo, mientras que la matriz, EDP, lleva tiempo ignorando su mercado nacional, donde, aunque siga dominando, aunque perdiendo terreno frente a Iberdrola y Endesa en mercados clave como los grandes consumidores. Y no fue ciertamente por falta de medios que Iberdrola no pudo hacerse con los embalses del Duero que EDP prefirió vender a Engie.

Lo cierto es que pese a todos los avatares recientes y actuales - pandemia del coronavirus, caída en picado de la actividad económica en todos los mercados donde opera, trauma al mas alto nivel provocado por la operación judicial dirigida contra Antonio Mexia y Manso Nieto que tuvieron que dejar sus puestos–, EDP puso la directa para desarrollar el plan estratégico 2019/2022, hacer felices a sus accionistas (la adquisición de Viesgo traerá mayores dividendos) y representa 50% de la capitalización del PSI20 - el índice de referencia de la Bolsa de Lisboa.

Artículos relacionados