BOLSA

Nyesa, incendio interior y sin alarma

El ac­tual equipo gestor de Nyesa tiene muy ca­breados y hasta fu­ri­bundos a todos sus ac­cio­nis­tas, grandes y pe­queños, lo cual está ha­ciendo aflorar con­ti­nuos trapos su­cios que en si­tua­ciones nor­males de­be­rían la­varse en la co­cina de la com­pañía. Un en­fado ma­yúsculo pro­vo­cado por la pé­sima ges­tión rea­li­zada en los úl­timos años, según de­nun­cian.

El grupo inmobiliario español ha perdido cien veces su valor bolsa en apenas dos años y medio de cotización. La acción ha pasado de cotizar a 0,34 euros de máximo tras su regreso a bolsa en enero de 2018, una vez superado el concurso de acreedores, a moverse a uno de los precios más bajos del mercado español a poco más de 0,003 euros.

Un balance realmente desastroso sin parangón en el resto del mercado. Todo ello con la dirección de Liberto Ángel Campillo, un Consejero Delegado con un oscuro historial en los mercados financieros, y bajo el paraguas de José Antonio Bartolomé, principal accionista de la compañía con cerca del 21,5%, que según las malas lenguas estaría supuestamente maniobrando para dejar a un lado a sus socios actuales y hacerse con el control total del grupo.

Eso, dicen, explicaría algunas controvertidas decisiones que estarían presionando el precio a la baja de la compañía. Además de la reciente devaluación de sus activos en Rusia, sus socios observan con preocupación la falta de medidas para mantener la valoración de otros activos críticos del grupo como es el caso de las Torres de Hércules en la provincia de Cádiz.

Al respecto, fuentes cercanas a la compañía aseguran que este emblemático edificio no cuenta con la correspondiente licencia de apertura por problemas con el sistema contra incendios que lo convierten en un peligro para la seguridad. Toda una dejadez a pesar de los continuos requerimientos del Ayuntamiento de Los Barrios para subsanar esta grave deficiencia para un edificio de 20 plantas.

El último requerimiento por parte del consistorio está fechado en septiembre de 2019. Y no es el primero. En este período ha cambiado el administrador encargado de solventar las deficiencias sin que nadie de la propiedad haya dicho esta boca es mía.

Desde el Ayuntamiento reconocen que han querido ser flexibles por las dificultades y el elevado coste de los cambios necesarios para cumplir con toda la normativa, pero aseguran que la paciencia se está agotando y ya se está planteado la posibilidad de precintar el edificio. Un riesgo más que evidente, máxime cuando el consistorio no ha sido informado del cambio de administrador y sigue sin recibir aún los informes sobre los cambios necesarios para fijar cuanto antes una cita con el cuerpo de bomberos con el fin comprobar la seguridad del sistema antiincendios.

En este sentido, conviene recordar que las dos plantas superiores están actualmente ocupadas por Maersk, la mayor naviera del mundo que ha instalado su sede para el Sur de Europa en las Torres de Hércules. De confirmarse el precinto, supondría un severo problema para el grupo danés., lo cual podría derivar a su vez en nuevos líos judiciales para Nyesa.

Por si eso fuera poco, explican, el edificio cuenta además con otros pequeños propietarios que estarían haciendo "dumping" a la propia Nyesa, principal propietaria. El grupo inmobiliario estaría alquilando sus oficinas a Maersk a ocho euros el metro cuadrado, mientras que el resto de los propietarios estarían ofreciendo sus oficinas a un precio de entre 2,5 y 3,5 euros el metro cuadrado. Unas cifras que harían inviable la rentabilidad del edificio.

Esta mala gestión, explican los que conocen la cocina del grupo inmobiliario, justifica el profundo deterioro de su acción. En niveles históricamente bajos, a pesar incluso de algunos rebotes puntuales que algunos rumores achacan a compras por parte del propio consejo de administración para acaparar acciones y sofocar las posibles revueltas en el accionariado, así como para evitar un mayor hundimiento tras caer a zona de mínimos históricos.

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