EEUU, Brasil, México, Reino Unido y España gol­pean fuerte a las ener­gé­ticas

Final de año caliente y de grandes cambios estratégicos en Iberdrola, Repsol y Naturgy

La caída del con­sumo, las ta­rifas y la gra­vedad de la crisis re­plan­te­arán las in­ver­siones

Oficina de Iberdrola
Oficina de Iberdrola

Los re­sul­tados se­mes­trales de las em­presas ener­gé­ticas han de­jado su­mido al sector en un mar de dudas de cara al fu­turo. La crisis del Covid-19 ha des­vir­tuado todas sus pro­yec­ciones a corto plazo y, aunque todas ase­guran que tienen mus­cu­la­tura fi­nan­ciera, la si­tua­ción eco­nó­mica de España y de los países en los que tienen ne­go­cios les ha co­lo­cado en una te­si­tura di­fícil de dis­cer­nir. Ante tal co­yun­tura, Repsol, Iberdrola y Naturgy han re­co­no­cido que, en otoño, re­vi­sarán sus planes es­tra­té­gi­cos.

La vuelta de septiembre va a ser crucial para muchos negocios y uno de ellos es el energético. El repunte de los casos de coronavirus en España hace temer un nuevo confinamiento general que, de ejecutarse, puede ser brutal para el consumo y la demanda energética. El petróleo ha recuperado el nivel de los 45 dólares lo que hace que las multinacionales petroleras tomen aire frente al desastre de los meses de abril y mayo. Pero todo está bajo el estigma de lo que pueda ocurrir con las grandes economías mundiales.

Estados Unidos, Brasil, México, Reino Unido, Latinoamérica y España están golpeando fuerte a las empresas españolas. Todas las energéticas tienen intereses en estos países, de ahí que los planes a futuro pueden sufrir una profunda transformación. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, ha dicho siempre que mantendrá invariables sus inversiones de 10.000 millones de euros. Pero en su intervención última ante los analistas admitió que había razones para “cambiar nuestras perspectivas”.

Sorpresas para el día del inversor en Iberdrola

Galán no quiso desvelar lo que se está cociendo en la compañía pero puede haber sorpresas en el día del inversor de otoño próximo. Entonces, se habrá cerrado ya el tercer trimestre y países como Estados Unidos, Brasil y Reino Unido pueden tener una situación bastante peor que actualmente, lo que obligaría a la energética a modificar sus proyecciones a corto y medio plazo.

“Los resultados de la compañía van a depender de muchos factores”, dijo Galán cuando presentó los datos del primer semestre de 2020. “Dependerá de los precios de la electricidad y estamos en contacto con los reguladores. Si se nos permite introducir los efectos del Covid-19 en los resultados, todo cambiará bastante”, señaló.

Además, el máximo ejecutivo de Iberdrola está muy descontento con la política que está siguiendo el primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, en materia energética, concretamente en lo referente a la remuneración que la filial Scottish Power recibe por las infraestructuras eléctricas. “Si no hay estabilidad regulatoria no se pueden mantener las inversiones. Esperamos llegar a un acuerdo. Si no cambia nada, no podrán mantenerse las inversiones y se perderá empleo”, comentó Galán ante los analistas.

En el caso de Brasil, no se produce la misma situación pero hay cierta similitud en los planteamientos. Se están revisando las tarifas en el país carioca y, tal y como está, la economía brasileña por la pandemia, se teme que puedan producirse impagos y que el presidente, Jair Bolsonaro, obligue a un recorte del coste de la luz por la gravedad de la pandemia que está sufriendo toda la población.

Junto con Estados Unidos, son los dos territorios más golpeados en cuanto a fallecimientos y personas contagiadas se refiere. Por tanto, si la economía se hunde, los resultados de Neonergía se verían afectados, lo que repercutiría en la cotización de la filial brasileña.

Repsol se reinventa

Repsol, por su parte, aplazó la presentación de su plan estratégico previsto para el pasado mes de mayo a noviembre próximo. Y lo mismo que han hecho la gran mayoría de las grandes multinacionales petroleras ha decidido esperar a ver cómo evoluciona la crisis y decidir en consecuencia. La compañía que preside, Antonio Brufau, ha perdido en el primer semestre 2.484 millones de euros tras contabilizar un impacto de 2.673 millones de euros por culpa de la pandemia.

La acción de la petrolera en Bolsa ha vuelto a situarse por debajo de los 7 euros. Algunos analistas piensan que Repsol está a medio camino de reinventarse de cara al futuro. De hecho, la compañía ha cambiado gran parte de su estrategia y se ha convertido en un holding donde ya no prima sólo el negocio del petróleo -exploración, producción, refino y marketing-, sino en una multienergética, con una apuesta clara por las energías renovables y el cliente eléctrico. Es decir, ha ampliado su abanico empresarial de negocio y se ha convertido en una utility mucho más diversa.

El consejero delegado, Josu Jon Imaz, dijo ante los analistas que una de las prioridades del nuevo plan estratégico 2021-2025 es la remuneración del accionista. La compañía mantiene su compromiso de seguir abonando un euro por título sin aumentar la deuda, lo que no deja de ser una garantía para el inversor en estos momentos en los que la bolsa está muy baja. Pese a que el segundo trimestre ha sido catastrófico para la compañía, la deuda ha bajado de 4.478 millones de euros a 3.987 millones.

Naturgy, menos riesgo y remuneración estable

En Naturgy, se repite prácticamente el mismo guión. Los futuros cambios que se presumen van producirse vienen motivados también por el Covid-19 y los efectos que la grave crisis económica está teniendo en sus cuentas y en sus proyecciones a futuro. En el Capital Markets Day del próximo otoño, la compañía que preside, Francisco Reynés, el grupo energético actualizará su hoja de ruta hasta 2022.

La energética prevé un recorte de un 15% en su Ebitda ordinario en 2020, hasta los 4.000 millones de euros, frente a los 4.700 millones alcanzados en 2019. En el comportamiento de los resultados de la empresa, las circunstancias desfavorables que más van a influir son la caída en la demanda de gas y electricidad y el cambio de las divisas donde la compañía opera.

Reynés se ha comprometido igualmente con los accionistas a mantener una política de remuneración “estable y sostenible”. El objetivo del nuevo plan es fortalecer la posición competitiva de la empresa, rebajar el perfil de riesgo y revisar algunos negocios e inversiones. Además, se esperan alguna reestructuración en el equipo directivo.

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